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ÁLAMO, CENTENARIO DE UN PUEBLO HUASTECO

PORTADACENTENARIO

 

Coordinadora

Julieta Arcos Chigo

Coautores

Cándido Eugenio Aguilar Aguilar

Francisco Jair Cruz Rojas

Yuriana O. Gamino Hernández

Marco Antonio González Ortiz

Manuel Merales Peña

Liliana Reyes Ordóñez

Lic. Fidel Herrera Beltrán

Gobernador del Estado de Veracruz

Ing. Jorge Vera Hernández

Presidente Municipal de Álamo Temapache, Ver.

Dr. Raúl Arias Lovillo

Rector de la Universidad Veracruzana

Dra. Julieta Arcos Chigo

Directora de la Facultad de Historia

Este libro se imprimió con el apoyo del Gobierno del Estado, de la presidencia municipal de Álamo Temapache, de la Facultad de Historia y del Cuerpo Académico en Consolidación Estudios Históricos de la Región del Golfo de la Universidad Veracruzana

 


INTRODUCCIÓN

La Facultad de Historia y el Cuerpo Académico en Cosolidación: Estudios Históricos de la Región del Golfo de la Universidad Veracruzana, en colaboración con el H. Ayuntamiento de la ciudad de Álamo y el Gobierno del Estado, se enaltece en presentar esta obra que se titula Álamo: centenario de un pueblo huasteco, en honor a una ciudad que en una centuria ha logrado forjar un desarrollo histórico, social, económico y político, que pocas ciudades del Estado han adquirido.

La preocupación de las autoridades correspondientes, así como de la misma sociedad, por el rescate y reconstrucción de la historia de su ciudad es sin duda un elemento esencial que refleja el amor que los alamenses le tienen a la tierra que los vio nacer, a la que les ha brindado los recursos necesarios para su subsistencia y desarrollo, y sobretodo a la tierra que les ha dado indentidad e historia. La importancia de hacer una historia de la ciudad radica entonces en honrar a ese pueblo que desde su fundación en 1906, como un conjunto de nobles casitas de madera, ha ido evolucionando y transformándose hasta convertirse hoy en uno de los principales centros económicos de la Huasteca veracruzana.

En este proceso de transformación histórica, Álamo ha presentado tématicas importantes que han sido utilizadas para estructurar nuestro trabajo. Atendiendo a ellas, nuestra obra se divide en tres capítulos que abordan toda la dinámica social, económica, política e histórica de la urbe. En el primer capítulo se trata, a grandes rasgos, la historia de la Huasteca veracruzana, como la región y el cimiento histórico que sustentó la aparación y desarrollo de Álamo. Aquí se hace un análisis desde la época prehispánica hasta finales del siglo XIX, con el afán de presentar un panorama general de la región y las condiciones en las que habrá de fundarse.

El segundo capítulo enfatiza el desarrollo económico de la ciudad a través del análisis de los denominados ciclos. Se estudia desde la ubicación geográfica de Álamo, su fundación como un pueblo petrolero huasteco, su desarrollo económico y demográfico gracias al petroleo [oro negro], al

auge del plátano [oro verde] y el tabaco [oro café] hasta el llamado ciclo del oro naranja y las perspectivas que éste presenta hoy en día, así como otras directrices que aportan conocimientos a la historia de la ciudad.

En el tercer capítulo se analiza el aspecto social de Álamo. De esta forma se presta especial interés a los temas que conforman el quehacer social de la población como la educación, la política, la urbanización, los servicios públicos, por ejemplo, que demuestran la importancia que tiene la población para el desarrollo de una ciudad.

En general esta obra es producto de la sociedad alamense, cuya participación activa es evidente en las entrevistas. Las autoridades del municipio tienen también un gran mérito al ofrecer las facilidades y aportes para que un grupo de historiadores, bajo la coordinación de la doctora Julieta Arcos Chigo, llevara a cabo este proyecto. Especialmente agradecemos al presidente municipal, Ingeniero Jorge Vera Hernández, por su enorme interés hacia la cultura y su preocupación por el rescate histórico de Álamo, de igual manera a Yeyne Torres Ruiz y Efraín Solís por su apoyo y atención. Por último hay que mencionar que este trabajo no hubiese llegado a un buen fin sin la participación técnica de los compañeros historiadores Sol Druay de la Cruz, José Manuel Huesca, David Alfonso González Cadena, Daniela Tule Godoy y Viridiana Cruz de la Cruz.

Los autores


CAPÍTULO I

CONSTRUCCIÓN HISTÓRICA DE LA HUASTECA VERACRUZANA

1.1 La región Huasteca

Veracruz fue asiento de tres culturas huastecas, totonacas y olmecas que enriquecieron la historia del periodo precolombino. Se ha localizado restos prehispánicos en Pánuco, Tabuco,Tajín, Martínez de la Torre, Tlapacoyan, Ranchito de las Ánimas, Soledad de Doblado, Alvarado, Remojas, Cerro de las Mesas y Tres Zapotes, que son prueba fehaciente de que la entidad veracruzana estuvo habitada cinco o seis mil años antes de Cristo1.

A partir del asentamiento de estos grandes pueblos, el Estado se dividió en tres regiones: en el norte la Huaxtecapan, que está entre los ríos Pánuco y Cazones y tiene importantes áreas de interrelación con los estados de Tamaulipas, Querétaro, San Luis Potosí e Hidalgo; en el centro la Totonacapan, que se ubica entre el Cazones y el Papaloapan con influencias en el Altiplano y la sierra poblana; y en el sur la Olmecapan, que abarca desde el Papaloapan hasta más allá del Tonalá, en los límites con los mayas de Comalcalco, en el Estado de Tabasco2. De estas tres grandes regiones culturales, nos interesa estudiar la del norte, la Huaxtecapan, pues es la que corresponde al espacio geográfico-histórico en el cual se asentó la población de Álamo.

El nombre Huasteca o Huaxtecapan deriva de la palabra náhuatl huasteco cuexteco que fue tomada, según Fray Bernardino de Sahagún, de uno de sus dirigentes que se llamaba Cuextecatl. Al respecto Sahagún menciona:

[…] tomándose de la provincia de Cuextlan, donde los que están poblados se llaman Cuaxteca. A los mismos llamaban panteca o panoteca, que quiere decir hombre del lugar pasadero, los

1 Sánchez y Bermúdez, 1990: p. 11.

2 Ibidem, pp. 12-13.

cuales fueron así llamados porque viven en la provincia del Pánuco, [y fueron] los primeros que vinieron a poblar esta tierra de México que se llama ahora India Occidental, llegaron a aquel puerto con navíos que pasaron por aquella mar; y por llegar allí le pusieron el nombre de Pantlán que quiere decir lugar de donde pasan por la mar3.

La región del Huaxtecapan abarca parte de seis estados y se extiende desde el Golfo de México hasta la vertiente de la Sierra Madre Oriental, al oriente, y el Estado de San Luis Potosí, al poniente; desde el río Cazones, al sur de Tuxpan en Veracruz, hasta el río Soto la Marina en Tamaulipas, pasando por una parte de Hidalgo hasta llegar al río Moctezuma en la Sierra Gorda de Querétaro (Ver mapa 1).

La Huaxtecapan se halla comprendida entre los 20° y 22° 30´ de latitud norte y 1° y 50´ de longitud este del Meridiano de México y 0° 20´ de longitud oeste del mismo, es decir, se localiza en el sur del Trópico de Cáncer4.

Arqueológicamente, la parte sur de esta región ha podido determinarse con base en los asentamientos más meridionales de la cultura huasteca. Por una parte está Tabuco según Meade y Melgarejo Vivanco, este sitio fue el antiguo Tuxpan y por otro lado está Tumilco, sitio que Krickerberg identificó también como el antiguo Tuxpan5. En términos convencionales y estatales, la Huasteca veracruzana comprende la parte norte del Estado de Veracruz, a partir del río Cazones.

1.1.1 Migraciones hacia la Huasteca

Para analizar lo que aconteció en la formación de los pueblos de la costa del Golfo, es necesario observar en los inicios del Periodo Formativo (2 500 a.C.-300 d. C.) un sustrato máyense. Varios hallazgos de un tipo de cerámica a lo largo de la costa del Golfo de México y algunos otros descubrimientos como el realizado por I. Nelly de que el maíz amarillo tipo

3 Ibidem, p. 49.

4 Toussaint, 1948: p. 19.

5 Meade, 1942: p. 35.

flint se siembra sólo en dos regiones de la tierra caliente, en Yucatán y la antigua región huasteca indican que en tiempos remotos hubo una relación estrecha en toda aquella zona costera, que la mayoría de los arqueólogos sitúa desde el área maya hasta el Pánuco6.

Asimismo, la gran semejanza que guardan la lengua huasteca y la maya ha sugerido a los lingüistas que ambas proceden de la misma familia macromayence. Esta unidad se rompió, según varios antropólogos, a fines del Periodo Formativo (600 a.C-300 d.C.) con los sustratos de la cuña totonaca-zoqueana, producto de las oleadas de inmigración en la zona norte de Mesoamérica.

La destrucción de Teotihuacan, ocurrida por el año 800 d.C., permitió el ascenso de una nueva cultura: la nahua-tolteca, cuya influencia llegó hasta la zona costera del Golfo. Los toltecas, fundadores de Tula, tuvieron que establecer lazos de parentesco con otros grupos, especialmente con los chichimecas7, para evitar ser molestados. Los lazos se legitimaron con la unión de los hijos de cada tlahtoani. Así empezó la expansión de los toltecas, principalmente hacia el norte, donde ocuparon lugares cercanos a los afluentes del río Pánuco y comenzaron a explorar la Huasteca veracruzana8 (Ver mapa 2).

Gracias a las migraciones, los toltecas adquirieron la experiencia y los conocimientos de la cultura teotihuacana. Esos conocimientos los aplicaron en las regiones descubiertas, como Tziuhcoac y Huejutla, dejando ahí una población que les permitió colonizar el área Huasteca. El control de Tula sobre las zonas situadas hacia el Golfo significó, en el periodo de 900 al 1 168 d. C., la explotación agrícola de muchos de los productos provenientes de la costa del Golfo. No obstante, oleadas de crisis terminaron con

6 Pérez, 1983: p. 36.

7 Ellos habitaban en la parte norte de Mesoamérica y desde hacía años tenían contacto e influencia en la parte norte de la costa de Golfo.

8 Es de suponer que se trató de una incursión con miras a controlar, desde Tula, los distintos nichos ecológicos existentes entre el área del Altiplano Central y la Huasteca, sobre todo de los productos que se daban en esta región como el algodón, el cacao, los productos del mar y las plumas.

el dominio tolteca.

Tras el caos y las divisiones políticas que sucedieron a la destrucción del sistema político de la Gran Tollan, algunos grupos buscaron reestablecerse en las áreas periféricas, como la Huasteca9, y otros tuvieron que emigrar hacia regiones apartadas, como las zonas mayas de Yucatán, Guatemala y Michoacán, o al sur del Valle de México.

Ante la ausencia de un poder hegemónico, un nuevo grupo hizo su aparición en la zona Huasteca. Procedentes del norte del Golfo, los chichimecas comenzaron su peregrinación y desarrollo histórico (Ver mapa 3). Dirigidos por Chichimecatl Teuctli Xolotl, ellos fueron ocupando poco a poco el territorio abandonado por los toltecas. Xolotl estaba emparentado con los huastecos, pues había contraído matrimonio con Tamiyauh, señora de los huastecos.

Asimismo, hubo otras migraciones importantes como las de los nonoalcas, mazatecos y popolucas, que junto con sus antiguos jefes procedentes de Tula se establecieron en los pueblos de Zongolica, Teotitlán y Coscatlán. De aquí hay que destacar el grupo conocido como teochichimecas, de filiación nahua, que pobló la sierra de Metztitlán y toda la Huasteca del Pánuco.

Las migraciones hacia la Huasteca reflejaron un fenómeno común, pero representativo en los pueblos prehispánicos de los siglos XII y XIII. Es muy probable que a raíz de estos sucesos hubo cambios en la Huasteca, cuyo primer resultado fuese el reacomodo de los distintos grupos lingüísticos, agrupados unos en unidades étnicas y otros en unidades multiétnicas, como es el caso del sur de la Huasteca10.

9 Cuyo paisaje natural proporcionaba fácilmente los productos necesarios para el sustento de los pueblos que en ella habitaban.

Una vez asentados en el centro de México, los aztecas participaron como mercenarios de los tepanecas en los primeros intentos por conquistar la Huasteca. La primera vez fue durante el gobierno de Huitxilihuitl (1396-1416 d.C.), tlahtoani mexica que conquistó la provincia de Xaltocan. En segundo intento fue el de Chimalpopoca (1416-1429 d.C.), quien sojuzgó a Tulancingo que en ese entonces era la frontera de la Huasteca11.

Durante el gobierno de Moctezuma Ilhuicamina (1440-1469 d.C.), después de liberarse del yugo tepaneca, sucedieron los primeros encuentros de los aztecas con los habitantes de la Huasteca veracruzana. Moctezuma envió emisarios para invitar a su coronación a los jefes de Cuextlan, Meztitlán y otras regiones. La abundancia y la riqueza de materias primas de la Huasteca, necesarias para los mexicas y sus aliados, llevó a sus pochtecas a comercializar en territorio huasteco, pues se tenía información de que, por los menos en Tziuhcoac y Tuzpan, había tianguis o mercados de veinte días de duración. Ahí los pochtecas aztecas, probablemente, se proveían de mantas y plumas que eran abundantes en la región12.

Más tarde, pretextando atropellos en contra de sus pochtecas, Moctezuma sujetó a los huastecos de Tziuhcoac, a los tuchpanecas y a los temachpa cuaxtecas, quienes tenían para su defensa cinco fortalezas (Ver mapa 4). En la guerra participaron los aliados de los mexicas y las provincias sujetas a ellos, por lo que no cabe duda de que salieron victoriosos y sometieron, por lo menos a Tuzpan, a Tziuhcoac y a Temapachco. Los huastecos de estas provincias se vieron obligados a ofrecer cada año como tributo a los mexicas los siguientes productos:

Mantas que llamaban tuchpanecayotl.

Quechquemitl [camisas como capisayos de las criaturas pequeñas

10 Pérez, Op. Cit., p. 44.

11 Ibidem, p. 48.

12 Melgarejo, 1992: p. 38.

labrados de colores].

Tla-palcuachtli [mantas labradas de colores].

Toznene [papagayos mansos de colores amarillos].

Olome [huacamayas coloradas y grandes que crían unos penachos colorados].

Xochitenacaltototl y Tlalancuezalintototl [aves de plumas más ricas].

Tecuezalin y Tecozahuitl [betum amarillo con que untan y tienen jícaras y ablandan manos y pies].

Apeztli [marmajita dorada y negra].

Chiltecpin o Totocuitlatl [un tipo de chile].

Cuauh aychuachtli [pepita ancha].

Pochile ahumado.

Además de estos productos, a los guerreros se les otorgaba numerosas cosas como ropa, papel mexicano, plumas blancas para las colchas o frazadas y también pescado en barbacoa, gallinas, piñas y muchas especies de frutas13.

Tras la muerte del gobernador azteca Tizoc (1481-1486 d.C.), todos los pueblos de la Huasteca se rebelaron. Entonces el nuevo tlahtoani, Ahuitzol (1486-1502 d.C.), decidió sujetar de nuevo a las provincias de Tziuhcoac, Tuzpan y Temapachco. Durante su gobierno Moctezuma conquistó Pantepec y también Panco o Pánuco. En tiempos de Moctezuma, poco antes de la llegada de los españoles, parece ser que sucedieron continuas rebeliones en contra de la sujeción azteca.

1.1.2 La población huasteca: economía y organización social

13 Durante el gobierno de Axayacatl (1469-1481 d.C.) los mexicas realizaron algunas conquistas entre las que aparecieron Cuextlan, Tochpan, Cuextecatepec, Tampatal, Tenexticpac, Temomox y Tapatal.

En 1579, el Arzobispo don Pedro de Moya y Contreras afirmó que los sitios de las antiguas poblaciones reflejaban la multitud de gente que en ellos habitaban. La Huasteca14 fue una región muy importante por su gran concentración demográfica. En 1519, según el relato de Francisco de Garay, en ambos márgenes del río Pánuco se podía contar hasta cuarenta pueblos asentados. En 1552, el visitador Diego Ramírez refirió que la Huasteca fue una provincia que al parecer, por las informaciones y edificios que en ella se localizaban, había sido un reino insigne que estaba desolado15. En 1554, fray Nicolás de Witte señaló que la Huasteca era la tierra más poblada que cubre el sol, por los edificios antiguos que se encontraron en ella. Aunque se sabe poco sobre las estimaciones totales de la población huasteca en la época prehispánica, los cálculos presentados por Cook y Borah con base en los tributos entregados a Moctezuma señalan que la población aproximada era de 1 094 100 habitantes.

La existencia de los cultivos intensivos en la Huasteca permitió no sólo el elevado índice de la población, sino también la integración social y política de sus pueblos. Según la documentación colonial, en la Huasteca existían distintas formas de organización. Prueba de ello son los mercados prehispánicos, que hacen suponer la presencia de mercaderes profesionales dedicados al comercio, y el uso de un sistema tributario ligado a las

14 No existen datos sobre los orígenes de los huastecos. La información sobre estos pueblos fue recogida por fray Bernardino de Sahagún en sus crónicas. Según este cronista el origen mítico-histórico de los huastecos empezó en el monte llamado Chinauahuia, más tarde conocido como Pozonaltepetl o Monte de la Espuma. Ahí reunidos todos los “viejos y viejas” probaron el octli (pulque) que habían hecho el Tepuztecatl, el Quatlapangui, el Tlilhoa, el Papaztec y el Tzocaca. La reunión de los “viejos y las viejas” fue una asamblea de los tlahtoques (señores), ueuetques (viejos, ancianos) e ixtlamatins (sabios) de diversos grupos. Es muy probable que no sólo se tratara de una reunión de huastecos, sino también de toltecas, chichimecas, otomíes e incluso de toltecas-mexicas. En esta reunión hizo su aparición el tlahtoani Cuextecatl, el señor de los cuaxtecas, quien por beber demasiado pulque, “perdió el juicio y estando fuera de él echó por ahí sus maxtles, descubriendo sus vergüenzas”. Tal acción causó disgusto entre los otros tlahtoques y el Cuextecatl huyó junto con sus maceoalhoanes al lugar de donde habían salido, que era Panutla.

15 Pérez, Op. Cit., p. 54.

particularidades de cada pueblo.

La unidad familiar en la Huasteca comprendía varias parejas casadas, por lo general de dos a tres en cada casa, probablemente emparentadas. El papel desempeñado por las mujeres no se limitó al cuidado de los hijos ni a las labores de la casa, pues también hilaban y tejían. Según el Códice Florentino, las huastecas eran las encargadas de tejer las mantas de algodón; por la belleza y cuidados con los que tejían, eran muy requeridas sobre todo por los aztecas. Es muy probable que existieran grupos de mujeres dedicadas a la producción de textiles y que su organización haya dependido de ellas.

El comercio y el intercambio tuvieron antecedentes muy antiguos en la Huasteca; los tianguis que se celebraban en Tziuhcoac y Tuzpan así lo demuestran. La especialización en la agricultura y la pesca propició una relación comercial entre la costa y los pueblos ubicados en los llanos y las sierras huastecas. El comercio no sólo se circunscribió a la Huasteca y los lugares aledaños, sino que los huastecos tuvieron que comercializar en zonas alejadas como Campeche; ejemplo de ello es la relación con Huejutla en 1540.

Los huastecos no tenían una organización social como la de otros lugares de Mesoamérica. Lo que sí existió fue una clara delimitación de los territorios de cada uno de los pueblos. Existen claras referencias de que pueblos como Tuzpan y Temapachco eran unidades políticas reconocidas territorialmente. Cada uno de los pueblos de la Huasteca, como Temapachco, contaba con una cabecera y sus sujetos, término que los españoles aplicaron en toda el área mesoamericana para designar a la relación de sujeción y de control político y territorial de un centro respecto a unidades menores dependientes política y administrativamente de él.

Puede ser que, en el territorio huasteco, la falta de una unidad política centralizada influyera para que parte del pueblo fuera sometido por los mexicas. Esto mismo, tal vez, explique el que los pueblos sojuzgados no reconocieran la imposición que pretendían los del Altiplano Central y, al contrario, manifestaran una constante rebeldía16.

El control mexica en los pueblos sometidos significó la exigencia de los tributos, el reordenamiento de las formas de organización interna, una mayor cohesión de los pueblos en lo que respecta al pago de los tributos y el resguardo consciente de sus fronteras con los otros pueblos vecinos. Tuzpan y Temapachco, que fueron conquistados por los mexicas, sirvieron de pasadizo para emprender conquistas en los demás pueblos de la Huasteca.

16 Melgarejo, Op. Cit., p. 30.


1.2 De la Conquista a la Colonia

Los habitantes de la Huasteca vivieron una serie de cambios políticos, sociales y económicos desde el siglo XVI hasta principios del siglo XIX. La conquista española del territorio huasteco fue uno de los procesos más complicados en la historia de nuestro Estado. La compleja organización social que presentaron los pueblos huastecos, al carecer de un centro que ejerciera el control absoluto de toda la región, provocó la conquista de pueblo por pueblo, lo cual retardó la dominación de la zona.

En el año de 1516, aparecieron por primera vez las carabelas españolas en el río Pánuco al mando del capitán don Francisco Hernández de Córdoba, quién tras costear el seno del Golfo de México se internó en ese río. Mientras tanto el grupo huasteco se organizó para la defensa del territorio, aunque no hubo confrontación alguna17. Dos años después, aparecieron nuevamente los españoles. En esta ocasión, encabezados por don Juan de Grijalva, encontraron el río Cazones llegando hasta el Tanhuijo, hoy Tamesí, al cual llamaron Canoas. Es casi seguro que en este tiempo existía Tampico y que tanto Hernández de Córdoba como Grijalva reconocieron los márgenes del Pánuco, donde intentaron establecer relaciones sin éxito alguno con los indígenas de Chila.

En 1521, una real cédula facultó a Francisco de Garay18 para poblar la Huasteca, pero no lo consiguió debido a que los habitantes de esa zona eran rebeldes. Entonces, al año siguiente, Hernán Cortés conquistó estas tierras, acompañado de ciento veinte hombres a caballo, trescientos peones, alguna artillería y cuarenta mil guerreros indios.

Esta hazaña fue descrita por Cortés en su “Cuarta carta”, donde cuenta que perdieron la vida cinco mil indios acolhuas y resultaron heridos cincuenta españoles. Lograda la conquista, Cortés se aposentó en Chila desde

17 Meade, 1962: p. 15.

18 Descubridor y conquistador que llegó con Hernán Cortés a la Huasteca, durante la Conquista (1519- 1521).

donde envió una comitiva de paz integrada por diez caciques huastecos. Pronto fundó la Villa de San Esteban del Puerto, en lo que actualmente es Pánuco, y a fines

de 1522 y a principios de 1523 otorgó 130 encomiendas, que iniciaron aprovechando el producto de la tierra más el trabajo del hombre19.

Con la conquista militar, sobrevino la conquista espiritual. Esta labor consistió en evangelizar a los nativos según la religión católica. Los primeros religiosos católicos que pisaron el suelo de la Nueva España llegaron con las expediciones de Francisco Hernández de Córdoba (1517), Juan de Grijalva (1518) y Hernán Cortés (1519). Estos frailes y los clérigos fueron los encargados de evangelizar al pueblo. Para realizar esta conquista tuvieron que hacer todo lo posible para aprender la lengua de los nativos y poder trasmitir su doctrina.

Con ese afán evangelizador, en 1528, Nuño Beltrán de Guzmán intentó fundar un monasterio en Pánuco. Años más tarde los agustinos fray Antonio de Roa y fray Juan de Sevilla fueron a evangelizar a los indios de la Huasteca. Aunque la fundación del monasterio de Pánuco, que se atribuye al agustino fray Juan Estacio, fue en 1540, la evangelización sistemática de la provincia comenzó en1548, según lo asentó Gaspar Juárez de Ávila en una carta dirigida al rey en 155020.

Juan de Zumárraga21, obispo de México, envió sacerdotes seculares a la Huasteca desde una época muy temprana, según señaló Nuño Beltrán de Guzmán al quejarse de la conducta de un clérigo interesado más en las cuestiones materiales que en las relativas a su investidura eclesiástica. La evangelización se había reducido a nueve pueblos, cinco curatos (Cuzcatlán, Tempoal, Oxitipa, Pánuco y Tampico) y cuatro monasterios agustinos (Huejutla, Chapulhuacan, Xilitla y Tantoyuca). El arzobispado de México

19 Melgarejo, 1960: p. 72.

20 Ibidem, p. 85.

21 Eclesiástico español que fue el primer obispo y luego arzobispo de México. En 1528 fue enviado a la Nueva España en calidad de obispo electo. Ya en México, tuvo muy pronto violentos enfrentamientos con el presidente de la primera Audiencia, Nuño Beltrán de Guzmán, y sus secuaces. Ostentando el título de protector de los indios, se opuso a varias disposiciones de los miembros de la Audiencia.

ocupó el norte de la Huasteca, en tanto Tamiahua, Tuxpan y toda la parte sur pertenecían al obispado de Tlaxcala22.

La orden mendicante que llegó a la Huasteca fue la de los agustinos en el año de 1540. Los agustinos se concentraron principalmente en Temapache, ya que este lugar albergaba el mayor número de indígenas, pues en la época prehispánica fue un gran centro indígena, como lo expresa Meade:

Durante este reinado de Moctezuma, [había estos centros de concentración indígena] Oxitipa, Acatlan o Tampacabe y Temapache o Tamapatz.23

La iglesia de Temapache, conocida como la iglesia de Santiago Apóstol, fue construida a principios del siglo XVI. Se ha caracterizado por poseer un carácter militar, debido a que cumplía con la función de fortaleza en caso de que hubiera sublevaciones y, al mismo tiempo, facilitaba la evangelización del pueblo pagano24.

Terminada la Conquista, el proceso de colonización de la Huasteca fue paulatino. Las transformaciones y sincretismos, que surgían de la relación entre ambas culturas, alteraron la dinámica de vida de los pueblos huastecos. Desde la época prehispánica, la base de la alimentación de los habitantes había sido el maíz, fríjol, chile, calabaza, yuca, cacao, aguacate, camote, vainilla, jitomate, zapotes, ciruelas, guayabas, piñas y otros. Con la Conquista llegaron otros alimentos que eran fundamentales en la dieta española como: caña de azúcar, trigo, arroz, vid, haba, alverjón, garbanzo, naranja, limas, limones, plátanos, duraznos, manzanas, granadas, higos, nueces, mangos, cocos, cafetos y otros25.

Durante la primera mitad del siglo XVI la Huasteca fue una zona agrícola, con excepción de Tamalol, cuyos habitantes eran mercaderes

22 Sánchez y Bermúdez,Op. Cit., p. 86.

23 Sánchez y Zavala, 1999: p. 25.

24 Ibidem, p.19.

que producían alimentos básicos para el sustento y para el comercio que realizaban entre ellos. Los principales productos de la dieta e intercambio eran el maíz, el chile, el fríjol y el algodón. Los transportadores que iban de pueblo en pueblo comerciando productos, que llegaban vía Tampico, México o Puebla, hicieron posible la diversidad de mercancías que circulaban en la Huasteca. De hecho en los siglos XVII y XVIII Huejutla, Pánuco, Tantoyuca, Valles, Ozuluama y Tampico26 fueron los centros de actividad comercial27.

Con la llegada de los españoles, la organización política de los pueblos se modificó radicalmente. Los señores o caciques fueron desplazados por un gobernador, el cual se encargó de controlar a los indios y sus tierras. Así inició el reparto de encomiendas28, que respondía a una disposición administrativa por medio de la cual se definía el producto, la cantidad y el periodo en que los indios debían de tributar, así como el número de hombres destinados al servicio de la obra pública y del encomendero.

Bajo esa política, el 24 de mayo de 1526, Nuño Beltrán de Guzmán29 fue nombrado gobernador de la Provincia de Pánuco30. A su entrada, el gobernador se dio cuenta de que la tierra no contaba con minas ni con ganado. Entonces estableció el trueque con las Antillas, en donde intercambiaba cuatro indios por una cabeza de ganado. Aun cuando las reales

25 Sánchez y Bermúdez,Op. Cit., p. 71.

26 Arroyo, Op. Cit., pp. 44-45.

27 La estructura del comercio en la Huasteca fue similar a la de todo el país, donde la actividad interna y con otras regiones del país se desarrolló según la producción de cada comarca. En todo el país había obstáculos para esta práctica; uno de ellos fundamentalmente fue la falta de vías de comunicación. No obstante, fue posible la existencia de mercados en diversos centros poblados de la Huasteca, que se incrementaron en las poblaciones habitadas por hombres blancos.

28 Institución característica de la colonización española en América que, jurídicamente, era un derecho otorgado por el monarca en favor de un súbdito español (encomendero) con el objeto de que éste percibiera los tributos o los trabajos que los súbditos indios debían pagar a la monarquía y, a cambio, el encomendero debía cuidar del bienestar de los indígenas en lo espiritual y en lo terrenal, asegurando su mantenimiento y su protección, así como su adoctrinamiento cristiano.

ordenanzas confirmaban que los indios eran súbditos libres de la Corona, todos los testimonios indican que la práctica de la esclavitud fue la actividad cotidiana de los españoles, por lo menos hasta 1530. Como resultado hubo una disminución severa de una numerosa población en pocos años.31

Además del tráfico de esclavos que practicaba el gobernador Nuño Beltrán de Guzmán, cabe recordar que las enfermedades, las epidemias, la explotación, las guerras y el maltrato también influyeron en la disminución de la población. Por otra parte, el incremento de encomiendas a mediados del siglo XVI dispersó a los antiguos pueblos prehispánicos de la Huasteca y, como consecuencia, el descenso demográfico incidió en la desaparición de muchos asentamientos32.

Las principales encomiendas registradas en el siglo XVI en la zona norte del Estado de Veracruz fueron las siguientes:

Chiconamel, en Alonso de Audel;

Tamacuil y Tampuche, en Cristóbal de Frías;

Chila, en Benito Cuenca;

Tamoz y Tancaquilla, en Vicencio Corzo;

Tempoal, en Isabel de Escobar;

Chicontepec, en Pedro Bermúdez de Meneses;

Moyutla y Ozuluama, en María de Campos;

Tamiahua, Tamohoy, Tenextipac y Tlacuilollan, en Juan de Villagómez;

29 Conquistador español, caracterizado por su mala administración y la multitud de injusticias y atropellos cometidos contra los indios.

30 Arroyo et al., 2003: p. 43.

31 Idem.

32 Arroyo, Op. Cit., p. 44.

Tantoyeque, en Melchor Rodríguez;

Tabuco, Tuzapan, Tihuatlán, Papantla Xalpantepec y Caxitlantenga, en Andrés de Tapia.33

Con la Colonia, se estableció una nueva división política del territorio americano. Se instauraron obispados para la administración religiosa e intendencias y alcaldías para la civil, las segundas integradas por pequeñas jurisdicciones, que se llamaban alcaldías mayores y que sirvieron para el control de las subdelegaciones del territorio. Así el territorio veracruzano quedó dividido en las siguientes alcaldías mayores: Pánuco y Tampico, Huayacocotla, Huauchinango (donde quedaban comprendidos Tihuatlán, Tuxpan, Temapache, Tepetzintla y Tamiahua), Papantla, Misantla, Jalapa y Jalacingo, Veracruz, Córdoba, Orizaba, Cosamaloapan, Tuxtla y Cotaxtla (que pertenecían al marquesado del valle de Oaxaca) y Acayucan (que comprendía las provincias de Coatzacoalcos y Huimanguillo). Por tal motivo la región de las huastecas quedó dividida también en cinco alcaldías mayores: Huauchinango y Huayacocotla-Chicontepec fueron adscritas a la intendencia de Puebla; Pánuco-Tampico, a la intendencia de Veracruz; y Huejutla y Yahualica, a la intendencia de México34(Ver mapa 5).

El gobierno español, preocupado por mejorar la administración pública en sus dominios americanos, resolvió establecer en la Nueva España, el 4 de diciembre de 1786, las intendencias de Ejército y Provincia. Entonces el reino fue dividido en 12 intendencias que tomaron el nombre de sus respectivas capitales. Veracruz fue intendencia, con cabecera en la ciudad-puerto del mismo nombre; ahí residía el intendente y el gobernador de la plaza. El Estado quedó dividido internamente en 12 partidos: Pánuco y Tampico, Papantla, Misantla, Jalacingo, Jalapa, La Antigua, Veracruz, Córdoba, Orizaba, Cosamaloapan, Tuxtla y Acayucan. Lograda la independencia, muchos de estos gobiernos siguieron conservando el mismo territorio político, ahora en forma de distritos, prefecturas o cantones que, con bastante frecuencia, eran semejantes a las jurisdicciones coloniales

33 Sánchez y Bermúdez, Op. Cit., p. 75.

34 Escobar, 1998: p. 37.

1.3 De la Independencia a la República Restaurada

A principios del siglo XIX hubo un incremento de la población india en las localidades rurales (haciendas, rancherías y ranchos); algunos pueblos de la zona norte del Estado de Veracruz no fueron la excepción. El número de mestizos, blancos y mulatos también aumentó considerablemente en las cabeceras políticas de Huejutla, Tantoyuca, Ozuluama, Chicontepec, Tuxpan, Yahualica, Temapache y Tamiahua.

En 1810 el cobro de impuestos, el comercio de repartimiento y el control externo del gobierno indígena se vieron afectados porque a partir de noviembre de ese mismo año tuvieron lugar los primeros brotes insurgentes en Huichapan, pueblo situado al oeste de las huastecas. Estas rebeliones eran consecuencia del movimiento independentista. La lucha por la Independencia fue considerada por la gente del campo como una forma de protesta ante los agravios de los que habían sido objeto durante tanto tiempo.

[En] Chicontepec, en los primeros meses de 1811, el gobierno indígena delegó su autoridad en el agente insurgente Lorenzo Espinosa, que provenía del pueblo insurgente de Tianguistengo.35

El 20 de mayo de 1811, el subdelegado de Chicontepec informó a las autoridades locales, sobre el apoyo que los insurgentes recibieron de los gobernadores indios de Chicontepec, Huayacocotla y Zontecomatlán. Días después, los indígenas se levantaron en armas y ocuparon esta misma cabecera. La rebelión duró muy pocos días, pues concluyó cuando un grupo de españoles apresó a Espinosa.

No obstante, desde un año antes, la región papanteca se convirtió en un importante reducto insurgente en la Huasteca, estrechamente asociado con las bases rebeldes instaladas en la zona de Misantla y Nautla.

[…] Mientras en el segundo semestre de 1812, las fuerzas

35 Escobar, Op. Cit., p. 60.

combatientes se mantuvieron en sus respectivas posiciones hasta que a principios de 1813, el comandante de Tampico, Antonio Pedriola, informó que Tantima, Tuxpan y Santa Catarina, Chontla, se encontraban rodeados de insurgentes, por lo que se enviaron soldados para evitar la toma de estos pueblos por los rebeldes, que un año más tarde llevaron a cabo tácticas de guerrillas.36

Estas guerrillas estaban conformadas entre nueve y cuarenta y nueve elementos de distintas etnias (indios, mulatos, mestizos y blancos).

La intención de los insurgentes era levantar pueblos enteros para poder contrarrestar al ejército federal; pero a partir de 1814 comenzaron a formarse pequeñas rancherías en los montes, proporcionando mayor movilidad al regimiento insurgente en la zona, pero resultando inaccesibles para las tropas realistas.

La ubicación de los “cantones de arma” en Chicontepec, Huejutla, Ozuluama, Tantima, Tantoyuca y Tuxpan permitió a las fuerzas del gobierno sofocar algunos puntos insurgentes. Entre 1815 y 1817, la existencia de rancherías rebeldes en las regiones montañosas obligó a los comandantes realistas a adoptar un tipo de guerra móvil. De tal manera que en 1817 se consideró que solamente existían rebeldes en Santa Catarina y Tantoyuca, lo que permitió afirmar durante el segundo semestre de 1818 y el año de 1819, que en la Huasteca los insurgentes o rebeldes habían dejado de ocasionar problemas. Lo cierto es que en las huastecas la insurgencia no vino a solucionar los conflictos anteriores, sino más bien desvió la atención de los sectores rurales hacía otros objetivos.

El 30 de julio de 1821, llegó a Veracruz el virrey, Juan de O´Donojú; el 3 de agosto prestó juramento e inició su comunicación con Santa Anna. Pidiendo le fuera expedido el camino, cosa lograda con fecha 12, después fueron entabladas prácticas directas para la entrevista con Iturbide; llegaron ambos a Córdoba el 23, y el 24 de agosto de 1821 se firmaron los Tratados de Córdoba de refutaban el Plan de Iguala y

36 Ibidem, p. 63.

reconocían la independencia de México.37

El dominio que el Estado español había tenido entre los diferentes grupos emergentes, tanto políticos y económicos, fue disuelto con el triunfo de Iturbide. No obstante, después de que éste fuera elegido como Emperador de México, tuvieron lugar los primeros intentos por crear una provincia huasteca. Y en 1823, el presidente del Ayuntamiento de Huejutla, Cristóbal Andrade, se encargó de mandar una circular a todos los ayuntamientos de las huastecas potosina, veracruzana, tamaulipeca y poblana. En dicha circular solicitaba el apoyo y la unión de los intereses, de todos los huastecos, con el fin de crear una “provincia separada de las demás”.

Lograda la Independencia y después del breve intervalo imperialista, la Constitución Federal de 1824 reconoció que la organización de cada Estado que compondría la Federación se regiría con base en sus propias leyes constitucionales. Tal es el caso del Estado de México, al que pertenecía la sierra huasteca.

Un año después del decreto de la Constitución Federal de 1824, se comenzó a delimitar y reglamentar el territorio de cada una de las municipalidades, tal como se estipuló el 9 de febrero de 1825, cuando se ordenó que sólo existieran los ayuntamientos en los pueblos cuyo territorio tuviera 4 000 habitantes, y no 1 000 personas por ayuntamiento como había previsto la Constitución Gaditana.

La intención fundamental de los ayuntamientos, durante 1820 y 1840, fue controlar las funciones primordiales de los pueblos (religión, economía y política). Pero el costo que representó conservarlos mediante el financiamiento de las contribuciones privadas era demasiado alto para los individuos. Por ejemplo, en el transcurso del año 1831, en varios puntos de la Huasteca hubo necesidad de reparar caminos, ya que existía una gran multitud de comerciantes de Tamaulipas, Pueblo Viejo, Tuxpan y otros puertos que mantenían contactos con otras entidades cercanas.

A pesar de estos problemas, Huejutla logró controlar la ruta comercial

37 Melgarejo, 1975: p.148.

con la ciudad de México, correspondiente a la Huasteca veracruzana. Esta ruta pasaba por Pachuca, Meztitlán, Lolotla, Atotonilco, Tulancingo y se internaba a Veracruz por Tantoyuca, o a San Luis Potosí por Villa de Valles. También algunos pueblos huastecos emprendieron actividades comerciales en el país, principalmente en la ciudad de México, Puebla, San Luis Potosí y Tampico.

La Huasteca veracruzana estuvo dividida políticamente durante toda la primera mitad del siglo XIX en dos partes: el Distrito de Tampico pertenecía a Chicontepec y el Distrito de Tuxpan a Puebla. Si bien es cierto que esta división era una herencia de las antiguas jurisdicciones coloniales, también es cierto que por disposición general sólo el poder central ubicado en la ciudad de México podía determinar las secesiones, anexiones o la formación de nuevos estados y las autoridades locales, por razones obvias, tenían que resistirse a los cambios en las divisiones políticas. En parte, estos hechos explican que el Estado de Puebla haya tenido bajo su control las antiguas subdelegacione de Huachinango y Huayacocotla, con lo que conservó su salida al mar, mientras que el Estado de Veracruz, cuyo distrito de Pánuco se ubicó exactamente al norte de Huayacocotla, quedó dividido en dos.

Según la primera Constitución Política del Estado de Puebla de 1825, su territorio se formaba de 21 partidos entre los que se encontraban los de Tuxpan y Chicontepec. La ley del gobierno político de 1826 formó con los partidos del Estado a 7 Departamentos, uno de ellos fue el de Tuxpan y Chicontepec.38

Hasta el 1º de diciembre de 1853, Puebla segregó los partidos de Chicontepec y Tuxpan. Entonces Veracruz adquirió un territorio continuo, mientras que Puebla asumió virtualmente el perfil cartográfico que actualmente tiene. En ese año, por medio de un decreto emitido durante el gobierno de Santa Anna, el Estado logró anexarse los municipios hasta entonces poblanos de Chicontepec, Tuxpan, Amatlán, Temapache y Tihuatlán.

Esta fragmentación no impidió a los habitantes de las huastecas sentir que tenían suficientes intereses comunes como para erigirse en un

38 Téllez,1992: p. 37.

Estado libre y soberano. Este sentimiento de unidad los llevó, al menos, a siete movimientos secesionistas entre 1823 y 1872.

Durante el siglo XIX, los pueblos indígenas fueron constantemente atacados, legal o ilegalmente, por los hombres públicos, cuya política estaba dirigida a integrarlos y homogenizarlos en el marco de la sociedad nacional.39

Entre 1832 y 1852 persistió la idea de crear un Estado huasteco, bajo el nombre de Iturbide, que en realidad nunca prosperó. Por lo tanto años más tarde, el pronunciamiento del 27 de septiembre de 1855, que se refería a la conformación de dicho Estado, no causó ninguna sorpresa, ya que anteriormente se había hecho referencia a este asunto sin resultado alguno.

En 1859, hubo un nuevo acontecimiento en el Estado veracruzano: Juárez   expidió las Leyes de Reforma entre el 7 y 13 de julio, las cuales no era aceptadas por los conservadores, quienes encomendaron a Miramón y a Negrete un definitivo ataque contra Veracruz. Esta protesta se conoció como la llamada Guerra de Tres Años.

Los años republicanos fueron sangrientos para la Huasteca. Todas las facciones de la región, aun la liberal, impusieron violentamente su propia perspectiva. Durante la guerra contra el imperio, el grupo juarista había defendido tenazmente la legitimidad de su proyecto frente a los gobiernos extranjeros. Tras la fase armada, Juárez mantuvo vínculos con las entidades federativas por medio de las legislaturas como fue el caso de Veracruz, y particularmente de la Huasteca.

Desde entonces hubo fuertes diferencias entre los grupos oligárquicos de la Huasteca. Durante el gobierno de Francisco Hernández y Hernández se reconoció el abandono de esta región, pues era una zona donde se acentuaba el descontento y la agitación política entre grupos de poder principalmente locales, situación que continuó después de 1876.

Los múltiples intentos separatistas en la Huasteca veracruzana ocasionaron inconformidades y roces dentro de las entidades que conforman a la región; unos ejemplos de estos descontentos se aprecian en el siguiente

39 Gutiérrez, 2000: p.10.

La Ley Agraria de 1881 y el empeño de liquidar la propiedad comunal de la tierra entre indígenas en 1885 fueron los detonantes de varios movimientos, como la sublevación de Papantla en 1891, que se repitió con más fuerza en 1896.

Aunada a esta situación, la intervención mestiza en la vida de las comunidades indias fue un factor determinante porque se fue acentuando hasta lograr influencias considerables, esta vez, mediante el control de los gobiernos locales o de los ayuntamientos. Estos acontecimientos trajeron como consecuencia los abusos de los mestizos y las constantes quejas de los pueblos indios.

CAPÍTULO II

CAPÍTULO II

EL AUGE PETROLERO EN LA HUASTECA:

EL ORIGEN DE ÁLAMO

2.1. Ubicación geográfica

La ciudad de Álamo, cabecera municipal de Temapache, se localiza en el valle de la Sierra Madre Oriental en la zona norte del Estado de Veracruz, específicamente en la Huasteca. Tiene una altura aproximada de 40 metros

sobre el nivel del mar y una distancia de 50 kilómetros a la costa en línea recta. Sus coordenadas geográficas son 20° 55´ 00´´ latitud norte y 97° 40´ 30 ´´ longitud oeste. En el año 2000 contaba con una población total de 22 923 habitantes40.

2.1.1 Hidrografía y orografía

2.1.1 Hidrografía y orografía

Álamo es una ciudad establecida en la cuenca baja del río Tuxpan. Este yacimiento hidrológico se ubica entre los 18° 5´ y 22° 10´ latitud norte y los 96° 25´ y 98° 30´ longitud oeste. Tiene un área aproximada de 5 899 km2, que abarcan parte de los estados de Hidalgo, Puebla y Veracruz. El río Tuxpan nace en el Estado de Hidalgo, donde se le llama río Pantepec, a una elevación de 2 750 metros sobre el nivel del mar, al oeste de Tenango de Doria; ahí comparte sus aguas con la cuenca del río Meztitlán. En él desembocan los ríos Blanco y Pahuatlán; más abajo, por la margen izquierda, concurren los arroyos Rancho Nuevo y Beltrán, cuyo principal afluente es arroyo Grande. Estas corrientes confluyen al colector entre los 100 y 80 metros sobre el nivel del mar, aproximadamente donde se inicia la planicie costera41.

Al margen izquierdo del río Pantepec, y a menos de 50 metros de altitud, confluye el río Vinazco. Este río nace en el Estado de Veracruz a 55 metros sobre el nivel del mar; por la margen izquierda, recibe la aportación del arroyo Toluca y, por la margen derecha, del río Chiflón, en donde se construyó la presa La Mesilla a 200 metros sobre el nivel del mar. Además de estos afluentes, en el río Vinazco desembocan los arroyos El Chote, Grande, Palma y Cerro Viejo. Aguas abajo de la confluencia del río Pantepec con el río Vinazco, nace la corriente que se conoce con el nombre de río Tuxpan.

40 Avanza, órgano de información municipal, dedicado a Álamo-Temapache, Número 4, Julio-Septiembre, Xalapa, H. Congreso del Estado Libre y Soberano de Veracruz de Ignacio de la Llave, 2003, p. 56 .

41 Temapache (Álamo), col. Enciclopedia Municipal Veracruzana, Xalapa, Gobierno del Estado de Veracruz, 1998.

En Álamo el río Pantepec que después se convierte en Tuxpan desemboca en el Golfo. Según el señor José Guadalupe Salas42, en la zona de Álamo solamente existe el río Pantepec, el cual tiene otro afluente que se junta a la altura del poblado o rancho San Antonio, que es el río Vinazco. El río Pantepec no es navegable, pero es importante para la agricultura. Al respecto César Puertas Téllez menciona:

[…] la importancia de los ríos económicamente es bastante fuerte porque proveen de tierras muy ricas, tierras agrícolas, tierras que aquí se denominan tierras de vega; que si bien el río inunda la ciudad, al retirarse el agua, dejan tierras fértiles […]43

Este río es elemental, aun cuando con las intensas lluvias, huracanes o ciclones es frecuente que inunde la ciudad. Provee de recursos naturales indispensables para la sobrevivencia, refresca por las tardes los intensos calores que azotan la ciudad y, sobre todo, en temporadas vacacionales44constituye un albergue para la población de la ciudad y los alrededores.

Más abajo de la confluencia de estos ríos, por la margen derecha del río Tuxpan, afluye el río Buenavista que nace en la Sierra de Tantima y Otontepec. A partir de esta confluencia desvía su curso hacia el norte, hasta el pueblo de Tumbadero, sitio en el cual vuelve a cambiar de dirección hacia el oriente, formando una serie de meandros y capturando, por la margen izquierda, el arroyo El Ojito y, por la margen derecha, el arroyo Tecomate, que nace a 5 kilómetros al sureste de la población de Castillo de Teayo, fluyendo en dirección noroeste y desembocando a 5 kilómetros al sureste de Tuxpan en el poblado del Zapotal de Zaragoza. Finalmente, el río Tuxpan desemboca en el Golfo de México, en el sitio denominado Barra de Tuxpan45.

Con respecto a la orografía, en Álamo se registra las siguientes variedades de suelos:

42 José Guadalupe Salas, Álamo-Temapache, Ver., 16 de septiembre de 2005.

43 César Puertas Téllez, Álamo-Temapache, Ver., 20 de septiembre de 2005.

44 Octavio Cruz Islas, Álamo-Temapache, Ver., 13 de septiembre de 2005.

45 Temapache (Álamo), col. Enciclopedia Municipal Veracruzana, Xalapa, Gobierno del Estado de Veracruz, 1998.

a) El feozem (Del griego phaeo, pardo; y del ruso zmljá, tierra) que literalmente significa tierra parda. Éste es un suelo presente en varias condiciones climáticas desde zonas semiáridas hasta templadas y tropicales muy lluviosas, así como en diversos tipos de terrenos, planos o montañosos. En él se puede encontrar casi todo tipo de vegetación. Su característica principal es una capa superficial muy obscura, suave y rica en materias orgánicas y nutrientes46.

b) El regasol (Del griego rhegos, manta), que connota un manto de material no solidificado, situado encima del núcleo duro de la tierra, es un suelo formado de precedentes materiales no consolidados, excepto materiales de textura gruesa. Tiene más de 100 centímetros de profundidad. Posee propiedades fluvicas47, que no tienen otros horizontes de diagnóstico más que un horizonte A ócrico48; carece de propiedades oleicas49, en una profundidad de 50 centímetros a partir de la superficie50.

La hidrografía y la orografía determinan en gran medida las condiciones climáticas de un lugar. En este caso, el clima de la región es el más húmedo de los cálidos subhúmedos con lluvias en verano, con un índice de humedad mayor a 55.3 y un porcentaje anual de lluvia invernal de entre 5 y 10.2. Cuenta, además, con una temperatura media anual de 22.7°C y con una precipitación pluvial media anual de 1 339.7 mm. No obstante, logra registrar temperaturas máximas de 40ºC a 45°C y mínimas de 12º C a 10° C.

46 Mapa mundial de los suelos. Roma, Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación,1990, p. 142.

47 Propiedades que se refieren a los sedimentos fluviales, marinos y lacustres que reciben materiales frescos a intervalos regulares, o que los han recibido en un periodo reciente y que tiene un contenido de carbón orgánico.

48 Horizonte que tiene un color demasiado claro, una intensidad de color demasiado alta, demasiado carbón orgánico. Es duro y macizo como, por ejemplo, las capas superficiales de depósitos aluviales frescos.

49 Se refiere a materiales en edificios que están saturados con agua en algún periodo del año o todo el año, en la mayoría de los años y que muestran señales evidentes de procesos de reducción o de segregación de hierro.

50 Mapa mundial de los suelos, Roma, Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación,1990, p.142.

[…] Actualmente las temperaturas son demasiado altas, que van de los 30º a los 40° en los meses de mayo a octubre. Y ese ha sido un cambio bastante grande y fuerte porque este clima no era el clima que teníamos hace 10 años, cuando las temperaturas máximas eran de 35ºC o 36°C y se daban por los meses de mayo, junio y julio, tal vez hasta agosto pero no subía hasta los 40ºC51.

Aunado a los calores, los fríos en esa ciudad también son extremos. En temporada de invierno, el descenso de las temperaturas es considerable, tal vez, por su cercanía con la Sierra Madre Oriental. En mayo, junio y parte de julio es la temporada de sequía. Los meses de lluvia se extienden desde fines de julio, agosto, septiembre hasta octubre y, en ocasiones, hasta principios de noviembre. En este mes, que es la última etapa del otoño y el invierno se aproxima, las lluvias son ligeras52.

51 César Puertas Téllez, Álamo-Temapache, Ver., 20 de septiembre de 2005.

52 Lázaro Arriaga Guaye, Álamo-Temapache, Ver., 25 de septiembre de 2005.

2.1.2 Flora y Fauna

2.1.2 Flora y Fauna

La flora y la fauna de la ciudad de Álamo son semejantes a las del entorno general de la Huasteca, donde se puede encontrar desde las vegetaciones subdesérticas hasta las vegetaciones densas de los bosques tropicales. La Huasteca está situada al sureste de la Sierra Madre Oriental, que es una provincia geológica y geográfica de México. Limita al sur con el paralelo 20º; al norte, con el paralelo 24º; al este, con la costa del Golfo de México; y al este, con el meridiano 100º de longitud oeste. Por eso, es común que se distinga tres grandes unidades geomorfológicas: 1) La llanura costera, 2) La Sierra Madre Oriental y 3) Las mesetas altas53. Álamo pertenece a la región florística denominada llanura semihúmeda con afinidades dominan-temente neotropicales, correspondiente a la llanura costera.

La fauna de Álamo está compuesta por zorrillos, tuzas, ardillas, venados, víboras de distintos tipos, aves como la calandria, primaveras, pichones, garzas, águilas, tordos, gallinas, guajolotes, patos, codornices, cerdos, burros, caballos, mulas, algunos vacunos y colmenares.

En cuanto a las florestas, abundan los bosques y las selvas. La vege

53 Puig, 1991: p. 33.

tación más abundante es el bosque mesófilo de montañas y los bosques tropicales perennifolios, con predominio de los cedrales, palos de rosa, los álamos, los framboyanes, las guasimas, los chotes, las ceibas, los sauces, los huberos, la piocha, entre otros.

2.2 El despertar de un pueblo huasteco

En los inicios del auge petrolero Álamo ya existía, pues se fundó en 1906, cuando era una pequeña población que gozaba de humildes viviendas, construidas de “madera, otate, techadas con zacate”54. El nombre de esta ciudad se debe a aquellos viejos y sabios álamos que abundaban en la región, los cuales dieron sombra a algunos de los primeros hogares alamenses.

La explotación petrolera, a principios del siglo XX, fue fundamental en el desarrollo de Álamo. Tras el hallazgo en una gran parte de la región Huasteca de importantes yacimientos de petróleo, se abrieron campos en los estados de San Luis Potosí, Tamaulipas y Veracruz. Con el descubrimiento de la Faja de Oro, diversas empresas se dieron a la tarea de expropiar el petróleo. Así en la Hacienda Xicuaque o Cicuaque, mejor conocida como San Isidro, propiedad de Pedro Basáñez a principios del siglo XX y, posteriormente, de la familia Núñez, se explotó los pozos Álamo 1 y Álamo 2. El descubrimiento de estos pozos, al igual que el de Potrero del Llano del mismo municipio, contribuyó a que la Penn Mex Fuell Company fundará un campamento en 1912. Esto influyó determinantemente para modificar las condiciones de este lugar, antes casi deshabitado. Uno de los cambios más importantes fue el aumento de la población propiciado por la demanda de la mano de obra para la expropiación55.

fundación real de la ciudad de Álamo. De hecho se puede considerar que

54 Porfirio Torres Lima, Álamo-Temapache, Ver., 18 de junio de 2005.

55 Álvarez, 1993: p. 110.

Hacia 191456 la explotación del petróleo constituía un verdadero despunte económico para la ciudad de Álamo. Aunado a ello, sobrevino el crecimiento del comercio y el desarrollo de la ganadería y la agricultura. Gracias a estas actividades, la comunidad creció a pasos agigantados y la urbanización y la llegada de inmigrantes nacionales, internaciones y oriundos de la Huasteca

el verdadero crecimiento no data de 1906, sino de 1914, cuando las compañías petroleras demandaban mano de obra.

Otro hecho fundamental en la fundación de la ciudad de Álamo es que, en 1914, los carrancistas quemaron Temapache en tres ocasiones. Y los habitantes se trasladaron a Álamo, donde se fortaleció la agricultura que siempre estuvo dominada por latifundios ganaderos57. Cabe mencionar que Álamo sufrió por primera vez un acontecimiento muy importante: el traslado de los poderes de la ciudad de Temapache a Chapopote, en donde la familia Núñez se encargó de su protección, aunque poco después los poderes fueron devueltos a Temapache.

Alrededor de 1923, 16 comunidades se unieron para solicitar ejidos de manera conjunta. En los años siguientes hubo más solicitudes, que no se resolvieron de manera positiva porque los terratenientes se oponían argumentando dos cosas: primero, que esas tierras habían sido arrenda

56 Robledo, 1993: p. 15.

57 Temapache (Álamo), col. Enciclopedia Municipal Veracruzana, Xalapa, Gobierno del Estado de Veracruz, p. 80.

das a la compañía petrolera, la cual exigía el cumplimiento del convenio; y segundo, que no existía población suficiente para formar los ejidos. Este argumento fue invalidado porque a las peticiones se anexaban las listas de los interesados58. Después de muchos años, los interesados en tierras, obtuvieron respuesta a su petición y en 1926, el poblado de Álamo59 consiguió la categoría política de congregación. En el año de 1927, gracias al Decreto Número 97 del 14 de julio de ese año, Álamo adquirió el carácter de cabecera municipal de Temapache60. El 17 de enero de 1929, a través del Decreto Número 39, se reestableció la cabecera de Temapache en el pueblo del heroico Temapache de Gutiérrez Zamora61.

Meses más tarde, con el Decreto Número 90 del 25 de mayo de 1929, se trasladó la cabecera del municipio de Temapache al pueblo de Álamo. Y en 1974, con el Decreto Número 193, al pueblo de Álamo se le concedió la cabecera municipal y el título de ciudad62.

2.2.1 Llegada de inmigrantes a principios del siglo XX

2.2.1 Llegada de inmigrantes a principios del siglo XX

Como se ha señalado, la oferta de trabajo en zonas petroleras propició la constante migración a Álamo. También el hecho de que las comunidades aledañas giraban alrededor de la actividad industrial contribuyó a la llegada de numerosas caravanas migratorias.

La mayoría de los inmigrantes del Estado de Veracruz provenían de Ixhuatlán de Madero, Chicontepec, Zontecomatlán, Tantoyuca y Tamiahua. Asimismo llegaron inmigrantes del interior de país, de estados como San Luis Potosí, Puebla e Hidalgo63, o de ciudades como Tampico, Ciudad Victoria y de otras regiones del bajío64. Los extranjeros provenían de China y Medio

58 Álvarez, Op. Cit., p. 111.

59 Temapache (Álamo), col. Enciclopedia Municipal Veracruzana, Xalapa, Gobierno del Estado de Veracruz, p. 80.

60 INEGI. División Territorial del Estado de Veracruz- Llave de 1810-1995, p. 282.

61 Idem.

62 INEGI.

Oriente. Los norteamericanos e ingleses eran propietarios de las empresas.

Algunos de las personas provenientes de China fueron: Guillermo Leetenway, Arturo Lee, Tomás Ham Chitar, Juan Su, Carlos Su, Alfonso Lee, Pablo Lee, Luis Lee, Francisco Chi, Refugio Eng, Antonio Ham Che, Jorge Ham, Roberto Ham. Varios de estos personajes dejaron descendencia en la ciudad: Jorge, Clemente, Enrique, Roberto y Federico Ham; Rafael León Wong; Juan Su; Arturo, Alfonso, Juan y “Ticho” Lee65. Juan Su y Clemente Ham66 ya fallecieron. Los siro-libaneses (árabes), al igual que los chinos, contribuyeron al desarrollo comercial de la ciudad. Dentro de este grupo destaca la labor de Ismael Musa, Juan Bisteni, Camilo Antonio, José Jattar, Alberto Nacer, Jorge Arfuch, Víctor Kury, Jorge Hedeed, Salomón Berrin y Martín Faisal Nader67.

Los chinos fueron traídos para el servicio doméstico y otros trabajos petroleros. Otra parte de estos inmigrantes instalaron negocios y tiendas que, con el paso de los años, se convirtieron en comedores y casa de huéspedes para los trabajadores de los campamentos. La inmigración superó la demanda de mano de obra. Pero los extranjeros establecidos no volvieron a sus lugares de origen, tal vez porque consideraron la explotación de algún cultivo, trataron de establecer una familia, tenían nuevos proyectos, o simplemente Álamo les ofrecía tranquilidad y nuevos ideales de desarrollo.

Con estas oleadas migratorias se transformó tanto la vida privada como la pública. El comercio se incrementó con la llegada de los chinos y los siro-libaneses (árabes). Los chinos formaron una hilera de comercios en el lado derecho de la calle Independencia, donde establecieron tiendas de abarrotes, cafés, planchadurías y restaurantes; por el extremo izquierdo de la misma calle, los árabes instalaron tiendas de ropa, calzado, telas y

63 Álvarez, Op. Cit., p. 110.

64 Martínez, 1993: p. 102.

65 Robledo, Op. Cit., p. 20.

66 Francisco Rodríguez Chávez, Álamo-Temapache, Ver., 26 de julio de 2005.

67 Robledo, Op. Cit., p. 22.

joyería68. Con el establecimiento de este tipo de comercios, los inmigrantes se encargaron de proporcionar y abastecer a los pobladores de Álamo de productos primarios y secundarios. Además de iniciar el desarrollo urbano, estas familias contribuyeron en el desarrollo de varios servicios públicos; un ejemplo es la creación de la primera planta de luz y la purificadora de agua, que fueron impulsadas por la familia Faisal.

Obviamente no sólo los inmigrantes contaban con tiendas. Algunos ciudadanos, como don Miguel Lozano y José Cárdenas69 quienes tenían tiendas de abarrotes, también contribuyeron al desarrollo y abastecimiento de las necesidades primarias de los habitantes de este lugar70. Don Emilio Rivera71, aparte de los árabes, fue otro importante distribuidor de ropa.

2.3 Composición territorial

2.3 Composición territorial

2.3.1 Reparto ejidal

Hasta antes del despunte modernizador porfirista, las haciendas y los pueblos tradicionales eran las unidades de población densas de México. A pesar de que su organización social y económica es distinta, ambas se fortalecieron durante la época colonial. Los pueblos indios consolidaron una organización política que recaía en el poder comunitario. Por su parte las haciendas tradicionales, pertenecientes a las familias españolas herederas, descansaron sobre la organización conocida como mayorazgo72.

Las instituciones españolas [vinieron] a recubrir o a modificar las instituciones indígenas. Los pueblos indígenas tienen una personalidad jurídica reconocida, similar a los pueblos castellanos dependientes de la Corona, con un cabildo con alcaldes y regidores  un consejo municipal con magistrados

68 Robledo, 2001: p.19.

69 Honecimo Cisneros Vázquez, Álamo-Temapache, Ver., 13 de septiembre de 2005.

70 Eugenia Lindsey López de Llamas, Álamo-Temapache, Ver., 27 de junio de 2005.

71 Celerino Alamilla Mercado, Chapopote, Ver., 23 de junio de 2005.

propios ,sus tierras comunales, sus autoridades tradicionales y en general “sus buenos usos y costumbres”. 73

Al independizarse México de España las nuevas autoridades, convencidas de que en la agricultura y el comercio radicaba la riqueza de las naciones, facultaron, a través de la Constitución Mexicana de 1824, a los congresos estatales para regular el uso, la tenencia y la propiedad de la tierra. Se pensaba que la agricultura sólo podía ser agilizada mediante la repartición individual de los terrenos comunales pertenecientes a los pueblos. Bajo esta premisa el 22 de diciembre de 1826 el Congreso Veracruzano decretó la Ley sobre Repartimiento de Terrenos Indígenas y Baldíos. Casi al mismo tiempo, el Congreso Estatal de Puebla hizo pública esa misma ley74.

La Constitución Liberal de 1857 reincidió en la división de los terrenos comunales de los pueblos indígenas. Sin embargo en la región huasteca había una resistencia permanente. Las revueltas agrarias durante el siglo XIX constatan esta información: los pueblos de Tantoyuca y Amatlán escenificaron asonadas en los años de 1836 y 1848. Por otra parte, las haciendas tradicionales75 se mantuvieron inicialmente sin afectaciones.

Las tierras que actualmente pertenecen a la zona Álamo-Temapache

72 Los herederos de conquistadores españoles, luego de haber sido beneficiados con “extensiones de tierras” por parte de la Corona, en sus fórmulas y cláusulas que legitimaban su propiedad, cedían el derecho de posesión a una sola persona  un descendiente directo , generalmente el primogénito varón, con el objeto de que en éste quedara la tradición unificadora de la propiedad: “Desde 1550 se autorizó el mayorazgo. Cualquiera que fuera el origen de su fortuna, casi todos los propietarios de tierras aspiraban a vincular sus posesiones con su nombre y constituir en el virreinato una aristocracia territorial como la de España del Sur. A ello se creyeron particularmente autorizados los hijos y nietos de conquistadores [...] Muy significativas de tal mentalidad son las fórmulas y las cláusulas que empleaban los fundadores de mayorazgos: Sepan cuantos (nosotros, marido y mujer) [...] habiendo recibido de la poderosa mano de Dios Nuestro señor muchos bienes, [...] acordamos de hacer y fundar vínculo y mayorazgo a favor de [...] nuestro hijo mayor, considerando que los bienes que se parten y dividen se suelen partir y consumir [...]”. (Chevalier, 1999: pp. 363-364.)

73 Guerra, 2000: p. 140.

74 Velasco, 2002: p.18.

no fueron precisamente un espacio con alta densidad de poblados indígenas, excepto Temapache. No obstante, esta región sí constituyó un espacio de haciendas tradicionales y rancherías periféricas sumamente vinculadas a las primeras. El pueblo de Temapache, al iniciar la Independencia de México, no poseía terrenos comunales propios.

En 1826 los indígenas de Temapache compraron en condueñazgo la hacienda de Buena Vista que perteneció al mayorazgo de Uluapa, propiedad de Josefa Rodríguez de Velasco; anteriormente los indios de Temapache habían ocupado estas mismas tierras como arrendatarios76. La fuerza del pueblo de Temapache se reivindicó en 1868. Tras fuertes litigios en 1845 y 1856, el arbitrio del Jefe Político de Papantla, Lázaro Muñoz, favoreció a ambas partes al impedir que los herederos españoles se apropiaran del condueñazgo indígena y reconocer que los primeros poseían algunos terrenos. El jefe político de Tuxpan, Manuel Gorróchotegui, opinó sobre el edicto final que hizo el señor Muñoz así:

[...] aunque pertenezco a la clase de razón de Temapache y contribuyo a los gastos con que me designa, no negaré por

75 “Habiéndonos habituado, por las descripciones y los análisis del siglo XX, a considerar sobre todo la hacienda desde el punto de vista de las relaciones económicas, podemos olvidar o descuidar otro aspecto esencial: la hacienda es también, y quizás antes que nada, en una perspectiva global, una comunidad humana muy coherente con lazos interpersonales extraordinariamente densos y fuertes.” (Guerra, Op. Cit., p. 134.)

76 Escobar, 2002: p. 152.

Es necesario que especifiquemos dos sentidos con respecto al término “condueñazgo”. El condueñazgo fue introducido en América a principios del siglo XIX. Inicialmente se le consideró como la venta de una extensión despoblada destinada para establecer comunidades agrícolas. En 1823 por decreto nacional del 7 de agosto al abolirse los mayorazgos y multiplicarse los familiares herederos, las haciendas pasaron a constituirse en condueñazgos aunque esto no significó la afectación de su cohesión territorial. En este sentido, cuando los indígenas de Temapache compraron el condueñazgo de la hacienda Buena Vista, pese a la disposición veracruzana de 1826, ellos la explotaron comunalmente. Contrario a este primer significado el historiador Velasco Toro señala que en 1874 la Legislatura Estatal, para evitar conflictos por cuestiones de división individual, decretó el establecimiento de condueñazgos que en este caso representaban el repartimiento de una propiedad comunal en grandes lotes de propiedad colectiva pero no comunitaria. (Velasco, Op. Cit., p. 68; Gutiérrez, 2001: p. 9.)

de razón jamás se ha cuidado de cumplir con los compromisos contraídos para con los indígenas, [quienes] siempre han sido burlados de las ofertas que les han hecho los de razón.

A pesar de que en la disposición de 1868, Gorróchotegui había beneficiado tanto a “los de razón” como a los indígenas. Tras la administración porfirista del gobernador Teodoro A. Dehesa y del jefe político de Tuxpan, Arturo Núñez, quien fungió como prefecto entre 1875 y 1880, los condueños herederos originales comenzaron a vender sus lotes a la nueva élite regional que ocupó los puestos de la administración.

No se sabe cuáles fueron los efectos de la división de tierras durante el periodo porfirista con relación al condueñazgo indígena de Temapache. Velasco Toro afirma que: “aparentemente la división en grandes lotes contuvo los límites comunitarios al asignar predios a los propios comuneros, pero al convertirlos en colonos con derechos individuales alteró la relación con la estructura básica comunitaria, propiciando la consecuente descomposición del condueñazgo que paulatinamente se fragmentó para convertirse en propiedad privada”77.

No obstante la política de fomento a la propiedad individual, impulsada

fuertemente durante el Porfiriato, las principales familias económicamente poderosas continuaron aglomeradas bajo condueñazgos familiares cuyo origen radicaba en las haciendas de la época colonial. Por ejemplo, las familias Juncal y Basáñez, importantes ganaderos y comerciantes en el puerto de Tuxpan, seguían residiendo en las haciendas La Guadalupe y San Miguel, respectivamente.

El grupo de poder regional tuxpeño estaba integrado por comerciantes criollos como Cristóbal Llorente, receptor de rentas en Temapache en 1806, o inmigrantes españoles que se dedicaban al comercio o al arrendamiento de tierras; tal es el caso de Juan Juncal, Felipe Chao y Celestino Basáñez. Este grupo, a mediados del siglo XIX, controló también la producción agropecuaria de la región, favorecido por los vínculos con los señores Manuel y Vicente Núñez, Ignacio Toledano, representante legal de los indígenas de Temapache en su litigio de 1868 contra la “gente de razón”, y Felipe Chao. Ellos eran integrantes del Ayuntamiento tuxpeño, cuando estuvieron pugnando la anexión del Distrito de Tuxpan78 al Estado de Veracruz, con la intención de que la Huasteca se incorporara al movimiento comercial portuario de Tampico y Tuxpan79.

2.3.2 Apuntes para la construcción de una región

2.3.2 Apuntes para la construcción de una región

Por una parte, las concesiones que el gobierno porfirista había emitido con el fin de fomentar la economía del país ayudaron a consolidar un grupo de poder regional que basó sus actividades económicas en la explotación agropecuaria y mercantil; por otro lado, favorecieron la inversión de capitales de sociedades mercantiles extranjeras.

77 Velasco, Op. Cit., pp. 68 y 69.

78 El Distrito de Tuxpan, antes de ser anexado al Estado de Veracruz en 1853, perteneció en la etapa colonial a la Audiencia de México, situado en la Alcaldía Mayor de Huachinango, ubicada en la Sierra de Puebla, la cual incluía pueblos como Temapache.

[…] A partir de los años 1894-1895 hay una coyuntura internacional: los países desarrollados van a buscar no sólo cantidades crecientes de materias primas y mercados para sus productos, sino también nuevos espacios y actividades para sus capitales. México, rico en minerales y con grandes posibilidades de agricultura comercial, ve su economía reactivada por la demanda internacional de materias primas. Las minas y los cultivos comerciales arrastran tras ellos la reactivación de la agricultura, de la ganadería, del comercio interior y hasta de la industria [...].80

Tras las primeras exploraciones petroleras en el norte del Estado de Veracruz, en 1900, la Huasteca veracruzana se reveló como una zona potencial. Edward L. Doheny, acaudalado petrolero del oeste de los Estados Unidos, compró un total de 118 000 hectáreas comprendidas entre los estados de San Luis, Tamaulipas y Veracruz; de igual forma se dio a la tarea de explotar parte de ese subsuelo con fines lucrativos. A raíz de estas operaciones, algunos representantes de consorcios extranjeros como Standard Oilcon sede en New Jersey, cuyo fundador, John Rockefeller, era profundo allegado de Doheny, comenzaron a invertir y a explotar el petróleo de la Huasteca veracruzana. Estas explotaciones petroleras incidieron, por un lado, en la construcción de vías de comunicación para el traslado de los productos; y por otro, en la atracción de una considerable mano de obra, que convirtió a los lugares aledaños a los pozos petroleros en centros de población81. Álamo fue uno de los poblados desarrollados, entre otras cosas, gracias a la explotación petrolera que realizó la compañía Penn Mex Fuel Company, subsidiaria del consorcio Standard Oil, en las haciendas llamadas Chapopote y Cicuaque.

Una vez que la hacienda Cicuaque, propiedad de Josefa Núñez, viuda de Llorente, fue arrendada a la Penn Mex Fuel Company, cambió de nombre y pasó a llamarse hacienda de Álamo. En ese entonces, Doheny y el con

79 Gómez, Op. Cit., pp. 99 y 105.

80 Guerra, Op. Cit., p. 329.

sorcio Rockefeller introdujeron un nuevo agente norteamericano, Samuel Weaver, para explotar pozos petroleros en el perímetro de la hacienda82.

Durante el periodo revolucionario fue evidente la alianza entre los principales hacendados y la compañía petrolera El Águila83. Los primeros se habían vuelto socios del complejo petrolero manteniéndose, en un sentido, al margen del movimiento revolucionario. Cuando Victoriano Huerta ordenó el cuartelazo de La Ciudadela contra Francisco I. Madero, Félix Díaz, oficial huertista, había nombrado al acaudalado hacendado y ganadero Manuel Peláez jefe de operaciones en el norte de Veracruz y le

había entregado documentos en los que la Compañía Mexicana de Petróleo El Águila garantizaba la entrega de 17 000. 00 dólares mensuales para financiar la rebelión huertista.

Poco más tarde, cuando tuvo lugar la rebelión carrancista contra el gobierno usurpador de Victoriano Huerta, Peláez pactó con las filas villistas, únicamente con el propósito de defender sus propiedades del ejército encabezado por Venustiano Carranza. Peláez fijó en 1915 su cuartel general en la iglesia de Santiago Apóstol, en el pueblo de Temapache, y de ahí partió para incendiar el pueblo de Tamiahua, considerado un bastión carrancista. En este episodio, el hacendado de Tierra Amarilla había pactado con numerosos hacendados de la Huasteca veracruzana e hidalguense como son Andrés Herrera, la familia Núñez, los Rabaté, los Estopier, los Florencia, los Del Valle, los Castro, los Mora, los Ostos, los Medellín y los Jáuregui de las haciendas aledañas al municipio de Temapache; los Treman y los Valdiosera en Papantla; los Sandoval y los Casados de Tantima; los Deschamps de Tuxpan; y los Andrade de la Huasteca hidalguense.

Pese a que se murmuró que desde los Estados Unidos le llegaban armas y ayuda monetaria, por medio de su hermano Alfredo Peláez, y las alianzas con otros hacendados, durante la lucha decisiva de la Huasteca entre villistas y carrancistas, alrededor de 1915, Peláez determinó el rumbo de la zona, pero sobre todo del pueblo de Álamo. Más tarde, se supo que se había convertido en socio del complejo petrolero de la Compañía El Águila a la que había arrendado lotes de la hacienda Tierra Amarilla,

 

82 AGEV: Fondo Almanza, caja 3, foja 78.

83 Luego de las concesiones porfiristas, a lo largo de la década de 1890, de las que ya hemos hablado, dos empresarios extranjeros centraron su atención en la explotación petrolera del Estado de Veracruz: Doheny, estadounidense, fijó sus intereses en la zona norte, particularmente en la Huasteca; por otra parte, Weetman Pearson, empresario Inglés, con antecedentes contratistas de obras de construcción en México, invirtió en la explotación petrolera del Istmo veracruzano. Sin embargo entre 1914 y 1916, ambos agentes, aliados con fuertes consorcios internacionales, pactaron con numerosos propietarios locales para formar sociedades de explotación petrolera. La Compañía El Águila, formada por Pearson, estaba sumamente vinculada al poderoso consorcio británico-holandés con sede en Londres, llamado Royal Dutch. (Santos, 1998: pp. 21-34.)

donde la compañía explotaba 32 pozos petroleros activos.

Los actores de la Revolución fueron los pueblos indígenas comunales no los campesinos que los intelectuales liberales84 entienden por un campesinado compuesto por individuos, sino la organización comunal que defendía la división de sus tierras, las familias excluidas del poder regional durante el periodo porfirista, los partidarios del movimiento de los clubes políticos encabezados por los herederos intelectuales de la educación porfirista, los antiguos hacendados que por diversas pugnas se han aliado y han apoyado el movimiento revolucionario en sus distintas corrientes.

En este contexto, durante el gobierno de Venustiano Carranza se decretó la ley del 6 de enero de 1915 con el fin de dotar de ejidos85 a aque-llos pueblos veracruzanos con derecho a tierra. Cándido Aguilar ya, en 1914, había creado la Comisión Agraria encargada de hacer registros topográficos para detallar la estructura de la propiedad veracruzana y pasar así al deslinde y reparto de tierras.86

La Constitución Mexicana de 1917 ratificó esta tendencia. Allí se lee: “los condueñazgos, rancherías, pueblos, congregaciones, tribus y demás corporaciones de población tendrán capacidad para disfrutar en común de sus tierras [...] ¿Quiere decir eso que la situación, después de 1917, es la misma que antes de la Constitución de 1857? No, ya que los pueblos de antes de 1857 eran corporaciones autónomas, y después van a ser integrados a la dependencia del Estado, que será de hecho, como lo decía Luis Cabrera en los años 1930, el único patrón de los pueblos”87 .

Los poblados ubicados en los alrededores de Álamo hicieron peticiones ejidales, en 1923, a través de los comités agrarios alamenses que se

84 Aquellos que concibieron como condición obligada para el progreso del país la desaparición de los pueblos y corporaciones comunales.

85 Una revolución agraria puso fin a lo que se llamó “la hacienda feudal” en dos etapas (1910-1920 y (1936-1939). Dividió las tierras en parcelas de usufructo individual, restaurando con el nombre de ejido, controlado por el Estado, la antigua comunidad indígena o campesina despojada, se decía, por las haciendas. En el México rural, además de los antiguos poblados crecidos, o “pueblos” legales, hubo otros nuevos, los ejidos, fundados eventualmente en la exhacienda y con la utilización de sus tierras. (Chevalier, Op. Cit., p. 608.)

fortalecieron después de 1921, año en que surgió la primera agrupación agraria, conocida como Agrupación de Arrendatarios de Álamo. Por estos años José G. Galicia, administrador de rentas de la hacienda de Álamo, fue acusado directamente ante Celerino C. Galindo, presidente de Temapache, por Ángel V. Cabrera y Leopoldo Ponce Díaz, dirigentes de la Agrupación de Arrendatarios de Álamo. El argumento que sostenían era que el administrador de rentas extralimitaba sus funciones al prohibir que la agrupación tomara por voluntad propia tierras improductivas de la hacienda de Álamo, propiedad de Josefa Núñez, viuda de Llorente88.

En noviembre de 1921, se nombró una Asamblea de Arrendatarios de Álamo para ir a Xalapa a solicitar ayuda y protección a las autoridades agrarias respectivas. Los delegados fueron Ángel Díaz y Leopoldo Ponce. También pretendían visitar a los señores Úrsulo Galván y Manuel Almanza, representantes de la Comisión Agraria Mixta, para ver la posibilidad de que el poblado de Álamo se convirtiera en congregación y al mismo tiempo en cabecera municipal, además de que se le oficializara su Comité Agrario89. Sólo consiguieron la conformación de un Comité Agrario. Este comité fue el primero del municipio de Temapache y su primer presidente fue Amando Pérez. Posteriormente, en 1922 se crearon los comités de Raudal, actualmente Hidalgo Amajac, y el de Temapache90.

Una vez que se constituyeron Comités Agrarios, como los de Álamo, Temapache, Raudal, Raya Oscura y Puerta Reforma91, se hicieron las primeras solicitudes ejidales en 1923. Además de Álamo participaron otros 15 poblados y se eligió como haciendas afectables las siguientes: Álamo, propiedad de Josefa Núñez viuda de Llorente; Agua Nacida, propiedad de la testamentaría de la familia Chao; Palo Blanco, El Jardín, El Molino, La Estación, Tierra, Paso Real y La Noria, propiedad de los hermanos Núñez; La Guadalupe, propiedad de los hermanos Juncal; La Soledad, propiedad

86 Escobar, Op, Cit., p. 161.

87 Guerra, 1989: p.15.

88 AGEV: Fondo Almanza, caja 3, documento 78.

de la testamentaría Garmendia; y San Miguel, propiedad de Celestino Basáñez92. En este caso los líderes de las solicitudes ejidales fueron Dimas Aguirre, José Gutiérrez, y Amando Pérez. El grupo de terratenientes de Temapache, encabezado por el citado Juan Manuel Peláez y Benjamín R. Vázquez, cuatro años después, se opuso a las solicitudes.

Las pugnas entre terratenientes, como Juan Manuel Peláez, y solicitantes de ejidos aglomerados en los comités agrarios del municipio de Temapache tuvieron lugar en la década de 1920, fecha en que el contexto nacional las hace notablemente significativas. Al respecto, la historiadora Soledad García Morales hace referencia al movimiento conocido como Rebelión Delahuertistael cual surge en 1923, justamente cuando era gobernador del Estado de Veracruz el ingeniero Adalberto Tejeda, profundo defensor de los derechos agrarios.

Esta rebelión inició cuando el ex presidente de México, Adolfo de la Huerta, estableció su centro de operaciones en el Estado de Veracruz, con la intención de combatir, a nivel nacional, a Álvaro Obregón y a Plutarco Elías Calles. El enfrentamiento se debió a que en las elecciones presidenciales Obregón no apoyó a Huerta, sino a Calles.

Este movimiento fue apoyado por dos personajes veracruzanos: Adalberto Tejeda, quien estaba de lado de Obregón y Calles, y Guadalupe Sánchez, quien colaboró con Huerta como jefe de operaciones militares en Veracruz93. La Rebelión Delahuertista adquirió fuerza gracias a los recursos económicos y militares que suministraron los hacendados vinculados al general Guadalupe Sánchez. En el otro frente, Adalberto Tejeda se apoyó

 

89 En vísperas de que se creara la Liga de Comunidades Agrarias en 1923, se establecieron Comités Ejecutivos Particulares, dependientes al mismo tiempo de la Comisión Local Agraria, y ésta última de la Comisión Nacional Agraria; su principal función estaba encaminada a atender las resoluciones correspondientes a los ejidos. (Velasco, 1993: p. 89.)

89 AGEV: Fondo Almanza, caja 3, documento 78.

90 AGEV: Fondo Almanza, caja 3, documento 78.

91 AGEV: Fondo Almanza, caja 3, documento 78.

92 Gaceta Oficial. Xalapa-Enríquez, marzo 2 de 1923, número 3.

en líderes locales agraristas como Isauro Acosta, Sóstenes Blanco, José Cardel, Úrsulo Galván y Manuel Almanza, quienes habían establecido fuertes vínculos con los campesinos. La lucha finalizó en 1924, sin embargo los combates entre hacendados y campesinos continuaron.

En Álamo y Temapache algunos hombres se aliaron con Adalberto Tejeda; entre ellos destacaron Amando Pérez, Dimas Aguirre, Anselmo Vázquez, Antonio Monroy y Guillermo Vélez94. Algunas de las solicitudes ejidales del 20 de enero de 1923 procedieron sin resolución definitiva hasta 193195. A poblados como Álamo, Coyol-Cuate y El Jardín les fueron negadas las dotaciones ejidales debido a que no cubrían los requisitos necesarios de poblamiento96. En 1927 Álamo se municipalizó, gracias al traslado de poderes que llevó a cabo Guillermo Vélez ante la amenaza de una nueva revuelta organizada por Manuel Peláez en el pueblo de Temapache97.

Por otra parte, en la década de 1930 hubo una nueva coyuntura en la zona Álamo-Temapache. En las regiones del Papaloapan y la Huasteca se registró una asombrosa producción del plátano roatán. Temapache y Tuxpan destacaron por su extraordinaria producción; literalmente se convirtieron en el corazón de la industria bananera en la zona norte del Estado. Esta industria fue monopolizada por la Sociedad Mercantil Weinberger, con sede en Nueva Orleáns, la cual controló las ventas hacia el interior del mercado nacional y hacia el mercado estadounidense.

Inicialmente los extranjeros especializados, que llegaron para emplearse en la industria petrolera, fueron los productores bananeros. También hubo una élite local, emergida de las dotaciones ejidales de 1940, que se benefició con la explotación y el comercio del plátano, como es el caso de las familias Cavazos, Alamís, Rodríguez y Ponce.

93 García, 1986: p. 32.

94 AGEV: Fondo Almanza, caja 3, documento 78.

95 Gaceta Oficial. Xalapa-Enríquez, julio 24 de 1931.

96 AGEV. Expediente 345, Municipio de Álamo-Temapache, Ver., 8 de marzo de 1923.

El auge bananero suscitó algunas pugnas por predios cultivables. En 1936 ejidatarios de la congregación del Súchil, que habían sido beneficiados tras la dotación de 1928, presentaron una queja contra antiguos herederos españoles y contra los campesinos del ejido Montes de Oca, a quienes ya se les había otorgado algunas propiedades tras la resolución de 1936 apoyada por el gobierno del general Lázaro Cárdenas.

La ley de 1936 facultaba a los cultivadores para explotar tierras inactivas y apropiarse de éstas aunque tuvieran propietarios. Con esta ley campesinos y herederos españoles fueron beneficiados, luego de que se agruparan en la organización armada denominada Defensa Social, que aparentemente fue apoyada desde el gobierno del centro98.

Al igual que la industria petrolera, la explotación bananera atrajo una considerable inmigración a la zona de Álamo-Temapache. Los movimientos ejidales del municipio y de la zona potencial agricultora favorecieron la inmigración en la hacienda de Álamo. Este hecho trajo consigo varias necesidades, como la de un espacio para el nuevo núcleo poblacional. Entonces nacieron las primeras colonias agrícolas; tal es el caso de la colonia Gabino González, misma que intensificó su crecimiento urbano una vez que la población, ajena a la colonia agrícola, mejor conocida como Paracaidistas, se asentó en terrenos de personas que habían adquirido su propiedad de forma legal.

Obviamente la consecuencia inmediata fue una lucha interna. Personas como Anselmo Mercado Ramírez se integraron al Comité de Defensa Social de la colonia Gabino González con el propósito de defender su “derecho legal” de tierras y, de igual forma, participaron en la prohibición del asentamiento de los paracaidistas y en el rechazo a la iniciativa del ejido La Unión, para extender sus tierras hacia los límites con dicha colonia99. Años después, en 1955, el Comité Agrario alamense se fortaleció con la

97 Hay que recordar que antes de 1927 los poderes municipales se encontraban en Temapache.

98 AGEV. Municipio de Álamo, Exp.343: El Súchil, solicitud de dotación de ejidos, 20 de enero de 1923.

llegada de personajes como Antolín Olivares y Aurelio Céspedes Vivencia.

Tras la negativa de las dotaciones ejidales de 1931, con resolución en el año de 1945, en donde sólo los poblados de Pueblo Nuevo, La Concepción y La Unión lograron un total de 2 823 hectáreas, nuevamente el Comité Agrario Alamense solicitó tierras de uso colectivo. En 1956 dicha solicitud fue denegada, pues supuestamente nunca se justificó que la dotación propuesta era para el poblado de Álamo y no para el de La Tortuga. En realidad Álamo y La Tortuga no eran un solo poblado100, pues este per-tenecía a la hacienda de Agua Nacida.

Con apoyo en esa resolución el expediente con fecha 27 de junio de 1935 se inició en esta oficina y sobre el cual el C. Gobernador del Estado dictó su mandamiento el 29 de mayo de 1946, concediendo al poblado de Álamo, del Municipio de Temapache, Ver., una superficie de 3 500 hrs., fue negado en Segunda Instancia, según resolución presidencial dictada con fecha 30 de enero de 1952 por haberse comprobado que las necesidades agrícolas de los vecinos de ese lugar, habían quedado satisfechas al dotarse a ese número, con el nombre de Tortuga y como anexo del de “Agua Nacida”.101

Ya en la década de 1960, la hacienda de Álamo sufrió otras transformaciones. Las tierras de Josefa, Berta, Manuel y Arturo Núñez, pasaron a ser propiedad de R. Núñez102. Mientras tanto un buen número de migrantes hidalguense y poblanos, atraídos por la producción agrícola, se posesionó de algunos lotes pertenecientes a las propiedades de R. Núñez y en un momento dado abarcaron casi la totalidad de las haciendas Agua Nacida, Chapopote y Álamo103.

Al otorgarse la posesión definitiva de los lotes a los migrantes y paracaidistas y al reubicar las tierras de los primeros pobladores de las

99 Antonio Pérez Mercado, Álamo-Temapache, Ver., 25 de junio de 2005.

100 AGEV: CAM. Exp 4431, foja 13. Municipio de Temapache, 28 de abril de 1958.

colonias agrícolas, la hacienda de Álamo intensificó su fraccionamiento para dar forma a una urbanización, cuando en un principio, la intención del Comité Agrario de Álamo era convertir dicha hacienda en ejidos. El crecimiento poblacional, que se derivó del acaparamiento de lotes, tuvo como consecuencia el rápido desarrollo de colonias, como la 25 de Abril. Al mismo tiempo se incrementó el comercio, mismo que acaparó algunas de las necesidades de los ejidos aledaños que ya se habían fundado, como Álamo, La Tortuga y Pueblo Nuevo de Álamo.

Para profundizar en el impacto de la industria agrícola, la formación de ejidos, y la relativa autonomía de comunidades que no lograron ser dotadas durante la década de 1970, es necesario hacer un análisis de dos casos.

101 AGEV: Exp 4431, foja 13. Municipio de Temapache, 28 de abril de 1958.

La ranchería La Soledad, ubicada en los terrenos de la hacienda del mismo nombre, cuyo propietario era el coronel Rogelio Garmendia, se pobló con cultivadores de tabaco hacia 1959. Su propietario arrendó por cinco años entre cinco y ocho hectáreas a un acaparador de tabaco papanteco, llamado Florentino González, quien llevó a las tierras 13 trabajadores originarios de Zacatlán, Puebla, y de los alrededores de Tulancingo, Hidalgo. Hacia el año 1963, poco antes de que el contrato de arrendamiento de tierras terminara, el coronel Garmendia contabilizó 24 trabajadores proejidatarios de La Soledad que habían comenzado a sembrar cítricos y el litigio entre ambos se extendió hasta 1968, cuando los cultivos se encontraban ya maduros y a punto de dar frutos. Los soledadeños se mostraron entonces dispuestos a entregar las tierras a cambio de que les indemnizaran sus cultivos con valor de 270 millones de pesos. Si los ejidatarios de Sombrerete habían pedido en su segunda ampliación de 1966, 1 064 hectáreas algunos años después sólo reclamaban 240 hectáreas. En 1975 una resolución presidencial decretó la dotación de 744 hectáreas de ejido colectivo para disfrute de los soledadeños. La formación del ejido y las actividades agrícolas habían favorecido un extraordinario despunte poblacional en La Soledad. De manera que en 1975 había 362 habitantes y en 1982 se registraron 1 300 habitantes104.

Aunque no le otorgaron ejidos colectivos, la comunidad de La Palma alcanzó una relativa autonomía ante el propietario de las tierras donde se estableció gracias a su actividad agrícola y a la mediación del líder agrario César del Ángel. Los terrenos de La Palma pertenecieron en 1928 a la United Oils Production Company. Tras una serie de compraventas, entre 1973 y 1975, los hermanos Cantú adquirieron la propiedad que comprendía un total de 324 hectáreas, las cuales dedicaron a la explotación ganadera.

En 1975 un grupo de personas de Álamo, dedicadas a las actividades

102 AGEV: Exp 4431, foja 13. Municipio de Temapache, 28 de abril de 1958.

103 Antonio Pérez Mercado, Álamo-Temapache, Ver., 25 de junio de 2005.

mercantiles, formó un Comité Agrario en el que aglutinaron gente de la colonia Bellavista de esa ciudad. Como se ha señalado, un primer grupo invasor estaba compuesto, en su mayoría, por gente que no se dedicaba a las actividades agrícolas: “albañiles, chóferes, mecánicos y un petrolero”. En total fueron 15 personas de Álamo y de Mohuite, manipulados por el Comité Agrario, los que invadieron la fracción 9 del lote número 2 de la ex hacienda de Temacoco. Sin embargo, su propietario, el señor Cantú, prometió indemnizar a “los invasores” si éstos abandonaban la propiedad.

De las 15 personas que inicialmente llegaron, sólo 8 se negaron a firmar el convenio. Por otra parte, puesto que el Comité Agrario fundado por comerciantes alamenses se mantuvo al margen de la ocupación y del convenio de desalojo, rápidamente se desintegró legando así la ocupación del predio a las 8 personas no firmantes. Inmediatamente éstos formaron un comité con gente de Santa María, Monte Chiquito, La Barranca y el municipio de Chicontepec, y en cuanto pudieron reunir 30 personas en el terreno ocupado, el nuevo comité inició su solicitud ejidal en diciembre de 1975. En el estudio del Censo General Agrario realizado en diciembre de 1978, se sugirió otorgar a los solicitantes 708 hectáreas; sin embargo se verificó que las tierras solicitadas aglutinaban a otras comunidades que habían sido ya dotadas. Por lo tanto, en el dictamen de la Comisión Agraria Mixta, emitido en 1978, se negó la dotación aunque se postergaron los derechos.

A pesar de la negativa, la comunidad de La Palma no abandonó los terrenos ocupados. Entonces el propietario Cantú otorgó una carta poder en la que cedía a los ocupantes 60 hectáreas para siembra de maíz, con la condición de que organizaran una cooperativa de producción agrícola que obviamente deslegitimaba por completo al Comité Ejecutivo Particular o Comité Agrario de La Palma. No se sabe si los productores de La Palma aceptaron el convenio o si lo negociaron para evitar ser desalojados. De cualquier manera, aunque la comunidad de La Palma no fue dotada con

104 Díaz y Macías, 1987: pp. 45-50.

tierras ejidales, siguiendo el ejemplo de La Soledad, mientras litigaban la dotación ejidal, los habitantes se dedicaron a sembrar el predio para evitar el desalojo.

2.3.3 Los poderes y sus personajes

En las primeras décadas del siglo XX, la lucha por el reparto agrario fue trascendental para el pueblo de México. El proceso de autoritarismo y dictadura, encabezado por don Porfirio Díaz, favorecía a unos cuantos, mientras la mayor parte de la población sufría de una marginación severa. En contra de esas injusticias, personajes como Madero, Zapata, Carranza y Villa se levantaron en armas. De esta forma transcurrió uno de los episodios más importantes para la historia de nuestro país: la Revolución Mexicana.

Este movimiento armado incidió en la inestabilidad y la desacelera

ción productiva del país. Las consecuencias fueron determinantes para la población, cuya situación económica ya de por sí era difícil. El gran logro fue el triunfo de Carranza y la Constitución de 1917, que se convirtió en nuestro código normativo. Sin embargo en el país continuaron los disturbios y prevaleció una atmósfera de euforia y desorden.

En la década de 1920 casi ocho millones de hectáreas pertenecían a los ejidatarios105. Y en 1926 nació en México la primera organización campesina de carácter nacional, encabezada por Úrsulo Galván. Este organismo trató de organizar a los campesinos de acuerdo a la reforma agraria y a las nuevas formas de producción.

En esta época el país estaba en un proceso de restablecimiento en todos los ámbitos. En la cuestión económica, la lucha armada desarticuló las rutas comerciales, se frenó la producción y se desatendió la inversión de capitales. Pero no todo estaba perdido, pues la industria petrolera fue la fuente primaria de la manutención del país, puesto que fue de las pocas que se mantuvieron trabajando.

Por lo anterior, los lugares que fungían como productores de petróleo en el país adquirieron una importancia fundamental en la época posrevolucionaria. Uno de los sitios importantes fue el hoy municipio de Temapache, donde se encontraba concentrado un buen número de pozos petroleros. La población de Álamo creció a la par que se desarrolló la industria petrolera.

La explotación del petróleo estuvo en manos de capitales extranjeros, principalmente por compañías como la Huasteca Petroleum Company, El Águila, Sinclair Company, Pierce Gil Company y la Penn Mex Fuel Company106.

Dichas compañías al principio vinieron a brindar fuentes de trabajo y a activar la economía de la Huasteca, pero en comparación con toda la riqueza que se producía en la zona ayudaron muy poco. Por tal motivo, el régimen de Carranza estuvo marcado por una serie de conflictos con los

105 Loaeza, 2002: p.12

106 Robledo, 2001: p.15.

inversionistas extranjeros, debido a sus intentos de limitar la propiedad privada extranjera y nacionalizar la titularidad de los depósitos petroleros y las minas. A decir de Alafita:

[…] una de estas acciones se llevó a cabo en 1915 cuando se creó la Comisión Técnica del Petróleo a cargo de la Secretaría de Colonización e Industria, la cual debería desarrollar una investigación completa sobre la industria petrolera y sus actividades productivas y administrativas107.

Esta acción fue concebida por Carranza, como otras muchas más, con la intención de nacionalizar y someter a las compañías petroleras extranjeras. Para ello se basó en el artículo 27 constitucional, fracción cuarta, la cual indica que las riquezas del subsuelo pertenecen a la nación; por lo que a nombre de ésta el gobierno debería otorgar concesiones para su explotación, sin las cuales éstas serían ilegales.

Mientras tanto, las compañías extranjeras no se quedaron de brazos cruzados y para contratacar las ideas de Carranza buscaron formas de mantener su poder, a través de las denominadas guardias blancas108. Un ejemplo de éstas, fue la de Manuel Peláez en la Huasteca. Este personaje, nativo de Temapache, se incorporó a la lucha armada en la Revolución con el fin de conservar su dominio y defender los intereses de las corporaciones petroleras. Inició sus relaciones con las compañías petroleras cuando negoció parte de sus propiedades donde abundaban las chapopoteras; como muchos otros terratenientes de la época sucumbió ante la oferta de los magnates del petróleo.

Hacia 1910, Peláez se volvió contratista de empresas y otras infraestructuras de la compañía El Águila, pero pronto pasó a trabajar con la Huasteca Petroleum Company de Doheny como jefe de sus guardias blancas.

[…] Cuando Carranza intentó imponer impuestos a las

107 Alafita, 1988: p. 40.

108 Las guardias blancas eran grupos armados mercenarios pagados por latifundistas.

compañías petroleras, Peláez, a petición de éstas, organizó una fuerza local que se levantó en 1914 y que dominó toda la región, volviéndose de “las mejores pertrechadas de la Huasteca”. El financiamiento de sus operaciones provenía de los terratenientes de la región y de las compañías petroleras, a quienes Peláez garantizaba el seguimiento de la producción petrolera. Atacando poblaciones y sembrando terror entre la gente que apoyaba al nuevo régimen, se encargó también de acallar a los obreros subversivos de las empresas petroleras y a los campesinos despojados por ellas de sus tierras.109

Manuel Peláez había conformado una fuerza militar de 3 000 hombres sin ninguna disciplina, que se convirtieron en una gavilla sumamente apta para sembrar terror donde se lo propusieran; además, contaban con escondites en la selva equipados con cocinas y camas.

[…] según describe el Ingeniero Ezequiel Ordóñez, quien como geólogo al servicio de la compañía Doheny conocía la Huasteca veracruzana como la palma de su mano y varios de esos escondites. Peláez dispersaba a su gente armada y solamente la reunía cuando iba a atacar algún sitio; generalmente aparentaba vivir o trabajar pacíficamente en sus tierras. El éxito de Peláez consistió en su maravilloso sistema de correos y señales, por el que transmitía órdenes a su gente. Muchos de los que componían las huestes de Peláez fueron atraídos por los salarios que se les ofrecía, pues eran cinco veces más altos que los que las haciendas pagaban a los peones. Así formó una banda de mercenarios y de ningún modo de revolucionarios o de antirrevolucionarios. El dominio exclusivo de Peláez en la región se manifestó cuando llegó a imponer a las compañías petroleras contribuciones de guerra y préstamos forzosos, por lo que ellas empezaron a quejarse ante el Departamento de Estado de los Estados Unidos110.

Este hombre se imponía en la vida cotidiana de la zona ya que en todas

109 Ariel, 1994: p. 61.

las rancherías contaba con miembros de sus guardias blancas, donde:

Fue tal el temor que se le tenía a su gavilla que las personas corrían a esconderse al monte cuando se acercaba a los pueblos111.

Uno de los lugares de la Huasteca donde mayor presencia tuvo este personaje fue precisamente en el hoy municipio de Temapache, debido a que en 1927 en este lugar residía la cabecera municipal, la cual fungía como rectora de la zona. Hay que recordar que en este mismo año se trasladaron los poderes locales del poblado de Temapache a Álamo. Existen distintas versiones de este hecho, el cual no ha sido estudiado a profundidad y, por tal motivo, estas versiones van desde las románticas hasta las heroicas. En la versión más conocida, los alamenses le han atribuido a Guillermo Vélez un acto heroico. Se cuenta que este personaje combatió con los habitantes de Temapache arriesgando su vida para trasladar los poderes, como se puede ver en el mural que está plasmado en una de las paredes de la presidencia municipal de Álamo.

Otra versión al respecto señala “que don Guillermo Vélez tenía una mujer que era su gran amor y ésta vivía en la población de Álamo. Por esta razón don Guillermo todos los días hacía el largo viaje a caballo de Temapache a Álamo para ver a su amada, cosa que era muy difícil porque tenía que atravesar los cerros y los montes, por lo que decidió trasladar los poderes para radicar cerca de su amada”112.

Cabe mencionar que en la congregación Puerta Siete, muy cercana a la hoy ciudad de Álamo, vive Marta Pizaña, la amada de don Guillermo Vélez. Posiblemente es un mito pintoresco, aunque sí es cierto que los hombres de principios del siglo XX tenían muchas mujeres y Guillermo Vélez no fue la excepción, pues uno de sus hijos menciona que tuvo 28 hermanos113.

110 Gamino, 2003: p. 44.

111 Enrique Saavedra, Álamo-Temapache, Ver., 28 de junio de 2005.

112 Robledo, 2001: p. 69.

Para el cronista de la ciudad, Rodolfo Robledo, existe otra versión:

[…] Don Guillermo Vélez tenía muchos amigos en las comunidades y que lo visitaban constantemente para pedirle su opinión de que los poderes se trasladaran a Álamo porque Temapache estaba muy lejos y era muy difícil llegar para cualquier trámite que quisieran hacer. En 1926 don Guillermo Vélez asume el poder municipal de Temapache y da a conocer que se trasladarían los poderes para el creciente poblado de Álamo.114

Esta versión carece de sustento aunque suena más lógica que la versión romántica y de cierta forma se apega más a la realidad ya que, si tomamos un mapa del municipio de Temapache, el poblado de Álamo se encuentra en el centro del municipio. Lo cierto es que en los archivos no se ha encontrado ninguna correspondencia o documento al respecto.

Aunada a las anteriores, existe otra versión. Don Miguel Reyes cuenta que en la Huasteca veracruzana, donde el movimiento revolucionario se vivió en 1913:

[…] llegaban a reclutar personas (hombres y mujeres) para los ejercitos revolucionarios. Manuel Peláez era uno de los que llegaba a reclutar, ofreciéndoles un pago mensual por sus servicios, mientras que los villistas llegaban a reclutar diciendo que si no le entraban con ellos los mataban115.

Esto ocasionó que casi toda la gente del lugar tuviera participación en el movimiento armado revolucionario, ya sea con un bando o con otro. En consecuencia el pueblo se quedó muy pronto sin hombres y sin mujeres jóvenes, quienes eran muy buenas con los rifles, en ocasiones, mejor que los varones116. Esta zona atraía a los revolucionarios porque era petrolera y eso significaba dinero, en tanto que para Manuel Peláez se convirtió en su radio de operaciones. Además, la ventaja de la zona era que “existían

113 Guillermo Vélez Hernández, Tihuatlán, Ver., 20 de septiembre de 2005.

114 Robledo, Op. Cit., p. 69.

115 Miguel Reyes Cruz, Álamo Temapache, Ver., 21 de junio de 2005.

muchas cuevas y toda la gente se iba para el monte porque desde ahí los generales dirigían a sus tropas”117. Esta estrategia, que era favorecida por la falta de vías de comunicación y la abundante vegetación, era muy segura para operar contra el enemigo y defenderse.

En esta época el país se dividió en 32 zonas militares. El municipio de Álamo-Temapache estaba adscrito a la zona militar de Tuxpan. En 1916 desembarcó en el puerto de Tuxpan el general Lázaro Cárdenas del Río, cuando Manuel Peláez extorsionaba a las compañías internacionales. De hecho la llegada de Lázaro Cárdenas obedeció a que las guardias blancas, creadas por las compañías petroleras para protegerse y mantener el control social en la región, se habían convertido en un dolor de cabeza. El enfrentamiento entre Manuel Peláez y Lázaro Cárdenas sucedió casi inmediatamente a la llegada de éste. Durante toda la estancia del general en el Estado de Veracruz los litigios con este hacendado no cesaron. Por estos años Guillermo Vélez, quien nació en Zacatilpan, Hidalgo, y llegó a vivir a Temapache a la edad de 17 años, fue como un péndulo porque en algún momento mantuvo relación con ambas partes. Según Vélez Hernández, don Guillermo Vélez llegó a ser mayor de las guardias blancas y fue ascendido hasta coronel. Fue entonces que Manuel Peláez lo mandó a Temapache como presidente de la municipalidad.

Una vez que Manuel Peláez lo apoyó y lo reconoció como presidente de Temapache, Guillermo Vélez estableció relación tanto con el gobernador del Estado de Veracruz, Adalberto Tejeda, como con el general Lázaro Cárdenas. Con este último se presume que tuvo confrontaciones, pues pertenecían a distintos bandos. Sin embargo, según Vélez Hernández “para 1927 gozaba ya de la amistad del general Cárdenas”. Aunque se desconoce en qué momento establecieron relaciones, se tienen unos

116 Miguel Reyes Cruz, Álamo Temapache, Ver., 21 de junio de 2005.

117 Idem.

 

documentos gráficos de años posteriores donde aparece Guillermo Vélez con el general Lázaro Cárdenas, quien ya era presidente.

Según Vélez Hernández, su papá era defensor de la izquierda y su ideal para el cambio de poderes era liberar a Temapache de manos de la familia Peláez, la que no dejaba progresar al pueblo. En las versiones antes expuestas a este personaje se le atribuye el traslado de los poderes de lo que era la municipalidad de Temapache al poblado de Álamo. Pero don Miguel Reyes afirma:

[…] las arcas del cantón atravesaban un momento muy difícil debido a que la revolución había mantenido a la zona en una constante inestabilidad y esto ocasionaba que no existiera circulante y las personas que trabajaban dentro de la administración pública, entre ellos Guillermo Vélez, tenían muchas quincenas sin cobrar 118.

Además, no había forma de liquidar esta deuda pues en toda la zona se carecía de dinero. Si a lo anterior se le suma:

[…] que Temapache ya había sufrido tres veces el saqueo y el incendio del lugar. El primero por Tomás Galindo y los dos siguientes por Manuel Peláez y sus guardias blancas119.

Esta situación ocasionó que la gente de Temapache temiera un cuarto saqueo del poblado. Según las fuentes, en 1927 se escuchaban rumores de que Manuel Peláez y su gente estaban rondando la zona de Temapache y que tenían intenciones de dirigirse al pueblo. Al enterarse Guillermo Vélez de esta situación puso al tanto al gobernador Adalberto Tejeda y al general Lázaro Cárdenas quien para esta fecha ya no estaba en Veracruz. Lázaro Cárdenas le ordenó sacar los papeles y todos los registros del poder local y trasladarlos a la hoy ciudad de Álamo, que era más segura porque, gracias a la extracción del petróleo, había un destacamento militar resguardando la zona.

Guillermo Vélez informó al pueblo de la orden de Lázaro Cárdenas y toda la gente, temerosa de un nuevo saqueo, estuvo de acuerdo. Esta decisión les garantizaba que Manuel Peláez ya no tendría motivo para llegar a Temapache, tal y como sucedió. Aunado estas ventajas, el personal administrativo del cantón consideró conveniente el traslado de estos poderes porque tenían la esperanza de que en Álamo, donde estaban las compañías petroleras y había mayor circulante, les pagarían el adeudo y tendrían el pago puntual de su trabajo120.

Así es como se consuma el traslado de los poderes de Temapache a Álamo. “Aunque los poderes primero los llevaron de Chapopote de Núñez, a la casa del papá de Vélez, al otro día ya los fueron a dejar pa’ Álamo”121. Y desde 1927 los poderes siguen en esta ciudad.

118 Miguel Reyes Cruz, Álamo-Temapache, Ver., 21 de junio de 2005.

119 Santos, 1988: p. 64.

120 Miguel Reyes Cruz, Álamo-Temapache, Ver., 21 de junio de 2005.

2.4 Ciclos económicos

2.4 Ciclos económicos

El crecimiento poblacional de las ciudades se debe a diversos factores. Algunas urbes tienden al desarrollo por ser centros políticos, económicos, industriales, culturales o turísticos; o bien, por ser localidades históricas que con el paso del tiempo han crecido desmesuradamente. En el caso de Álamo, el crecimiento se ha basado en ciclos económicos que en la voz popular alamense se han llamado “oros”. Así tenemos el oro negro, el oro verde, el oro café y, por último, el oro naranja122. El primero de estos

121 Miguel Reyes Cruz, Álamo-Temapache, Ver., 21 de junio de 2005.

122 Martha Patricia Segura Patiño, Álamo-Temapache, Ver., 21 de septiembre de 2005.

procesos es la explotación del petróleo, que aunque fue de corta duración, estimuló el desarrollo, crecimiento, migración y auge de la ciudad de Álamo.

2.4.1. El desarrollo petrolero

2.4.1. El desarrollo petrolero

2.4.1.1 Del chapopotli al petróleo

Antes de hablar del desarrollo de la industria petrolera en Álamo, con-viene puntualizar algunos aspectos en torno al oleaginoso líquido. En nuestro país el petróleo123 era ya conocido desde tiempos prehispánicos, bajo la denominación de chapopotli que deriva de los vocablos náhuatl tzouctil (pegamento o goma) y popochtli (perfume u olor)124.

Los indios de América lo empleaban para impermeabilizar sus canoas, antes que el hombre blanco llegara al nuevo continente. En México, los totonacas de la región de Papantla lo recogían de la superficie de las aguas para utilizarlo como medicina y como incienso para sus ritos; algunas tribus que habitaron las costas mexicanas lo masticaban para limpiar y blanquear su dentadura.125

Ya en el siglo XVI, cuando los españoles llegaron a conquistar las tierras del nuevo mundo, la vida de los indígenas se trastocó puesto que los conquistadores se dedicaron a la búsqueda de riquezas, especialmente de metales preciosos, que sólo tuvo resultados cuando se logró encontrar oro y plata en las zonas centrales del Virreinato de la Nueva España, sobre todo en Zacatecas y Guanajuato.

La planicie de la Huasteca perdió su población natural. Los españoles

123 Líquido oleoso, inflamable, más ligero que el agua, de color oscuro, verdoso o negro, compuesto de diversos hidrocarburos, se cree que se formó por la descomposición de materia animal y vegetal en los estratos superiores de la corteza terrestre [Luis,Rosales Camacho.Gran diccionario enciclopédico ilustrado de Selecciones del Reader’s Digest, 10ª edición, Selecciones del Reader’s Digest, México,1978, p. 2924.]

124 Salgado, 1988: p. 29.

125 Camacho, 1983: p.12.

que recién llegaban no veían la manera de colonizar esa zona tan llena de peligros y enfermedades propias de lugares calurosos. La Corona española intentó solucionar la problemática estableciendo la congregación, que tenía la intención de concentrar a las poblaciones indígenas de menor densidad poblacional y trasladarlas a plazas más pobladas y de mayor importancia. El objetivo principal era la recaudación de impuestos, pues con la segregación de los pueblos, no se lograba obtener los suficientes tributos. Igualmente, la Corona implementó la concesión de grandes extensiones de tierras para la crianza y pastoreo de ganado mayor. Estas concesiones fueron dadas bajo la merced denominada benefisium novis gratis datum126.

Así, a partir de 1542, el ganado empezó a proliferar en el norte y en las tierras calientes de la costa del Golfo: en la cuenca del Grijalva, Papaloapan, Acayucan, Coatzacoalcos, Tlalixcoyan, el centro de Veracruz, Misantla, Nautla, Tamiahua y en la Huasteca127. Con estas ventajas, poblar el norte de Veracruz se volvió tentador, aunque los peligros eran muchos. En torno al petróleo, el conocimiento que tenía la gente se trasladó hasta entrado el siglo XIX con las primeras exploraciones y experimentaciones del mismo. Hasta antes de esto sólo eran “criaderos” de betún que se encontraban por algunas partes del extenso litoral mexicano.

2.4.1.2 De los tiempos de Díaz a las resoluciones de Cárdenas

2.4.1.2 De los tiempos de Díaz a las resoluciones de Cárdenas

El petróleo es, tal vez, el energético que más rápido se ha desarrollado. Francia y Escocia fueron los primeros en explotarlo. Posteriormente, en 1858128, se impulsó la industria petrolera en Estados Unidos de Norteamérica, específicamente en tres estados: Pennsylvania, Ohio e Indiana. Al siguiente año Edwin L. Drake explotó el primer pozo petrolero en Estados Unidos. En México la primera explotación de un pozo fue

126 Velasco, 2003: p. 159.

127 Velasco, 2003: p. 163.

128 Hermida, 1991: p. 12.

realizada por el sacerdote tabasqueño Manuel Gil y Sáenz, en su Estado natal, donde procesó el oleoducto para obtener queroseno129 .

La jurisdicción del petróleo en México estuvo sujeta a las reales ordenanzas130 hasta el año de 1884, cuando el presidente de la República, Manuel González, implementó la nueva Ley de Minería que daba a los propietarios de la superficie de la tierra la propiedad del subsuelo y su explotación sin ningún tipo de permiso o concesión por parte del gobierno. Este laudo sólo fue efectivo para el petróleo, ya que para la explotación de metales preciosos sí se debía obtener permiso del gobierno.

Cuando Porfirio Díaz regresó a la presidencia, en el año de 1884, se dio a la tarea de motivar a los gobiernos estatales para eliminar todo tipo de trabas que limitaran el desarrollo de la industria petrolera. Respondiendo a esta demanda, Teodoro A. Dehesa firmó en 1896 contratos para la exploración y explotación del subsuelo131 con los señores José María Ortiz y Albert T. Johnson y con Luis L. de la Barra, quien fue representante de la Compañía Cheesewright y Furber en el año de 1898.

La meta del Ejecutivo Federal se logró y, en el año de 1901, se inició formalmente la industria de este hidrocarburo. Los iniciadores de dicho movimiento fueron dos hombres, ambiciosos e innovadores: el norteamericano Doheny y el inglés Weetman D. Pearson132. El norteamericano se encargó de la explotación en el norte del Estado, donde inició el proceso con la compra de la hacienda El Tulillo. Por su parte, Pearson se dedicó a la zona que conocía, el sur de Veracruz, principalmente el Istmo. Posteriormente puso sus ojos en el norte de Veracruz y creó la compañía El

129 Salgado, 1988: p. 19.

130 Serie de medidas que regularon la producción de las minas para la Dirección, Régimen y Gobierno de la Minería de la Nueva España, dadas por el rey Carlos III de España. En dichas ordenanzas el rey se reservaba la propiedad de las minas, y la concedía a sus súbditos, para su explotación, salvo la anotación de que el propietario era el rey y que parte de las ganancias pasarían a su muy real hacienda. (Hermida Ruiz, 1991: p. 19.)

131 Gardosa, 1987: p. 54, 55, 56 y 57.

132 Hermida, 1991: p. 34.

Águila, empresa hegemónica hasta la expropiación de 1938.

Los primeros años de exploración petrolera en la Huasteca fueron caóticos. Doheny y su grupo de accionistas no veían los resultados de las explotaciones y cuando estaban a punto de desistir descubrieron el Cerro de la Pez, el cual dio en gran abundancia el líquido e inició un periodo de descubrimientos y hallazgos sorprendentes como el pozo 4 de Cerro Azul en la entonces municipalidad de Tepetzintla.

Gran parte del éxito obtenido se debió a un préstamo que consiguió Doheny en el Banco de San Luis Potosí por intercesión de Gerardo Meade, gerente del banco. Dicho préstamo ascendió a $ 50 000 pesos de la época133.

De la buena intención de Díaz para desarrollar la industria petrolera en México y conseguir combustibles baratos para los ferrocarriles nacionales, se sujetaron los empresarios extranjeros que vieron en esta estrategia la posibilidad de obtener grandes ganancias a bajos costos. Los beneficios para extranjeros se conseguían presionando a la máxima magistratura           

de la nación que dictaba leyes y normas que siempre beneficiaban a muy pocos. Con el impulso de la inversión extranjera el pensamiento anglosajón se arraigó en nuestro país, bajo la sombra del liberalismo económico, que se plasmó en la Ley Minera de 1909. En esa ley se estableció que las riquezas del subsuelo, como son los metales preciosos y las gemas, eran propiedad de la nación; pero las sustancias bituminosas se consideraban propiedad absoluta de los dueños de la superficie, “desde el infierno hasta el cielo134”. Con este decreto la nación renunciaba a todo derecho sobre la riqueza natural del país y, por consiguiente, a cualquier recurso económico, salvo el mediocre impuesto del timbre135.

Ni la llegada de la Revolución Mexicana significó un peligro para las empresas petroleras, puesto que gozaban de la autoprotección de grupos armados, principalmente del grupo que encabezaba Manuel Peláez136. La primera amenaza fue el impuesto sobre el hidrocarburo que dictó Francisco I. Madero en el presupuesto fiscal del año 1912-1913137. Pero después Huerta prefirió continuar la estrategia de Díaz que consistía en sustituir a los capitales norteamericanos por capitales ingleses. No obstante el triunfo de revolucionarios, como Francisco Villa y Pablo González, puso fin a los planes del usurpador.

134 Gardosa, 1987: p. 54.

135 Es el impuesto generado en la protocolización de todo contrato o instrumento público incluidos, los títulos valores que se otorguen o acepten en el país suscritos entre particulares con el estado o entre particulares

136 Las distintas fuentes coinciden en considerar a este personaje como un ranchero nativo de Temapache, que se incorporó a la Revolución para conservar su dominio (13 000 hectáreas) y defender sus intereses. Empezó sus relaciones con las compañías petroleras cuando les vendió, como muchos otros terratenientes, unas partes de su terreno donde abundaban las chapopoteras en las que se atascaban las reses.

El financiamiento de sus operaciones provenía de los terratenientes de la región y de las compañías petroleras, a quienes Peláez garantizaba el seguimiento de la producción petrolera. Atacando poblaciones y sembrando terror entre la gente que apoyaba al nuevo régimen; se encargó también de acallar a los obreros subversivos de las empresas petroleras despojados por ellas de sus tierras. (Ariel de Vidas, 1994: p. 60.)

El triunfo del constitucionalismo marcó la convivencia con las empresas petroleras. Como uno de los posibles medios para obtener recursos económicos, el presidente Venustiano Carranza emitió el Decreto de Barra el 19 de marzo de 1915. El cobro de diez centavos por tonelada de petróleo crudo138 permitió obtener 11 837 pesos en 1915 y 267 027 pesos139 el siguiente año. Con estos resultados podemos ver que el impuesto era verdaderamente simbólico, debido a la abundante producción de los pozos petroleros, como es el de Cerro Azul que tenía una producción de 261 358 barriles diarios.

Carranza canceló los dictámenes de Huerta, revisó las leyes relativas a la explotación de minas, agua, petróleo y suspendió obras petroleras. Dentro de las reformas establecidas por Carranza se encuentra la Constitución de 1917 que modificó la vida política de México. El artículo 27 de ese decreto fue el detonador de una ardua y despiadada guerra con la industria petrolera.

Los regímenes de Obregón y Calles se dedicaron a establecer de manera definitiva los estatutos de la Constitución de 1917, especialmente del artículo 27, que resultaba un verdadero peligro para los empresarios extranjeros. El gobierno de los Estados Unidos ejerció siempre una gran presión sobre la política interna y la implementación del artículo 27. De esta forma los problemas internos como la política externa se convirtieron en una pesada lápida constituida por los empresarios y por los representantes de Inglaterra y Estados Unidos. Estos últimos realizaron varias acciones para reprobar al gobierno mexicano; una de ellas consistió en no reconocer el gobierno de Obregón.

El artículo 27 en su párrafo cuarto establece:

137 Hermida, Op. Cit., p. 62.

138 Meade, 1962: p.147.

139 Carrillo, 1993: p. 36.

Corresponde a la Nación el dominio directo de todos los minerales que en veta, mantos, masas o yacimientos, constituyan depósitos cuya naturaleza sea distinta de los componentes de los terrenos tales como minerales de los que se extraigan metales y metaloides, utilizados en la industria, los yacimientos de piedra preciosas […] petróleo […]140

Ante estas disposiciones, el gobierno norteamericano, por insistencia de sus connacionales, ejerció todo la presión que pudo. Dicho gobierno, en 1918, vio con cierto desaire la problemática petrolera en México, debido a que tenía que finiquitar la Primera Guerra Mundial, asunto que le resultaba de mayor importancia. Las compañías que se instalaron en Veracruz fueron en un principio las establecidas por Doheny, la Huasteca Petroleum Company y la compañía El Águila de Pearson. Posteriormente se establecieron otras compañías, pero debemos aclarar que dichas empresas en realidad eran filiales de grandes consorcios internacionales141.

Estas compañías explotaron tanto el sur como el norte. En dicho proceso, los trabajadores fueron los que resultaron más perjudicados. Las jornadas de trabajo y la calidad de las mismas eran realmente extremas. En los inicios del régimen de Lázaro Cárdenas, quien buscaba un mayor beneficio para los trabajadores, surgió la Administración General del Petróleo Nacional (agpn), que sustituyó a la petromex, compañía impulsada por el presidente Abelardo L. Rodríguez, que se conformó con dos ramas de

40 PEMEX, 1984: p. 26.

141 A continuación enlistamos las empresas que existían en 1920 y sus filiales:

  Royal Dutch Shell: El Águila y La Corona.

  Standard Oil of New York: New England Fuel Oil Company

  Standard Oil of California: Richmond Petroleum Company

  Continental Oil Co.: Consolidated Oil Company of Mexico

  Huasteca Petroleum Company: Hasteca Petroleum Company

  Gulf Oil Corporation: Mexican Gulf Oil Company

  South Penn Oil Corporation: Penn Mex Fuel Company

             Sinclair Consolidated Oil Corporation: Mexican Sinclair Petroleum y Pierce Oil Co.

capitales: por una parte estaban los capitales de empresarios nacionales; por otro lado, el capital del Estado. La intención de esta compañía era crear una producción de combustible barato para utilizarlo en los Ferrocarriles Nacionales; sin embargo la burguesía nacional no apoyó a la empresa142.

Los descontentos de los obreros provocaron la asociación de sindicatos. Destacó el Sindicato de Trabajadores de Petróleo de la República Mexicana porque congregó en sus filas a 14 de los sindicatos existentes (algunos otros autores señalan que fueron 15 o 19)143. Entre las demandas que hacían se encontraban las prestaciones sociales y los tabuladores de salarios. Esto propició una situación tensa que hasta Cárdenas tuvo que intervenir, aunque sin resultados favorables. Finalmente, el 28 de mayo

142 Alafita, 1988: p.139.

de 1937 estalló la famosa Huelga de los 13 días.

Las empresas se ampararon ante la Suprema Corte de Justicia para enfrentar a sus empleados. Pero la corte falló a favor de los trabajadores y obligó a las compañías petroleras a cumplir el laudo; las empresas se negaron y la Suprema Corte de Justicia les dio un plazo para cumplir la orden hasta el día 18 de marzo de 1938. Ante la negativa de los empresarios, las compañías se declararon en abierta rebeldía e iniciaron una campaña en contra de las autoridades gubernamentales por medio de los periódicos. Argumentaban que no estaban dispuestos a obedecer el laudo del tribunal y que el siguiente paso le tocaba al gobierno. El presidente Lázaro Cárdenas dio ese paso y emitió la expropiación de la industria petrolera el día 18 de marzo de 1938144.

2.4.1.3 Las empresas petroleras

2.4.1.3 Las empresas petroleras

La existencia del preciado “oro negro” en nuestro país era algo cotidiano para los habitantes, principalmente para los que se encontraban en las zonas costeras de la nación, como es el caso veracruzano. En este Estado las zonas con mayor presencia de “criaderos de chapopotes”, como también se les llamaba a los yacimientos de petróleo a ras de tierra, eran el norte y el sur. Dicha presencia fue marcada por el gobernador del Estado, Francisco Hernández y Hernández, en su informe correspondiente al año de 1871 de la siguiente manera:

143 Salgado, 1988: pp. 266, 278, 304.

144 Ibidem, p. 143.

Existen criaderos de chapopote en la hacienda de La Asunción, en la orilla de la laguna de Tampamachoco […] municipalidad de Tihuatlán, en la hacienda de “Cerro Viejo” y el cerro del Chapopote, del municipio de Tuxpan, […] en el cerro de Tumbadero, municipio de Temapache, […] en la jurisdicción de Tepetzintla […] en Juan Felipe; Chapopotito y Álamo en Pánuco; en la hacienda de Tulipilla […].145

Las primeras exploraciones en la Huasteca se realizaron al azar. Así se descubrió el pozo de Dos Bocas en San Diego de la Mar, en el municipio de Tantima, cerca de la Laguna de Tamiahua. Sin embargo, por la inexperiencia y el escaso conocimiento de los exploradores, el pozo se incendió y se perdieron inmensidades del preciado líquido negro146. Con esa desgracia se aprendieron muchas cosas, sobre todo se descubrió la gran potencialidad de la zona. Y las empresas que, anteriormente explotaron con cautela, se lanzaron a una feroz competencia para dominar la tierra en la que se creía existía el “oro negro”.

Entonces las compañías mencionadas iniciaron los trabajos de exploración en lo que se conocería como la zona norte, es decir Tampico-Tuxpan y la Faja de Oro, donde se encuentra Álamo. La llamada Faja de Oro o Cuchilla de Oro es un gigantesco anticlinal147 de aproximadamente 80 kilómetros de largo por diez de ancho, que se extiende desde San Diego de la Mar, en los márgenes de la laguna de Tamiahua, por el norte, hasta los terrenos de San Isidro, por el sur, 15 kilómetros más allá del río Tuxpan148. En esta pequeña zona se encontraron algunos de los depósitos más gran

145 Alafita, 1988: p.17.

146 Hermida, 1991: p. 49.

147 Los geólogos denominan anticlinal a una serranía subterránea, que por todos sus lados se halla cubierta y oprimida por rocas compactas e impermeables que la encierran herméticamente, y cuyos flancos y cimas se encuentran cubiertas por capas de arena permeables o por rocas porosas que permitan la concentración del crudo.

148 Salgado, 1988: p. 65 .

des de petróleo que dieron fama internacional a México y lo convirtieron en uno de los productores más importante del globo terráqueo149. Dichos campos eran los siguientes: Amatlán del Sur, Toteco-Cerro Azul, Faja de Oro (Chapopote, Álamo-Jardín, Paso Real, San Isidro, Tierra Blanca, Zacamixtle, Chinampa, Naranjos, Potrero del Llano150).

Cabe señalar que dentro de los campos mencionados se encuentran dos de los pozos más renombrados en la historia del petróleo: el Potrero de Llano 4 en el municipio de Temapache151 y el de Cerro Azul, que ha destacado porque llegó a tener un rendimiento de 41 551 metros cúbicos, es decir, 261 356 barriles diarios152. En la Faja de Oro, podemos encontrar a Álamo, donde anteriormente se llegaba remontando el río Tuxpan y siguiendo después algunas millas por un pequeño ferrocarril interior, que ya no existe pero que atravesó lo que ahora es el centro de la ciudad de Álamo. Aquel ferrocarril pasaba por la actual calle Ferrocarril, como lo señala el profesor Armando Pasaron Villegas153. Álamo, que fue en otros tiempos de gran importancia y en donde estuvo el cuartel de la Penn Mex Fuel Company, era en principio una hacienda, propiedad de las señoras Núñez154. En dicha hacienda brotó petróleo desde el año de 1911155. Sin embargo fue hasta 1914 cuando la Penn Mex Oil Company perforó el Álamo 1156; posteriormente se perforó el Álamo 2, el cual dio renombre a esta población.

Además de los campos de Alazán y Cerro Viejo, El Águila, empresa hegemónica en la Huasteca, controlaba en el municipio de Temapache los

149 Alafita, 1988: p. 51.

150 Ibidem, p.128.

151 Hermida, 1991: p. 50.

152 Carrillo, 1993: p. 34.

153 Armando Pasaron Villegas, Álamo-Temapache, Ver., 23 de septiembre de 2005.

154 García, 1988: p.128.

155 Meade, 1962 p.145.

156 Salgado, 1988: pp. 66-67.

pozos de Potrero del Llano y Tierra Amarilla. El primero estaba situado a 160 kilómetros al sureste de Tampico y aproximadamente 45 kilómetros al noreste de Tuxpan. Dentro de la Faja de Oro el primer pozo productivo fue el de Potrero del Llano 4, que operó a partir de diciembre de 1910, con una producción inicial de 15 900 metros cúbicos de petróleo. Hasta diciembre de 1936, El Águila había perforado en Potrero del Llano 13 pozos productivos y 11 secos que durante esos años produjeron 335 422 barriles. En cambio el campo de Tierra Amarilla tenía una menor productividad, pues el primer pozo comercial, el 2 del mismo nombre, tuvo una producción inicial diaria de sólo 29 metros cúbicos. De hecho se concluyó la perforación en diciembre de 1936 con 13 pozos productivos y 13 secos de los que durante ese año se extrajeron 38 306 barriles de crudo157.

Las empresas petroleras adquirieron las tierras que explotaron a través del arrendamiento y la compra158. Cabe señalar que en la Huasteca, a diferencia de otras regiones, las unidades territoriales se encontraban divididas entre medianas y pequeñas parcelas dispersadas en esa extensa región. Con el impulso petrolero estas propiedades pasaron de ser tierras desoladas, sin mayor importancia que la producción de pasto para el ganado, a codiciadas posesiones debido a la riqueza que guardaban en sus entrañas.

La riqueza que se descubrió en los pozos petroleros cambió radicalmente el valor de los terrenos.159. El beneficio económico no fue equitativo para todos los propietarios de los terrenos arrendados, sin duda, porque los niveles culturales de los propietarios eran muy distintos. Los más ricos obtuvieron mejores contratos a diferencia de los más pobres160, tal como se puede observar en el cuadro número 2, en el cual de las cuatro propie

157 Carrillo, 1993: p. 42.

158 Hernández, 2000: p. 35.

159 Ibidem, p. 34.

160 Idem.

dades arrendadas una pertenece a un condueñazgo indígena mientras que las otras son propiedades particulares.

En la propiedad del condueñazgo, el precio por hectárea era equivalente a un peso, mientras que para los otros el precio iba de los $1.50 a los $3.00 por hectárea. Igualmente, en la propiedad de Manuel Núñez había un pago extra por hectárea ocupada; se deduce que en esta propiedad hubo hectáreas por las que se pagaron alrededor de ocho pesos anuales. Si bien el condueñazgo tiene derecho a 5% del producto bruto en efectivo como regalías, las ganancias no se asemejan a las de sus vecinos arrendadores. A esto hay que agregar que las compañías realizaron algunas estrategias para no cumplir con lo pactado y lograr las mejores ganancias, por supuesto, beneficiando los intereses de unos pocos que, la mayoría de las veces, se encontraban en los Estados Unidos o en Inglaterra.

Un cambio fundamental, atribuible a los hidrocarburos, fue la introducción de una nueva clase social, el proletariado, y la urbanización de las zonas que se desarrollaron en torno a los pozos petroleros y de los lugares que fungieron como centros de abastecimiento de los enseres necesarios161.

El surgimiento y desarrollo de la industria en el norte de la entidad durante las primeras cuatro décadas del siglo constituyen uno de los procesos fundamentales de la historia de la región y uno de los aspectos claves en la conformación regional, y no sólo en las áreas directamente productivas, sino también en general, en aquellas de estructura productiva predominantemente agraria para las que el sistema regional de ciudades, surgidas o desarrolladas en torno a la explotación de hidrocarburos, funge como mercado de trabajo y productos.162

Si bien en la mayoría las ciudades y poblados del norte del Estado el petróleo no fue el principal motor de desarrollo, en Álamo el hidrocarburo fue la base del progreso. La cercanía de los pozos, que llevan el mismo nombre que la ciudad, permitió una urbanización y el surgimiento de nuevos grupos sociales, como los obreros.

Desde 1909 la Mexican Petroleum Company, subsidiaria del emporio petrolero Standard Oil, obtuvo el control de las instalaciones petroleras y las exploraciones se dividieron entre ambas compañías, las cuales mediante arrendamientos de terrenos iniciaron actividades en Tamiahua y Naranjos, al norte del Estado de Veracruz. En cierta medida la fusión era una respuesta al avance del trust petrolero Royal Dutch Shell, quien a través de su representante Pearson y su compañía El Águila había incursionado en el norte alrededor de 1910. Instalada en los ricos terrenos de Potrero del Llano, con el apoyo de las autoridades porfiristas, esta empresa había obtenido una porción de terrenos desde los que paulatinamente avanzó

161 Carrillo, 1993: p. 62.

162 Ibidem, p. 17.

para extender su radio de acción. Al iniciar la década de 1910, luego de los importantes descubrimientos en la zona, como el famoso Potrero del Llano número 4, Estándar Oil y Royal Dutch Oil Shell iniciaron la creación de subsidiarias e intentaron abarcar todos los terrenos que consideraban ricos en petróleo. De esta época data el origen de Álamo163.

Los pioneros petroleros en los terrenos de Álamo fueron New Fuel Company, cuyo representante superintendente fue Tomás Wilbor, y la Penn Mex Fuel Company, con Samuel Weaver al frente. En el Fondo Documental Almanza, sólo figura la Penn Mex Fuel Company como la iniciadora de las exploraciones en las haciendas llamadas Chapopote y Cicuaque; estas tierras antiguamente estuvieron dentro de los condueñazgos de la hacienda Buenavista. En la hacienda Cicuaque, por ejemplo, una vez que se descubrieron criaderos de petróleo, la compañía Penn Mex Fuel Company los pidió en arrendamiento a Josefa Núñez, viuda de Llorente164.

La trayectoria de David Lindsey representa muy bien el origen petrolero de Álamo y de algunos de sus trabajadores pioneros, los vínculos entre éstos, y su permanencia en la naciente sociedad alamense. Lindsey nació en Estados Unidos y a los tres años de edad llegó al rancho Chamotla, muy cercano al puerto de Tuxpan, donde su madre la señora Roxana Alexander, acababa de avecindarse con su hermana, la señora Grey, quien ya estaba establecida con su familia en el Súchil. Él creció entre Chamotla y Tuxpan, en el medio de los trabajadores petroleros estadounidenses especializados y las cuadrillas de empleados provenientes de las rancherías cercanas, así como entre los indígenas venidos de Puebla e Hidalgo, que eran empleados en las labores petroleras. Poco antes de 1912, Lindsey comenzó a trabajar en algunas de estas compañías estadounidenses. “Ahí abrió veredas y brechas y construyó pozos de extracción en los terrenos de La Soledad, muy cercanos a los de Álamo”; sus exploraciones se extendieron

163 Santos Llorente, 1988: pp. 24-29.

164 AGEV: Fondo Almanza, caja 3, foja 78.

hasta los terrenos de Zacamixtle, en el Estado de Puebla. En estos años seguramente ya estaba casado con una joven tuxpeña de apellido López Ballesteros y su cuñado, Carlos López, trabajaba con él en la compañía165.

Al igual que otros trabajadores, en 1912, David Lindsey y Carlos López exploraron los terrenos de la hacienda antigua de La Noria, perteneciente a las familias de hacendados y ganaderos Chao y Núñez. Inicialmente allí ubicaron al que después sería el pozo número 2 de Álamo. Cuando los yacimientos se convirtieron en reservas probadas y las brechas apenas abiertas conectaron de manera incipiente los sitios de construcción de los pozos, los trabajadores llamaron a aquella zona, de no más de 80 kilómetros de radio, La Faja de Oro.

Por otra parte, el terreno del Álamo tenía, desde la perspectiva de la compañía, una ubicación que se juzgaba ventajosa: estaba en una demarcación que la convertía en posible eje de un circuito de criaderos de petróleo. Al pie de una extensa arboleda se hallaba un criadero que se conocería después como pozo 2. No muy lejos, en el Cerro Dulce, había otro yacimiento que dio origen al pozo 6; en Potrero del Llano, por su extensión y su asombrosa producción, se encontraría el pozo número 4166.

El señor Miguel López recuerda que en Álamo, la New Fuel Company había construido una estación “con unas seis u ocho bombas que mediante oleoductos canalizaban la producción de los tres pozos citados y la del complejo de los terrenos de La Soledad. Paralelamente a la construcción de pozos, de brechas y de la estación de bombas de Álamo, la compañía comenzó a establecer las primeras casas de madera al estilo estadounidense, hechas en alto para albergar a sus empleados; abasteció de luz eléctrica e introdujo el drenaje”.

165 Eugenia Lindsey, Álamo-Temapache, Ver., 27 de junio de 2005; Miguel López, Álamo-Temapache, 6 de julio de 2005.

166 Eugenia Lindsey, Álamo-Temapache, Ver., 27 de junio de 2005. La señora Eugenia, quien nació en octubre de 1922, recuerda los primeros pozos cercanos a la estación de bombas de Álamo.

También habilitó una caldera traída de Inglaterra para extraer agua del río Pantepec. El agua era vaporizada y transportada de tuberías a unos barriles galvanizados, donde al condensarse se almacenaba y era distribuida gratuitamente entre las familias de los empleados de la compañía, y vendida a los demás habitantes de los ranchos aledaños a la Estación167.

2.4.1.4 De la nacionalización petrolera a las expropiaciones ejidales de Petróleos Mexicanos

Al iniciar el siglo XX, una importante densidad de población y la conformación de redes dominantes habían convertido a las villas y los pueblos de Tantoyuca, Tuxpan, Papantla y Gutiérrez Zamora en importantes puntos mercantiles del norte del Estado de Veracruz. Aunado a eso, el inicio de las actividades petroleras afianzó nuevas ciudades como Álamo, Poza Rica168, Cerro Azul y Naranjos.

A finales del siglo XIX, las raíces de algunos actores de la red dominante del puerto de Tuxpan continuaban en las antiguas haciendas que circundaban el pueblo de Temapache y la actual ciudad de Álamo: las familias Chao, Juncal, Basáñez y Núñez. Las dos primeras familias comerciaban en el puerto. Los miembros de la familia Núñez habían permanecido en el grupo dirigente de la política regional, cuya mayoría de integrantes radicaba aún en las haciendas de San Antonio, La Guadalupe, San Miguel, Chapopote, Palo Blanco y Cicuaque, respectivamente. En estos lugares, cada familia había consolidado su poder económico con base en el comercio agropecuario y el arrendamiento de tierras; actuaban

167 Eugenia Lindsey, Álamo-Temapache, Ver., 27 de junio de 2005; Miguel López, Álamo- Temapache, Ver., 6 de julio de 2005.

168 Un ejemplo claro de la consolidación del desarrollo urbano basado en las actividades petroleras es la ciudad de Poza Rica: “[…] de apenas un campamento petrolero a principios de los treinta, por su sorprendente actividad petrolera se escindió en 1951 de Coatzintla y se municipalizó; para 1960 contaba con 71 770 habitantes. Y veinte años más tarde eran ya 166 799 habitantes”. (Carrillo, 1987: p. 103.)

permanentemente apoyados por los políticos que se reunían en el puerto de Tuxpan con quienes tenían incluso vínculos familiares. Esta es la trayectoria de Juan Juncal, Felipe Chao y Celestino Basañez. También es el caso de Josefa Núñez, viuda de Llorente, quien arrendó los terrenos de la hacienda Cicuaque a la compañía Penn Mex Fuel Company quien en adelante los llamó hacienda Álamo. Josefa Núñez, además de pertenecer por línea directa a la poderosa familia Núñez, había contraído nupcias con un miembro de la familia Llorente que se mantenía en el grupo político dominante de la región169.

En la época del auge del petróleo, el tabaco y el plátano, las haciendas quedaron en cierta forma al margen de las actividades económicas. Aunque estaban casi incomunicadas, existía un camino real que recorrían las bestias; el camino partía de la Mesa de Metlaltoyuca, en el Estado de Puebla, pasaba por la hacienda de Palo Blanco, y de ahí se desplazaba por Fortín para llegar a Temapache. Esa era la ruta que recorrían los pobladores de las comunidades de Hidalgo y Puebla cuando iban a la Feria de las Manzanas, en el pueblo de Temapache.

Todavía al iniciar la segunda década del siglo XX, en plena actividad de las compañías petroleras en la estación de Álamo, uno de los más poderosos hacendados de la zona, don Raúl Núñez, tenía una carreta de bueyes que era el único transporte de las rancherías asentadas en los terrenos de su hacienda La Noria. El señor Celerino Alamilla, quien trabajó durante muchos años para don Raúl, condujo por algún tiempo esta carreta; transportaba en ella víveres y hasta siete pasajeros que iban de San Lorenzo a Álamo, jalados por un buey macho170.

Este fue el escenario que encontraron en 1912 los “abridores de brechas” de las compañías petroleras New Fuel Company y Penn Mex Fuel Company. Después de haber abierto caminos y construido pozos

169 Recordemos que Cristóbal Llorente, comerciante criollo, se desempeñaba como receptor de rentas en el pueblo de Temapache en 1806.

170 Celerino Alamilla Mercado y Juan Cisneros, Álamo-Temapache, Ver., 23 de junio de 2005.

petroleros en los terrenos de La Soledad y de Zacamitle, aledaños a las haciendas de San Antonio, Palo Blanco y Cicuaque, aquellos ranchos escuetos se transformaron en un campamento petrolero. Estas haciendas eran propiedades de Francisco Chao y la familia Núñez respectivamente, quienes habían cedido a sus trabajadores aquellas rancherías. El terreno de Los Álamos se convirtió, poco más tarde, en una importante estación de bombeo, que mantuvo unas seis u ocho bombas y tanques de reclutamiento para canalizar la producción de algunos pozos, entre otros, la del conocido número 4 de Potrero del Llano171.

2.4.1.4.1 Los incidentes de la expropiación de 1938

2.4.1.4.1 Los incidentes de la expropiación de 1938

En 1937, la zona norte del Estado de Veracruz reunió la mayor producción de petróleo del país. Del Distrito de Poza Rica se extrajeron 22 353 barriles que representaban el 45% del volumen total. Del Distrito de Pánuco se obtuvo el equivalente al 17% de la producción nacional: se extrajeron 8 688 barriles de los Pozos de Álamo, Potrero del Llano, Tierra Blanca, Chapopote Núñez, Cicuaque y San Isidro, entre otros172.

Con la expropiación de 1938, el presidente de la República, el general Lázaro Cárdenas, decretó la disolución de las compañías extranjeras de petróleo y el traslado de sus bienes al poder de la nación. Años antes el general Cárdenas había llegado a Álamo en calidad de militar para pactar con las fuerzas de los generales Peláez y Morán, cuyas líneas revolucionarias continuaban combatiendo, por un lado, y protegían a las compañías petroleras y a las autoridades, por el otro173.

Por temor a un boicot de las compañías afectadas, al nacionalizar la

171 Eugenia Lindsey y Viviana Hernández, Álamo-Temapache, Ver., 27 de junio de 2005 y 30 de septiembre de 2005.

172 Carrillo, Op. Cit., pp. 75-76.

industria petrolera se ordenó a los trabajadores que mantuvieran vigiladas las instalaciones en lo que se esclarecería la situación entre el gobierno y las compañías. Miguel López recuerda que no sólo los trabajadores vigilaron las instalaciones petroleras, él, como hijo de un trabajador petrolero reunido con otros jóvenes, protegió las instalaciones. En agosto de 1938 Miguel López entró formalmente a trabajar en Petróleos Mexicanos, donde se trasladaba continuamente a diversas plantas petroleras de la zona norte de Veracruz, especialmente a Poza Rica y a Naranjos174.

En aquella ocasión también se dispuso que los trabajadores petroleros extranjeros regresaran a sus países. Para ese fin el gobierno mexicano facilitó algunas embarcaciones; simultáneamente, concedió a los petroleros extranjeros la posibilidad de emplearse en la nueva industria mexicana, una vez que se nacionalizaran mexicanos. En Álamo, David Lindsey perdió por poco tiempo su trabajo, empero sus lazos solventaron su desempleo. Su esposa, la señora López Ballesteros, era familiar de los hacendados Núñez, por lo que Susana Núñez, dueña de Palo Blanco, empleó al señor Lindsey en el cuidado de su ganado hasta que pasó la efervescencia de la expropiación petrolera.

Los vínculos del señor Lindsey eran extensos. Él contaba a su hija

173 Porfirio Torres Lima, Álamo-Temapache, Ver., 18 de junio de 2005.; Juan Cisneros, Álamo-Temapache, Ver., 27 de junio de 2005.

Como se ha anotado, la trayectoria del general Peláez está ligada, en algún sentido, al desarrollo de la industria petrolera. Se ha escrito que durante la época revolucionaria como ganadero de la hacienda de Tierra Amarilla, Peláez fue líder de una alianza entre “ganaderos de la huasteca” contra los “robavacas”; durante el cuartelazo a La Ciudadela que derrocó al gobierno de Madero el general Peláez había sido nombrado por el propio Félix Díaz “jefe del norte de Veracruz”. “El convencido felicistas Luis Liceaga escribe que los petroleros estadounidenses le entregaban a Peláez 17 000 dólares mensuales, merced a la recomendación del general Díaz”. Cuando estalló la Revolución Mexicana y Félix Díaz huyó a Nueva Orleáns, el general Peláez se alió con los ejércitos villistas, aunque “paradójicamente” no combatió a los constitucionalistas de Venustiano Carranza en la lucha de “los 62 días de ébano” […] Poco antes de la expropiación petrolera, como revolucionarios, se pone al servicio de la compañía El Águila, que operaba en Potrero del Llano, para protegerla de las incursiones de las demás “gavillas revolucionarias”.

174 Miguel López, Álamo-Temapache, Ver., 6 de julio de 2005.

que, cuando las gavillas revolucionarias pasaban por la región, “como él era amigo de Guillermo Vélez”, no podían atentar en su contra; incluso un grupo de soldados le ayudó a construir un sótano en su casa “para evitar los tiros cruzados que atravesaban las paredes de maderas”. Solía decir que ni siquiera durante la expropiación fue molestado por su condición de estadounidense y debido a que mantenía numerosos compadrazgos en la zona “y siempre había vivido con la gente mexicana”175.

Una de las primeras medidas para estructurar la industria petrolera del país fue el nombramiento de autoridades locales que operaran como jefes de personal de la zona asignada. En Álamo, José Chao fue nombrado superintendente de las instalaciones de almacenamiento y bombeo; en este puesto permaneció hasta su muerte en diciembre de 1954. Luego de la euforia y la alegría provocada por la nacionalización de la industria petrolera, la compañía emergida tuvo que enfrentar graves carencias. Cuando los trabajadores especializados se fueron, el déficit de prelación de los trabajadores mexicanos fue evidente. Resultaba bastante laborioso reparar las viejas maquinarias e instalaciones. Con la expulsión de las compañías, se habían cortado las redes de comercialización de petróleo y del abastecimiento de herramientas y maquinaria sofisticada para mantener las instalaciones activas. Todo este revés se tradujo en el desplome temporal de la producción nacional de crudo que decayó un 54%176 en relación a 1937.

En 1939 el inicio de la Segunda Guerra Mundial empeoró las cosas. Entonces se tenía que ir a los tiraderos que dejaron las compañías extranjeras para obtener metales y elaborar refacciones necesarias para reparar los oleoductos. No obstante la poca producción, un trabajador llamado López Ceja recuerda que Petróleos Mexicanos empezó a hacer operaciones

175 Eugenia Lindsey, Álamo-Temapache, Ver., 27 de junio de 2005.

176 En 1938 se produjo 38 818 213 barriles de crudo, de los que el distrito de Poza Rica produjo el 58%. No obstante que la producción decayó notablemente, los directivos de Petróleos Mexicanos centraron su tarea en ubicar reservas: en 1937 “el volumen aproximado era de 675 millones de barriles distribuidos la mayor parte en el norte del estado de Veracruz (Distrito de Poza Rica: 74 %; Distrito de Pánuco: 10 %; y la Faja de Oro: 9 %); para 1938 el número de barriles de reserva ascendió a 1 240 millones”. (Carrillo, Op. Cit., p. 76.)

de trueque con Alemania, Italia y Francia a los que dio petróleo a cambio de equipo, herramientas, transportes y hasta enseres para oficinas. Ante la decaída, los directivos de la industria mexicana tuvieron que ceder a algunas disposiciones dictadas al momento de expropiación para volver a echar a andar la industria.

En Álamo, David Lindsey regresó a trabajar a la estación de almacenamiento y bombeo; su especialización fue requerida para restablecer la debacle. En otros puntos del Estado de Veracruz ocurrió el mismo caso con trabajadores estadounidenses e ingleses ya arraigados en la región. La recién creada industria mexicana optó por contratar nuevamente compañías estadounidenses e inglesas para encargarse de las labores especiales: extracción, perforación y mantenimiento. Al mismo tiempo propició que jóvenes petroleros del país aprendieran de los pioneros petroleros extranjeros. De esta forma Miguel López trabajó después de la expropiación y tras acuerdos de Petróleos Mexicanos diez años en una compañía americana. Aún recuerda que al iniciar la década de los cuarenta, cuando Petróleos Mexicanos y las compañías extranjeras habían habilitado ya una pista de aterrizaje en Tuxpan, si alguna “importante pieza de tubería de un pozo hacía falta, la compañía americana no quería que los trabajadores la solicitaran a Pemex en Poza Rica, sino que se mandaba a pedir directamente a Houston; en dos horas lo que se pedía llegaba en avionetas a Tuxpan”177.

177 Porfirio Torres Lima, Álamo-Temapache, Ver., 18 de junio de 2005; Eugenia Lindsey, Álamo-Temapache, Ver., 27 de junio de 2005; Miguel López, Álamo-Temapache, Ver., 6 de julio de 2005; Viviana Hernández, Álamo-Temapache, Ver., 1 de julio de 2005.

2.4.1.4.2 Los años cuarenta: el equilibrio de la industria

2.4.1.4.2 Los años cuarenta: el equilibrio de la industria

En 1940, Álamo se fortaleció como asentamiento poblacional luego de haber vivido el boom bananero de la década de los treinta; paralelamente las actividades petroleras continuaban en la vida económica alamense. Los lazos que al interior habían creado los trabajadores petroleros con hacendados, médicos, comerciantes, entre otros, también se extendieron fortaleciendo la cohesión de los diversos sectores de la sociedad.

En el montaje urbano del pueblo predominaban las construcciones de madera, influenciadas por el estilo del sur de Estados Unidos, introducido por los pioneros norteamericanos. Incluso el primer cine de Álamo, El Rex, construido quizá a finales de los treinta o a principios de los cuarenta, era un grande galerón de madera propiedad del señor Cadena.

Con relación a las vías de comunicación, en los años treinta sólo existía el camino real, el chalán del río, las recuas de mulas, las veredas entre las rancherías, cuando mucho tres camiones y la máquina de ferrocarril montada por las compañías extranjeras. A lo largo de los años cuarenta se vio una paulatina introducción de los camiones de carga, algunos de propietarios privados y la mayoría pertenecientes a Petróleos Mexicanos.

A partir de 1940 la venta de crudo fue casi nula. Se introdujo al interior el uso creciente de crudo y algunos pocos derivados, de los que la gasolina fue la más solicitada. La industria petrolera comenzó a erigirse como el sostén de la política económica de los gobiernos posrevolucionarios. También se convirtió en la principal impulsora del desarrollo poblacional y urbano de las regiones petroleras.

A principios de 1940, nuevos colonos se establecieron en el pueblo. Por ejemplo, en los alrededores de la pista de aterrizaje, tanto empleados petroleros mexicanos como algunos extranjeros, entre ellos comerciantes árabes y chinos, conformaron lo que poco después fue la colonia Campo de Aviación. En el centro del pueblo, la calle Independencia albergó nuevos establecimiento que dinamizaron las actividades mercantiles. Entre

los nuevos negociantes estaban los hermanos Ángel y Tiburcio Cabrera, quienes poco más tarde abrieron el conocido establecimiento la Estrellita del Sur. Alamilla Mercado ha rememorado una buena parte de este grupo de comerciantes: Emilio Rivera mantenía una tienda de ropa, al igual que el comerciante árabe Juan Bisteni; al abarrotero José Cárdenas compraba el chicle a los hermanos Alamilla; también estaba el tendero Raúl Rojas, y el restaurantero Santiago Beltrán178.

En las entrevistas realizadas a Celerino Alamilla y a Eugenia Lindsey, se ha identificado a un grupo de médicos y enfermeros establecidos, incluso antes de la llegada del doctor Llamas Hickman. Se trata de los boticarios Juan Puertas, Miguel Castillo, doña Matilde y el español Julián quien, al igual que Llamas, atendía a los enfermos. Con ayuda de los enfermeros Jorgito y Rodolfo trató a numerosos trabajadores del pueblo, incluyendo al leal trabajador de don Raúl Núñez, Celerino Alamilla.

Pero médicos y comerciantes no fueron los únicos actores que por sus actividades confluyeron en el dinamismo de las calles centrales en los años cuarenta. También se recuerda como vecinos al talabartero Dimas Moisés Aguirre y Amado Segura, quien algunos años después se convirtió en presidente municipal de Álamo.

Con la dinámica comercial del centro del pueblo, la industria petrolera se introdujo intensamente en la vida social de Álamo. Pemex fomentó diversos circuitos regionales de béisbol y equipó a la mayoría de sus participantes. Para este propósito se construyó el parque de béisbol José Chao, que fue “hecho con puro tubo de perforación y que ha servido en las crecidas del Pantepec para albergar a la población alamense”.

De esta época, Juan Cisneros menciona al famoso grupo musical Los Bohemios, conocidos en la región gracias a que Petróleos Mexicanos los trasladó para tocar en Poza Rica, Tampico y otros lugares de la

178 Porfirio Torres, Álamo-Temapache, Ver., 18 de junio de 2005; Celerino Alamilla, Álamo-Temapache, Ver., 23 de junio de 2005; Carrillo, Op. Cit., p. 72.

zona norte del Estado. Cuando Celerino Alamilla se casó, su padrino Raúl Núñez, contrató a este grupo para amenizar la fiesta. Los bailes, donde compartieron Los Bohemios y la banda de la Sección 37 de Cerro Azul, se hicieron célebres en la región por el trabajo de los músicos que marcaron un distintivo de la vida social179.

2.4.1.4.3 Los años cincuenta: la bonanza petrolera

2.4.1.4.3 Los años cincuenta: la bonanza petrolera

En la década de 1950 la búsqueda de nuevas reservas, a la que se había orientado la política de la industria, devino en una notable detección de mantos de crudo. La bonanza petrolera se mantenía en general sin embates drásticos. Poza Rica continuaban dominando la producción.

Al interior de la productora zona norte de Veracruz, la ya explorada Faja de Oro tuvo un repunte que inició entre 1952 y 1956 tras haber descubierto nuevos yacimientos en los terrenos del Horcón, Ezequiel Ordóñez, Xocotla, Galeana, Acuatempa y Mesa Cerrada, entre otros. Así en 1958, la Faja de Oro produjo el equivalente al 12% anual del volumen nacional que se triplicó hacia 1968, cuando se extrajeron casi 16 millones de barriles.

En el año de 1954 la cúpula regional de poder de la industria petrolera había perdido a uno de sus más cercanos colaboradores: el señor José Chao Herrera, superintendente general de la estación de almacenamiento y bombeo de Álamo, proveniente de una antigua familia de acaudalados hacendados y ganaderos. Su lugar lo ocupó Noé Ríos Dueñas, fuertemente vinculado con la élite política del gobierno del Estado de Veracruz y “con la administración nacional encabezada por el presidente”. Todos ellos estaban unidos en torno a la gran Logia Masónica, que era un grupo cerrado, anónimo para la demás sociedad, una red que buscaba guiar la vida social y económica, legitimando su convicción de mando, con base

179 Miguel López, Álamo-Temapache, Ver., 6 de julio de 2005; Celerino Alamilla, Álamo-Temapache, Ver., 23 de junio de 2005; Porfirio Torres Lima, Álamo-Temapache, Ver., 18 de junio de 2005.

en un discurso que argüía la necesidad del progreso del país y la acción de una minoría conciente.

La señora Viviana Hernández recuerda que las obras de urbanización y transformación del país sólo podían ser autorizadas por este grupo: “todo lo que se hacía, se hacía a nombre de la gran Logia Masónica, pero la gente no lo supo […]. Por eso las obras del señor Noé Ríos Dueñas no se exhibieron, pues su lema era: “que no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha”. Al interior de esta élite, sus lazos y representaciones en el país actuaban como una estructura de mandos jerarquizada. El ingeniero Jaime Merinos, la autoridad superior, era dirigente de los sindicatos petroleros del norte del Estado. Sin embargo, se molestaba con los habitantes de Álamo que asistían hasta Poza Rica para solicitar la construcción de una escuela, un puente, una pavimentación o apertura de caminos ejidales; les decía: “-Yo no me puedo brincar al señor Ríos Dueñas. ¿Por qué vienen a pedirme algo, si allá está la jefatura? Si es una cosa que él no pueda decidir, entonces él mismo me lo comunicará y yo le ordenaré lo que se hará o no se hará”.

En aquella época del último gran auge petrolero alamense, se construyeron diversos caminos vecinales y ejidales y algunas escuelas. La obra más notable fue la apertura de la brecha Álamo-Tihuatlán que conectó al primero con la carretera nacional.

Para frenar las crecientes del Pantepec que inundaban a Álamo, a mediados de la década de los cincuenta, se construyó el bordo de contención, poco después de la creciente de 1955. Todo esto se hizo tras la mediación de Noé Ríos Dueñas, la aprobación del gobernador y con el capital de inversión que se obtenía directamente de la industria petrolera que para entonces era el principal soporte económico del Estado mexicano y, a la vez, estandarte de modernización de la élite política reunida en la gran Logia Masónica.

La urbanización de Álamo obedeció a muchos esfuerzos. Algunos comercios se renovaron, como la gasolinera de la señora Irma Herrera

que fue construida con concreto. La creciente del Pantepec de 1955 tuvo mucho que ver con ello. Muchas casas se perdieron con la crecida. De allí en adelante se cambió la madera por los bloques de concreto que se inundan, pero muy difícilmente son arrastrados.

Por aquellos años el cine Rex había dejado de funcionar y el nuevo cine-teatro Obrero fue inaugurado por allegados al señor Ríos Dueñas, quienes por el gran cariño que le tenían a éste le llamaban cine Guicha, en honor a la niña Mauricia, hija del señor Dueñas y de la señora Viviana Hernández. Asimismo los hoteles Álamo y Mocambo, establecidos con anterioridad, fueron reforzados con concreto180.

2.4.1.4.4 Los años sesentas: la fluctuación radical, el repunte y el declive

2.4.1.4.4 Los años sesentas: la fluctuación radical, el repunte y el declive

Todavía hasta 1968 el ascenso de la Faja de Oro fue alentador. Como se ha mencionado, se produjo allí el equivalente al 12% del total nacional; en 1968 se triplicó a casi 16 millones de barriles181.

Álamo pronto cayó en la debacle general del norte del Estado. La estación de almacenamiento y bombeo fue desmantelada. Este plan no era una decisión apresurada; ya desde tiempo atrás, la gente de Álamo y las autoridades superiores de pemex querían quitar la estación de bombas. La preponderancia petrolera de Álamo se cortó de un tajó. Muchos trabajadores quedaron desempleados. Los que mantenían su trabajo seguro, llamados de planta, fueron trasladados a Tula en el Estado de Hidalgo;

180 Viviana Hernández, Álamo-Temapache, Ver., 20 de septiembre de 2005.

181 Viviana Hernández, Álamo-Temapache, Ver., 20 de septiembre de 2005. El descubrimiento de la Faja de Oro Marina  que comprendió los pozos de la Isla de Lobos, Tiburón, Tintorera, Esturión, Marsopa, Foca, Bagre, Pez Vela, Atún, Pargo, Morsa, Escualo, Mero, Cangrejo y Arenque, entre otros  había reforzado las expectativas. Sin embargo, después del repunte de 1968 los pozos se secaron repentinamente.

otros, a Salamanca en Guanajuato; y algunos, hasta la fronteriza Reynosa. A otros trabajadores los habían jubilado, como fue el caso de Noé Ríos Dueñas, máxima autoridad de la industria a nivel local. Los trabajadores de contratos temporales, llamados transitorios, tuvieron que emigrar hacia ciudades donde habían sido trasladados sus jefes directos, con la esperanza de ser reinstalados.

La antigua máquina inglesa, condensadora del agua del río que servía para beber y que en general era la fuente de la ciudad, también fue desmantelada con la estación; a ello contribuyó la introducción del sistema de abastecimiento de agua potable por tubería. De manera que los pocos acarreadores de agua que se empleaban ahí perdieron también su trabajo.182.

2.4.2 Las compañías agrícolas bananeras

2.4.2 Las compañías agrícolas bananeras

El plátano o banano es para los habitantes de la zona tórrida el mismo alimento que las gramíneas, el trigo, la cebada y el centeno para el Asia occidental y Europa; el mismo que las infinitas variedades de arroz para los países situados más allá del Indo, etc.

Alejandro de Humboldt. El dictamen, 21 de junio de 1928.

A finales del siglo XIX, justamente durante el periodo porfirista en México, países como Estados Unidos expandieron su capital en gran parte del continente americano. Esto trajo como consecuencia las transformaciones tecnológicas impulsadas por la revolución industrial y una considerable monopolización de productos como el azúcar, el henequén, el petróleo, el café y, por supuesto, el plátano.183

En 1899, alrededor de la industria del plátano, se formaron consorcios norteamericanos. La United Fruit Company fue uno de ellos. La industria platanera abrió las pautas para el crecimiento de otras empresas creadas durante la primera década del siglo XX como: Standard Fruit Company y

182 Viviana Hernández, Álamo-Temapache, Ver., 20 de septiembre de 2005.

183 Santamaría, 2004: p. 131.

la Cuyamel Fruit. Estas empresas, siguiendo el camino imperialista norteamericano, inicialmente invirtieron en Centroamérica donde el principal productor, por su clima tropical, fue Costa Rica. Posteriormente estas compañías instalaron sus centros de producción en México. Uno de los principales centros estaba en el Estado de Veracruz, cuyos puntos activos de plátano roatán se encontraban en las regiones del Papaloapan y la Huasteca184.

Aunque en otras regiones de Veracruz las plantaciones bananeras se establecieron desde finales del periodo porfirista, hasta la década de 1930 se registró una extraordinaria actividad. Por su asombrosa producción, las regiones del Papaloapan y la Huasteca se convirtieron en las productoras bananeras más representativas de la entidad veracruzana. En diversos municipios las tierras fueron empleadas en las plantaciones platanares. Tlacotalpan, Cosamaloapan, Chacaltiánguis, Tlacojálpan, Tuxtlilla, Otatit

184 Santamaría, 2004: p. 132.

lán, Tres Valles, Tuxtepec, Playa Vicente y Villa Azueta, por ejemplo, conformaron la poderosa zona productora del Papaloapan; Temapache, Tuxpan, Cazones, Tihuatlán y Tamiahua, la de la Huasteca185.

El plátano se sembraba a una distancia, aproximadamente de 3 por 3, y se cosechaba a base de puro hombro, eran racimos de 80 y 90 kilos [...] y los transportaban enteros, no había nada que fuera mecánico, ni en el transporte que hacía el chalán, algunos lo acarreaban directamente a caballos, con los racimos colgados por los lados, y ya el que más o menos tenía una cantidad fuerte de plátanos, pues había camioncitos de 4 o 5 toneladas y en esos los transportaban hacía el lanchón. 186

Tuxpan y el pueblo de Cosamaloapan fungieron como los centros de operaciones de los principales consorcios norteamericanos que iniciaron el comercio internacional de bananos. La United Fruit y Mexican American Fruit se desempeñaron inicialmente como los trust protagonistas del Papaloapan. En la Huasteca, la Weinberger Banana Company, con sede en Nueva Orleáns, monopolizó las exportaciones a los Estados Unidos y al interior de México. En esta región los municipios de Álamo y Tuxpan registraron una producción más que notable; sólo en el año de 1935, entre los meses de mayo, julio y agosto se cosecharon 7 464. 752 kilogramos de plátano roatán187.

Dentro del municipio de Temapache, la principal zona de producción era el Súchil y las plantaciones bananeras que se hallaban en las riberas del río Pantepec, cuya jurisdicción pertenecía casi en su mayoría a Álamo. Gracias a que la principal zona de transporte para el plátano mantenía deliberadamente la comunicación entre estas dos localidades se generó

85 Santamaría, 1999: p. 174.; AGEV: Fomento, Archivo Clasificado, Caja 36, Exp. 243: Impuesto al Plátano, 1935.

186 Erasmo Monroy, Álamo-Temapache, Ver., 13 de septiembre de 2005.

187 Posiblemente “plátano roatán” sea una designación que provenga de la isla Roatán, localizada cerca de la costa de Honduras. (Santamaría, 2004; p. 133).

una relación entre el Súchil y Álamo. De esta forma ambas poblaciones aseguraban su ruta comercial al contar con lanchas como La Victoria y chalanes como Lucio González, quien embarcaba el producto que tenía como destino final las ciudades de Tampico y Tuxpan188.

El auge de las plantaciones bananeras se inscribe en un contexto histórico que data de las concesiones otorgadas por el gobierno porfirista. El elevado precio que adquirió el producto en el mercado internacional aseguró la rentabilidad de los cultivos. Emplearse en las actividades plataneras “resultaba más redituable que trabajar para la industria petrolera”. El señor Monroy recuerda cómo su tía Beatriz Gutiérrez llegó a Álamo y se dedicó a la venta de comida para abastecer a las cuadrillas de las plantaciones. Se detectó, como consecuencia, la proliferación de cultivos comerciales emprendidos por consorcios extranjeros sumamente vinculados a la élite local bananera, también fortalecida económicamente tras las concesiones citadas. Francisco Rodríguez Chávez evoca como principales beneficiados de la producción bananera local a “los intermediarios”: Fiorente, Evaristo García y Gabino Ponce189. Un sector poderoso tenía origen en las inmigraciones de trabajadores extranjeros especializados, que inicialmente fueron empleados en la industria petrolera y se establecieron, posteriormente, en la zona dedicándose a los cultivos comerciales, a los pequeños negocios como tiendas, comedores y casas de huéspedes para trabajadores del campamento. Estas actividades, junto con el comercio de alimentos básicos a cargo de las comunidades rurales, conformaron en Álamo un centro rector de tipo urbano que se consolidó como sede del poder político, también del comercio y los servicios prestados a los trabajadores agrícolas y de la industria petrolera190.

Entre los actores locales que intervinieron directamente en el comer

188 Francisco Rodríguez Chávez, Álamo-Temapache, Ver., 26 de junio de 2005.

189 Francisco Rodríguez Chávez, Álamo-Temapache, Ver., 26 de junio de 2005.

cio del plátano, está el señor Monroy, ejidatario del predio El Jardín. Él fue hijo de un beneficiario del repartimiento de ejidos, promovidos entre 1928 y 1940 por los gobiernos revolucionarios. Las actividades agrícolas de Monroy datan del comercio bananero, aunque es hasta el auge de las naranjas que su padre se convierte en un importante citricultor, vinculado a un “injertador” venido del norte. La continuidad de estos productores agrícolas se constata en su actividad posterior. Por ejemplo, el señor Monroy ha introducido actualmente el cultivo de litch en la zona.

No obstante que la compañía Weinberger monopolizó la exportación a los Estados Unidos, también hubo familias locales que se beneficiaron de las plantaciones mediante la compra-venta de plátano roatán; éstas fueron las familias Cabazos, Alamís y Rodríguez. Esta última, además de ser una de las grandes beneficiarias del auge bananero191, se dedicada al comercio de los cítricos, tal como señala el señor Monroy.

Por otra parte, la búsqueda de terrenos para explotar los cultivos también suscitó pugnas por predios que resultaban aptos para la producción. En 1936, los ejidatarios de la congregación del Súchil, antiguamente llamado San Isidro, sitio de embarque de las cosechas levantadas en Temapache, presentaron una queja ante el Departamento Autónomo Agrario; exigían que se les respetara la dotación que les benefició en 1928. El marco de esta disputa era la dotación de ejidos que el gobierno de Lázaro Cárdenas realizó en 1936, donde se permitía a las comunidades campesinas tomar las tierras que se encontraran improductivas. Contra la disposición del mismo Código Agrario que amparaba a los terratenientes y ejidatarios del Súchil que estaban trabajando aquellas tierras, los campesinos del ejido de Montes de Oca se posesionaron del terreno llamado Vega del Zopilote, al cual habían explotado durante el auge bananero.

Los productores del Súchil sostenían que el gobierno había armado a los campesinos de Montes de Oca posibilitando a algunos líderes cam

190 Erasmo Monroy, Álamo-Temapache, Ver., 22 de junio de 2005; Álvarez, 1993; p. 8.

191 Erasmo Monroy, Álamo-Temapache, Ver., 22 de junio de 2005.

pesinos para apropiarse ilegítimamente de las tierras. Los ejidatarios del Súchil aseguraban que los campesinos, según el Código Agrario de 1936, estaban obligados a arrendarles el terreno Vega del Zopilote, el cual por empleo de tierras pertenecía a los primeros. Por otro lado, los campesinos acusaban a los ejidatarios del Súchil de estar aliados con los antiguos terratenientes españoles. Sin embargo los ejidatarios, en la solicitud de 1936, también exigían que se les reconociera la posesión de las tierras adjudicadas a españoles, particularmente a la familia Lobato y al señor Herenoldo Bazañes, puesto que los ejidatarios las habían explotado tras el abandono de los terratenientes españoles. Entre los manifestantes del Súchil encontramos a los hermanos Carballo, a Pedro Hernández, Ricardo Gómez, Daniel Campos, Francisco Nieto y Taurino Loya, quienes tras la dotación de 1936 habían perdido sus cultivos; en algunos casos “ni siquiera [fueron] indemnizados, como la ley lo exigía”. La lógica de la manifestación de los ejidatarios del Súchil, que reclamaban los terrenos antiguamente pertenecientes a los campesinos de Montes de Oca y a los hacendados españoles, radicaba en la inactividad a la que éstos las “habían sometido, posibilitando así que durante el auge bananero, los ejidatarios del Súchil se hubieran posesionado de éstas amparándose en la dotación con que fueron beneficiados en 1928”192.

La resolución de 1936 había favorecido a la comunidad de Montes de Oca al restituirles los terrenos ocupados entonces por las plantaciones de los ejidatarios del Súchil, quienes para defenderse se agruparon en torno a la Federación de Comunidades Agrarias del Municipio de Tuxpan. No obstante, los líderes campesinos de Montes de Oca ganaron momentáneamente el control del predio en disputa, apoyados por su agrupación armada llamada Defensa Social, impulsada desde el mismo gobierno del Estado193.

El análisis de los impuestos al plátano que, datan del año de 1935, es un punto fundamental en el desarrollo de este ciclo económico ya que abor

192 AGEV. Municipio de Álamo, Exp. 343: El Súchil, solicitud de dotación de ejidos, 20 de enero de 1923.

da directamente la producción bananera del municipio de Temapache. La impresionante producción que sólo los municipios de Temapache y Tuxpan tuvieron en tres meses representa más del 95% de la producción total de la Huasteca. Cabe destacar el papel desempeñado por el agente Walter Schwuchow, representante del consorcio bananero Weinberger Banana Company. En 1935, éste compró toda la producción a diversas sociedades cooperativas, federaciones plataneras y productores particulares.

Los destinos de los cargamentos plataneros eran el puerto de Tampico, Tamaulipas, de donde se distribuía al interior del mercado nacional, y la ciudad de Nueva Orleáns, en la Lousiana, desde donde se introducía al mercado estadounidense. Por ejemplo, el 25 de julio de 1935, Schwuchow compró a la Federación Regional Platanera de Tuxpan S.C.L., con base en Tampico, Tamaulipas, 532.826 kilogramos cosechados en los municipios de Tuxpan (42.748 kilogramos) y Temapache (490.078 kilogramos). Ese cargamento tenía como destino final la ciudad de Nueva Orleáns y la adjudicación se había hecho a nombre de la sociedad Weinberger.

En otro caso, Schwuchow declaró haber comprado, a través de su consignador Ramón Díaz Junior, 109.050 kilogramos a las sociedades cooperativas de Tumbadero, San Miguel y Belem; los bananos fueron distribuidos en el mercado nacional vía puerto de Tampico. Dos días antes de esta manifestación la sociedad Weinberger declaró haber comprado a estas mismas cooperativas 285. 717 kilogramos, cosechados en Temapache y destinados a los Estados Unidos, tras una consignación a nombre de Charles Weinberger. La sociedad bananera de Lousiana no sólo centró sus operaciones en Tuxpan, cuyas más significativas compras las hicieron a la Federación Regional Platanera y Temapache. El 1° de agosto del mismo año, la Weinberger compró a la Cooperativa Local de Cazones S.C.L., 95.847 kilogramos cosechados en la zona de Cazones para exportación; la adjudicación, luego de la compra de Schwuchow, se hizo nuevamente

193 AGEV. Municipio de Álamo, Exp. 343: El Súchil, solicitud de dotación de ejidos, 20 de enero de 1923.

a nombre de Charles Weinberger194.

Como se ha señalado, los mecanismos de adjudicación de cargamentos bananeros por parte del representante de la compañía estadounidense, sugieren que a través de un apoderado local llamado Ramón Díaz Jr., la compañía monopolizaba la venta al interior del mercado nacional, mientras que Charles Weimberger o el representante Schwuchow fungían como adjudicatarios de los cargamentos destinados a los Estados Unidos.

Hacia 1946 la producción bananera entró en crisis. El precio en el mercado internacional se devaluó. La Sociedad Weinberger abandonó la región, pues los cultivos ya no resultaron rentables, y regresó a Centroamérica195. La crisis en el municipio de Álamo se había agudizado cuando las plagas mal de Panamá y chamusco invadieron los plantíos196; controlar este problema resultaba poco redituable para los productores. Sin embargo, una incipiente agricultura de cítricos, había comenzado en la región, impulsada inicialmente por los antiguos agricultores plataneros.197

 

194 AGEV: Fomento, Archivo Clasificado, Caja 36, Exp. 243: Impuesto al Plátano, 1935.

195 Juan Bustillos Montalvo, Álamo-Temapache, Ver., 2 de junio de 2005.

196 Al parecer el mal de Panamá y el Sigatoka, mejor conocido como Chamusco, provienen de Centroamérica. El mal de Panamá se manifiesta cuando se decoloran las hojas jóvenes de los plátanos, mientras que el chamusco provoca manchas elípticas negras en la planta. (Santamaría, Op. Cit., 2004: p. 163.)

197 Erasmo Monroy, Álamo-Temapache, Ver., 13 de septiembre de 2005.; Álvarez. 1993; p.113

2.4.3 De Tersa y Tabamex: las actividades tabacaleras 1960-1980

Cuando el cultivo del tabaco fue introducido al municipio de Álamo, en las postrimerías de la década de 1950198, la industria tabacalera en el país tenía ya algún trayecto recorrido. Las casi siete millones de cajetillas que en 1910 produjo la fábrica cigarrera El Buen Tono revelan una extraordinaria demanda de tabaco en el país, que sólo pudo ser satisfecha con una producción esencialmente industrial199.

Si bien es cierto que en los últimos años del periodo porfirista los capitales extranjeros y el impulso de los ferrocarriles eran la base de la economía, también la industria textil, la banca y la siderurgia eran capitales importantes. Paralelamente, la industria tabacalera adquirió relevancia. Obviamente no podemos considerar al tabaco como un agroalimento, pero sí como un agrocon-sumo bastante generalizado en aquella época. La inversión en la industria tabacalera, similar al ramo agroalimentario, era dominada por empresarios mexicanos. Por ejemplo, el señor Pedro Maus y el señor Oropeza explotaban a principios del siglo XX, en el puerto de Veracruz, la fábrica de tabacos La Ilusión.

198 En 1959 “un grupo de 37 tabacaleros y peones se asentaron en los terrenos de La Soledad pertenecientes a la hacienda del mismo nombre, en jurisdicción del municipio de Temapache, para cumplir un contrato celebrado entre el coronel Rogelio Garmendia, dueño de la hacienda, y el acaparador papanteco Florentino González y así suministrar a la empresa internacional” Tabaco en Rama. (Macías, Díaz y Álvarez, 1987: pp. 45 y 47.)

199 La industria tabacalera en México, con base en las fábricas nacionales de cigarrillos, inició sus actividades en las postrimerías del siglo XIX; en 1881 se introdujeron a México máquinas con alta capacidad de producción como la Bonsack que forjaba unos 200 cigarrillos por minuto. (González, 1987: p. 23; Pesqueira, 1986: p. 2.)

Antes de abordar directamente el inicio del cultivo del tabaco en el municipio de Temapache, es necesario presentar algunas generalizaciones sobre el desarrollo de la industria tabacalera en el país, en un período que va de la década de 1920 al inicio del decenio de 1960.

En 1924 arribó a México la compañía tabacalera El Águila, cuyas acciones de sociedad estaban dominadas por el poderoso trust internacional British American Tobacco (en adelante bat). Sin embargo no sólo el trust mantenía inversiones en la nueva tabacalera, el empresario tabacalero Pedro Maus y su hermano Armando Maus tenían un gran dominio. El nombre de la sociedad bat comenzó a asociarse con el desarrollo de la industria tabacalera en México. El arribo de la compañía El Águila al país y su instantánea consolidación económica200 transcurrió a la par de la generalización del cultivo del tabaco rubio201, del consumo de cigarrillos tipo americano, de una nueva y pronta tecnificación de la producción tipo industrial que de avanzada le posibilitó el control del mercado tabacalero del país, desplazando del comercio fuerte a las antiguas fábricas nacionales.

El periodo que va de 1924 a 1929 revela un asombroso ascenso del capital social de El Águila; destaca también por la profunda declinación

200 Dos años después de la llegada de la compañía El Águila, el capital social con que inició había crecido a una escala de 800%: $400 000 en 1924, $3 200 000 en 1926, y $12 800 000 en 1929.

201 El tabaco rubio es una clasificación de tipo Burley: “surgió como una mutación del Tabaco Maryland, descubierta por George Webb de Higginsport en el condado de Brown, Ohio, en 1864. El tabaco Burley, cuyo nombre seguramente se originó con un prominente productor, de la misma manera que sucedió con los nombres de los tabacos Prior y Perique. Con frecuencia se utilizó la expresión Red Burley para identificar al tabaco cuyas hojas curadas adquirían un color café rojizo. Posteriormente el nuevo tabaco empezó a popularizarse con el nombre de White Burley debido a su coloración más clara. Hasta la Segunda Guerra Mundial, el tabaco Burley se produjo primordialmente en los Estados Unidos. En 1950, por ejemplo, este país participaba con el 94% de las 240 000 toneladas de la producción mundial. Empero, las compañías cigarreras, hacía algunos años, realizaban ya investigaciones sobre viabilidad de la producción de Burley en otros países. Tal es el caso de México, donde la producción experimental de este tipo de tabaco se inició en 1932 en el Nuevo, Nayarit”. (Pesqueira, 1986: pp. 1, 2, 4.)

de la industria purera en el Estado de Veracruz. La creciente hegemonía que ejercían en el mercado las compañías El Águila, La Moderna  creada en 1936 , y Tabaco en Rama (en adelante tersa) -montada por la misma época-, subsidiarias de la bat, ocasionó el traslado de las zonas tabacaleras. Los antiguos San Andrés, Tlapacoyan y Córdoba sustituyeron el cultivo de tabaco por el plátano, la caña y el café. Entonces Gutiérrez Zamora, Espinal y Papantla se consolidaron como los nuevos centros tabacaleros del Estado. Precisamente esta última zona es la que aporta el cultivo del tabaco a Álamo, donde inicialmente se sembró el tabaco oscuro o negro202.

A grandes rasgos, luego de la creación de tersa y otras subsidiarias de la bat, estas compañías controlaron los mecanismos de producción y abastecimiento de tabaco de las cigarreras con base en Atzcapozalco, Monterrey e Irapuato, que por su parte habían convertido al mercado tabacalero en uno de los más económicamente activos. Desde 1933 “el secretario de Hacienda y Crédito Público aseguraba que los ingresos al erario federal provenientes de la industria de tabaco superaban a la industria de hilados y tejidos, la de electricidad, la de alcoholes, aguardientes, cervezas, telégrafos, derechos de exportación, tráfico marítimo y la navegación terrestre”203.

Tersa se convirtió en la subsidiaria más importante de bat en México, pues mediaba directamente entre el productor tabacalero y las cigarreras industriales, fijaba el precio al productor, los habilitaba económicamente para obtener tierras arrendadas y cultivar el tabaco. tersa también modulaba la cantidad de producción, el control de calidad y el abastecimiento directo a las fábricas procesadoras, incluso surtía a las antiguas fábricas nacionales, como eran El Buen Tono y Tabacalera Mexicana que habían

202 No obstante que existe un discurso que generaliza la constricción del mercado del tabaco oscuro desde la década de 1930, Álamo inició en el decenio de 1960 cultivando tabaco oscuro, lo cual le proyectó pocos años más tarde en el mercado del tabaco rubio.

203 Carrillo, 1987: pp. 28 y 29.

 

sobrevivido a los embates de bat a través de sus numerosas subsidiarias204.

A principios de 1960, bat recuperó la hegemonía de la política industrial tabacalera. Las pocas empresas nacionales que aún procesaban tabaco se fusionaron y nuevos inversionistas aparecieron en las sociedades fusionadas. Paradójicamente las empresas emergidas reforzaron los vínculos comerciales con las transnacionales tabacaleras. Por ejemplo, la Compañía Tabacalera Mexicana y El Buen Tono aportaban $30 000 000 y $10 000 000 respectivamente. Ambas se unieron conservando el nombre de la primera, la cual años más tarde se fusionó con Tabacos Mexicanos, dando origen a la compañía Tabacalera Nacional. Estas uniones de compañías que aparentemente fueron interpretadas como un movimiento de competitividad nacional frente a los trust transnacionales, impidieron que las trasnacionales absorbieran a las empresas nacionales. A mediados de esta década, puesto que el consumo de cigarrillos tipo americano se había extendido notablemente, la empresa Tabacalera Nacional realizó un contrato de licencia por uso de marca con la empresa Ligget & Meyers con sede en Durham, Carolina del Norte. El objetivo de Tabacalera Nacional era fabricar en sus instalaciones de Guadalajara la afamada marca L&M. Este contrato se convirtió en una forma de controlar los mercados, típica de las transnacionales tabaqueras. El supuesto convenio modernizador fue la antesala para la absorción de Tabacalera Nacional. Un año después el concesionario Ligget & Meyers se apoderó del 49% de la empresa205.

Cuando llegó la empresa tabacalera tersa a Álamo, se sembraron cerca de 1000 hectáreas, trabajadas por productores propietarios, que a su vez realizaban contratos para arrendar a los ejidatarios, los cuales trataban con intermediarios206. Con tersa venían contratistas que prestaban dinero para adquirir la tierra, comprarla y sembrar tabaco oscuro. Posteriormente se experimentó con Burley y Virginia207. Incluso cuando

204 Ibidem, pp. 31-32.

205 Ibidem, p. 34.

206 Juan Bustillos, Álamo-Temapache, Ver., 2 de junio de 2005.

se sembraba tabaco oscuro, la mayor parte del empaquetado se iba a México bajo la supervisión de tersa, para suministrar a las cigarreras El Águila y La Moderna, con sede en la ciudad de Monterrey, que fabricaban cigarros de tipo oscuro como: Alas, Argentinos, Del prado y Delicados208. Alrededor de estas fechas, en la ciudad de Álamo, surgieron, además de Antonio Bustillos, productores importantes como Mauro Pérez Lovillo y Alfonso Aguilar209. La mayor parte de los productores activos fueron ejidatarios que se convirtieron en intermediarios una vez que se estableció la empresa tabacalera tersa; tal es el caso de los señores Alfonso Aguilar, Aurelio Céspedes, Florentino López y la familia Loya210.

En 1970, se agudizó la concentración industrial del tabaco y los cultivadores manifestaban un descontento. La sujeción de su actividad productiva a los dictados de los complejos transnacionales los mantenía en una situación de deterioro creciente en sus condiciones de vida. Las manifestaciones crecieron en las zonas productoras de Nayarit y en el norte de Veracruz, especialmente en Álamo. En respuesta a esta efervescencia, el presidente de la República, Luis Echeverría, declaró en 1972 la total mexicanización de la industria tabacalera, la disolución de tersa, la adjudicación de sus acciones de sociedad y, con gran cobertura propagandística, la creación de tabamex, constituida con un capital de 200 millones de pesos: 104 millones provenían del gobierno federal; 48 millones, de la Confederación Nacional Campesina; y finalmente 48 millones fueron aportados por empresas privadas.

En el año de 1972, la compañía tersa tuvo problemas poco después de su estancia en Álamo. Los agentes comenzaron a contratar titulares ejidatarios para sembrar tabaco en sus tierras. Paralelamente, César del Ángel, líder de ejidatarios y tabacaleros, arribó a la zona, aliado con el

207 Erasmo Monroy, Álamo-Temapache, Ver., 22 de junio de 2005.

208 Guillermo Jerónimo, Álamo-Temapache, Ver., 13 de septiembre de 2005.

209 Fulgencio Pérez Chávez, Álamo-Temapache, Ver., 13 de septiembre de 2005.

210 Fulgencio Pérez Chávez, Álamo-Temapache, Ver., 13 de septiembre de 2005.

líder natural Antonio Bustillos. Tras la organización de los productores tabacaleros, ellos buscaron acabar con los intermediaros o habilitadores que mediaban la venta con la Empresa Tabaco en Rama. En esta década Platón Sánchez, Papantla y Álamo se consolidaron como los principales productores de tabaco tipo oscuro y rubio. El destino de la producción era al mercado interior y su monopolio lo ejercía tersa. La compañía había tratado muy bien a los productores, sin embargo continuamente buscaba romper la unidad de los trabajadores.

[...] estuvimos platicando la fecha para el congreso, acudimos a Xalapa a un cine que se llamaba el Cine Agrario, el cual estaba en la calle Xalapeños Ilustres, ahí fue el Congreso Estatal, auspiciado por don Mario Hernández Posadas, dirigente de la Liga Campesina, estuvo el gobernador en la clausura del trabajo, el C. Fernando López Arias [...] una de nuestras primeras peticiones fue la de quitar al intermediario o habilitador. Nuestro movimiento iba viento en popa y sí, don Fernando López Arias metió las manos para que quitaran a los intermediarios. Nuestro congreso dijo: es un éxito, ahora nos vemos al Congreso Nacional, en donde íbamos a participar los tabacaleros de Oaxaca, Nayarit, Veracruz y parte de Puebla.211

El líder César del Ángel, quien ya había estado en Álamo a la edad de veinte años, y otros productores, como Epigmenio Zaleta, crearon la Asociación Agrícola Local del Tabaco, con reconocimiento de la Secretaría de Agricultura y Ganadería y, por lo tanto, cobijada por la cnc. Mientras tanto tersa estaba respaldada por la Unión Regional de Productores de Tabaco. Las pugnas entre ambos grupos se agudizaron. El líder César del Ángel organizó las primeras marchas campesinas en carreteras y tomó oficinas para agilizar la resolución de expedientes agrarios y crear ejidos como: Dr. Montes de Oca, San Fernando, La Barranca y Monte Chiquito. Entre 1975 y 1976 el movimiento creció e incluso se trasladó a México,

211 Guillermo Jerónimo Hernández, Álamo-Temapache, Ver., 23 de junio de 2005.

Xalapa y Tuxpan para exigir la resolución de las dotaciones ejidales212.

César del Ángel y otros líderes ejidatarios de Álamo, como Antonio Bustillos, decidieron reorganizarse y luchar para que tersa desapareciera. El agrupamiento se comenzó a vincular cada vez más a los grupos oposicionistas en la ciudad de México, como el de Los obrantes de Tlatelolco, integrado principalmente por el grupo radical de Luis Tomás Cabeza de Vaca, Velasco Ramírez, Demetrio Vallejo y Heberto Castillo. En Álamo, los principales seguidores de estas agrupaciones capitalinas eran en su mayoría líderes ejidatarios, como los señores Antolín Olivares, Aurelio Céspedes, Abdón Campos y Amando Pérez. Cuando los ejidos fueron repartidos, el gobierno de Luis Echeverría inicialmente buscó la explotación de manera colectiva. Pretendía que los ejidatarios y campesinos, a quienes se había dotado, se convirtieran en asociaciones colectivas de ganaderos. Sin embargo, este propósito fracasó y los campesinos decidieron sembrar cultivos de maíz y tabaco.

Inmediatamente el gobierno ofreció a los campesinos tabacaleros su incorporación al imss, la adquisición del tabaco cultivado, el fomento a las exportaciones y la elevación en el monto de créditos.

Sin embargo, con cautela se anunció que los programas de producción tendrían en cuenta, básicamente, los planes de demanda de empresas cigarreras para evitar excedentes o faltantes, teniendo en cuenta la previsión del tabaco destinado a la exportación. Paralelamente se dio a conocer en el Consejo Administrativo de tabamex, que junto a representantes de diversas secretarías de Estado y dirigentes campesinos oficialistas, también quedaron instalados Richard Stockwell, León Krum y William Kenn, altos directivos de Philip Morris y bat en México. La aparición de tabamex obligó a un replanteamiento en el ámbito industrial […] se produjo una racionalización en el esquema global del control tabaquero nacional213.

212 Guillermo Jerónimo Hernández, Álamo-Temapache, Ver., 23 de junio de 2005.

En 1973 Nacional Financiera “mexicanizó” a la Tabacalera Nacional al adquirir el 19% de L&M. Poco después se fusionaron Tabacalera Nacional y Cigarrera Nacional, aportando 134 y 200 millones respectivamente.

La distribución de acciones quedó así: nafinsa con 36.4%; Iniciativa Privada con 36.4% y Philip Morris con 27.2%. Esta nueva combinación, que se conserva en la actualidad, ha rendido excelentes resultados. Entre 1974 y 1975 las ventas netas pasaron de 319 millones a 630 millones, y las utilidades de 15.7 a 32 millones. Para 1978 la nueva tabacalera controlaba poco más del 40% de las ventas de cigarrillos en el país214.

Una vez que se anuló la participación de tersa, como mediador de las actividades tabacaleras en Álamo, en 1973, y con la reformulación laboral que implementó tabamex al suplir a la primera, sucedieron una serie de modificaciones a la forma de trabajo de los productores. Ejemplo de ello es el incremento de bodegas prensadoras de tabaco que fueron instaladas en parte de la calle Independencia de la ciudad de Álamo y eran administradas, entre otras personas, por Simón Gómez, quien supervisaba las galeras tabacaleras215. Paradójicamente esto generó una sobreproducción y un notable incremento de productores. A finales de la década de 1970, el número de hectáreas cultivadas ya no eran las 1 000 que abastecían a tersa. Tabamex llegó a absorber hasta 12 000 hectáreas de tabaco que cultivaron cerca de 8 000 personas.

Por otro lado, el cambio comercial que impulsó tabamex con la finalidad de vender a El Águila y La Moderna tabaco rubio y burley, en lugar de oscuro, propició el auge de presentaciones recién introducidas al mercado cigarrero. “Ya no venderían para producir cigarros Del Prado

213 Ibidem, p. 36.

214 Ibidem, p. 36

215 “Cada productor tenía su galera, eran 24 metros de galera por hectárea [...] y cada productor debía tener una galera donde fermentar su tabaco”. Guillermo Jerónimo. Op. Cit., Álamo-Temapache, Ver.

to entre las agrupaciones productoras y la compañía tabamex se había agudizado. Aunado a ello, la plaga conocida como el moho azul217 invadió los cultivos y las campañas antitabaquismo disminuyeron los índices de consumo. Los cultivos alamenses se habían vuelto de mala calidad y ya no había compañías que hicieran rentable la producción local.

La compañía tenía bastante tabaco embodegado de diez, quince años atrás, porque sembraban más de lo del contrato, aparte se fue enviciando el trabajo [...] a los campesinos les daban para insecticidas, para funguicidas, no los aplicaban, sino que lo vendían a otros que producían hortalizas, no fumigaban su terreno, entonces les caía el hongo y en el pilón se reproducía y se les pudría el tabaco [...]218.

216 Idem.

2.4.4 El desarrollo de la economía citrícola

2.4.4 El desarrollo de la economía citrícola

2.4.4.1 Notas sobre la citricultura en Veracruz

Los cítricos ocupan un lugar preponderante dentro de la estructura productiva nacional, tanto por su extensión cultivada como por la cantidad consumida, lo que hace que se ubiquen por encima de la producción y consumo de otras frutas como el mango, el plátano, la piña y otros219. México ocupa el quinto lugar en la producción mundial de cítricos220 al contribuir con el 5% del total. Destina alrededor de 500 mil hectáreas, con una producción final de seis millones de toneladas anuales, que generan ingresos variables a los productores, regulados por la oferta y la demanda. De las 31 entidades que integran el territorio nacional, el Estado de Veracruz se perfila como el principal productor de cítricos, pues se cultivan

217 El moho azul (peronosporona tabicina) es una plaga que se manifiesta en la hoja del tabaco, la decolora de una forma tal que transparenta el color de la hoja bajo un tinte violeta profundo. México no fue el único país que presentó este tipo de casos de enfermedades, también se manifestó en Estados Unidos y Puerto Rico. (Juárez, 1986: p. 2.)

218 Erasmo Monroy, Álamo-Temapache, Ver., 22 de junio de 2005.

219 Rivera y Santiago, 2000: p. 1.

220 Después de Brasil, los Estados Unidos, China y España, cuya producción en conjunto se evalúa en un 55% de la producción total.

aproximadamente 150 000 hectáreas, superficie que constantemente se incrementa con nuevas plantaciones, debido al gran beneficio económico que la naranja proporciona.

La citricultura es una de las actividades agrícolas más relevantes, en términos de generación de empleos e ingresos en el Estado de Veracruz. Las características naturales de esta entidad permiten la existencia de un invernadero natural para la siembra de esos productos.

En el Estado, el área cítricola se localiza en la zona norte-centro, donde los principales municipios productores son: Álamo-Temapache (35 000 hectáreas), Martínez de la Torre (30 000 hectáreas), Gutiérrez Zamora (16 000 hectáreas), Tihuatlán (11 700 hectáreas) y Tuxpan (10 000 hectáreas), entre otros221.

Con el nombre de “agrios” se designa a una serie de especies comestibles del género citrus y de los géneros fortunilla poncirus. Citrus es aplicable a frutos como los naranjos dulces y amargos, el limonero, el mandarino, el pomelo y otros. De todos estos frutales, el naranjo es la especie que ocupa el primer lugar en importancia en cuanto a su producción, en el ámbito nacional y mundial.

El cultivo de los agrios en el mundo data de épocas muy remotas. Según algunos libros religiosos e históricos entre los años 2 400 y el 800 a. C., ya se cultivaba en China y antes del 800 a.C. en la India. En lo referente al naranjo se menciona su cultivo en los inicios de la era cristiana entre el año 100 a.C., y el año 100 d.C. Según T. Tanaka, el cultivo del naranjo se implementó en China hacia el siglo III d. C. En su difusión, los portugueses desempeñaron un papel muy importante al llevar este producto alrededor del Mediterráneo y al mundo entero. A México, las primeras semillas llegaron por el puerto de Veracruz en el año 1518, en tanto que a Brasil llegó hasta el año de 1540222.

221 Hernández, 1998: p. 1.

222 González, 2000: p.1.

2.4.4.2 Un lindo naranjal

2.4.4.2 Un lindo naranjal

La introducción de la naranja en Álamo se sitúa a finales de la década de los años cincuenta, cuando se inició el declive del ciclo platanero en la zona. Entre 1950 y 1955, se importaron desde Nuevo León, de la región de Montemorelos, los primeros árboles de naranja223.

Por una parte, el gran descenso del cultivo de este producto en Nuevo León, provocado por las fuertes heladas que azotaban la zona, requería la búsqueda de nuevos espacios de cultivo, pues la demanda de naranja en el país era grande. Por otra parte, los agricultores alamenses necesitaban un nuevo producto que generara los ingresos que el plátano ya no proporcionaba.

Desde la década de los cincuenta, en Álamo, el cultivo de cítricos es la actividad que absorbe la mano de obra y controla los sistemas económicos de la zona. De 28 355 hectáreas a principios de 1990 la producción se elevó a 40 160 hectáreas en 1995. Luego vinó una disminución a 39 219 hectáreas en 1998, que es la superficie explotada actualmente.

[…] las jornadas que se requieren para este cultivo son de 3.8 millones, los cuales se cubren básicamente con la fuerza de trabajo local, que se ha venido estableciendo en la región a partir del desarrollo de la citricultura224.

En Veracruz, 55% de la extensión en la que se cultivan cítricos corresponde a tierras ejidales y el resto es de pequeña propiedad. En Álamo, el 92% aproximadamente corresponde a posesión ejidal y el resto, es decir un 8%, a la pequeña propiedad.

En la tenencia de la tierra la forma de propiedad pierde relevancia cuando se trata de productividad o producción, y se encuentra más difusa porque la producción está controlada desde el exterior por los comerciantes

223 Marchal, 1992: p. 560.

224 González, 2000: p.35

mayoristas que son los que establecen el precio del producto y determinan la cantidad de fruta que se necesita en el mercado. Los intermediarios son los encargados de comprar a los productores la fruta y éstos de vendérselas por no encontrar otras alternativas.

Las especies citrícolas cultivadas en el municipio son:

1. El naranjo225 de variedad valencia ocupa el 86% de la superficie total.

2. El mandarino ocupa el 8% del área. La variedad dominante es el dancy.

3. El limón variedad persa226 ocupa el 4.4%.

225 De acuerdo con el inegi-g el naranjo es un árbol que mide entre los 6 y 10 metros de altura; es de porte compacto y regular, de tronco casi cilíndrico y liso en la base, que se ramifica cerca del suelo, con follaje denso y copa esférica, perennifolio.

Las hojas son alternas, trifolioladas, aunque por la evolución constante han desaparecido los dos folíolos de la base dando lugar a hojas simples ovales, agudas, acuminadas con la base cuneada, brillante, de color verde oscuro. Las flores son blancas bisexuales. El fruto es una baya esférica, de cáscara lisa o rugosa, de color verde, amarillo o anaranjado oscuro en la madurez. La pulpa es jugosa dividida en gajos, cuyo sabor va de dulce a ácido.

El árbol requiere de tres a cinco años para que produzca frutos. Es un cultivo típico de regiones tropicales y subtropicales. Las zonas más propicias para su desarrollo se ubican en altitudes de 200 a 1,200 metros sobre el nivel del mar, con temperaturas mínimas de 10°C y máxima de 40°C.

En lo que se refiere al naranjo, Pimentel menciona las siguientes variedades:

De maduración temprana. La característica fundamental es su corto ciclo de maduración, cualidad que facilita su acceso a los mercados. La cosecha se realiza en los meses de septiembre a enero. Entre un 94% y 98% de la fruta se recolecta cuando ha alcanzado el tamaño comercial de empaque. Esta variedad de naranja se divide a su vez, en diversos tipos, según su contenido de semillas: a) Marrs y Hamlin, con pocas o ninguna semilla, y b) Pinneaple, Pearson Brown y Queen, con una moderada cantidad de semillas.

De maduración tardía. A esta variedad pertenece la naranja valencia. El fruto es de tamaño medio de forma esférica, ligeramente achatada y con poca o ninguna semilla.

Por su parte los derivados de la naranja según Berruecos son: aceites esenciales, jugo, mermeladas, jaleas y cáscara deshidratada.

226 Según el inegi-g, el árbol de limón mide de 3 a 6 metros de altura, con el tronco grisáceo,

4. El toronjo, cuyas variedades más cultivadas en esta zona son duncan y red blusa, ocupa el 1.1% de la superficie restante.

2.4.4.2.1 Canales de comercialización

2.4.4.2.1 Canales de comercialización

El Estado de Veracruz es el principal productor de naranja a nivel nacional. Cuenta con una superficie sembrada de 153 272 hectáreas que representan el 46.7% del total en el país. Los terrenos dedicados al cultivo de cítricos son de temporal y tienen un rendimiento físico que usufructúa entre los 14.8 y 18.4 toneladas por hectárea, según la producción del suelo o la utilización de fertilizantes.

ramas numerosas con espinas duras y gruesas y una copa densa y abierta, redondeada extendida o irregular, perennifolio. Las hojas son de forma oblonga a elíptica-ovalada, de punta corta u obtusa, de color verde pálido, con los márgenes aserrados o subaserrados, dentados, aromáticas cuando se les tritura. Las flores son regulares, bisexuales, dispuestas en las axilas de las hojas, solitarias o en racimos. Los pétalos son blancos arriba, purpúreos abajo. El fruto es un hesperidio oblongo, de color amarillo claro o dorado, con cáscara gruesa abundantemente punteada de glándulas translúcidas, ligeramente áspera.

Requiere de tres años como mínimo para producir frutos, es un cultivo de regiones tropicales, en zonas que se ubican en altitudes de 200 a 1 200 metros sobre el nivel del mar, con una temperatura media anual superior a los 21°C.

Dentro de las variedades de limón destacan las siguientes:

Limón primofiori. Es de color amarillo pálido, cáscara fina y de forma esférica u ovalada con un borde visible en un extremo. Contiene de siete a trece semillas. Su pulpa es jugosa y su periodo de recolección comprende desde mediados de otoño hasta finales de invierno.

Limón verna, eureka, lisbon.

Limón persa. Posee forma casi ovalada de aproximadamente cinco centímetros de diámetro, es de color verde oscuro sin semilla y abundante jugo, contiene de cinco a seis gajos, su mayor producción es de mayo a septiembre.

El aceite esencial, que se encuentra contenido en la cáscara del fruto, se utiliza en la industria como agente aromático de alimentos, bebidas, jabones y detergentes, cosméticos, etcétera.

Hay que resaltar que Álamo es el municipio de mayor importancia por superficie y volumen de producción de naranja en el ámbito estatal y nacional. La venta de los cítricos no se realiza en una temporada específica, puesto que depende fundamentalmente de la variedad, esto es, de las diversas clases de frutos que tienen distintos ciclos de cosecha.

Dentro del proceso de venta, se pueden identificar dos etapas: la primera, que se realiza del productor hacia los agentes comerciales y la industria; y la segunda, que va de la industria hacia su mercado227. El precio al que debe ser vendida la naranja, por ejemplo, está en función de factores tales como: la calidad de la fruta (según la variedad), la cantidad ofrecida y demandada en el mercado, los niveles de organización por parte de los productores, así como el grado de intermediarismo existente entre

227 González, Op. Cit., p. 48.

el productor y el consumidor del producto228.

En términos generales, la mayor parte de la producción de naranja en el municipio de Álamo-Temapache es comercializada en la ciudad de México:

[…] el mero centro mayoritario que gira en toda la República es la Central de Abastos de Iztapalapa y del Distrito Federal. Esa es la matriz de todos los precios caros y baratos, ahí se ponen los precios en ratos, en horas, en minutos y esa es la zona centro que va a dirigir los precios en todos los estados229.

No obstante, se exporta naranja en menores cantidades a estados como Jalisco, Sinaloa, Guerrero, Querétaro y países como Estados Unidos, Canadá, Francia y Japón230. Este producto es consumido en su gran mayoría como producto en fresco, aunque también constituye un importante insumo para la industria procesadora que lo incorpora, en forma de jugo, al mercado nacional y de exportación.

La fruta de mejor calidad es exportada en fresco hacia mercados internacionales como Estados Unidos; la que no cubre con el mínimo de normas de calidad es destinada para los mercados nacionales, debido a que la exigencia del consumidor nacional es inferior.

Los citricultores en el municipio de Álamo no están socialmente organizados. En cambio los grupos de intermediarios, que se encuentran en la esfera de la comercialización, sí están sólidamente organizados. El número de productores organizados para la comercialización de la naranja es aún minoritario, pues en su mayoría son ejidatarios y pequeños propietarios. Hay quienes comercializan individualmente y se han convertido en los grandes productores del municipio. De esto, se puede afirmar que la organización para la comercialización de la naranja en el municipio y la

228 Idem.

229 Ricardo Vera Hernández, Álamo-Temapache, Ver., 14 de septiembre de 2005.

230 Francisco Rodríguez Chávez, Álamo-Temapache, Ver., 29 de junio de 2005.

ciudad cabecera es aún incipiente.

Actualmente, los citricultores de Álamo se enfrentan al más grave problema que atañe a la comercialización de cualquier producto agrícola: el alto grado de intervención de los agentes comerciales o intermediarios, que influyen directamente en el mercado y, por ende, en el precio de la naranja. La cadena de intermediarios que existe, desde el productor hasta el consumidor final, ocasiona que el precio del producto se eleve de intermediario a intermediario llegando hasta el consumidor final a precios que distan mucho del pagado al productor. El hecho de que los intermediarios se encuentren fuertemente vinculados con los mayoristas y en constante comunicación informándose sobre cuánto y cómo comprar, los coloca en una posición ideal para regular los precios de los productos231. En este

canal de ventas, se ha detectado que salen mejor librados los productores que entregan el producto a las industrias jugueras existentes en la zona, puesto que la relación de venta es directa productor-industria.

La comercialización para el mercado fresco se destina en primera instancia al mercado interno, en donde el producto es manejado a granel y comercializado al mayoreo en los mercados y tianguis del país. El proceso de industrialización de la naranja genera tanto productos semiprocesados (los jugos concentrados) como productos elaborados (jugos y néctares rehidratados) que son distribuidos en el mercado nacional e internacional.

Entre el 75% y 85% de la producción de naranja es destinada al mercado nacional de fruta fresca. De un 10% a un 20% de la misma es aprovechado por las plantas procesadoras de jugo concentrado y el restante 5% es vendido al exterior como fruta fresca. La demanda del mercado externo ha experimentado una fuerte expansión de este producto. El valor de las exportaciones muestra una tendencia irregular que modifica continuamente los volúmenes comercializados con los respectivos países demandantes. Esta demanda se diversifica a Estados Unidos que es el principal importador. Otros países europeos como Alemania, Gran Bretaña, Bélgica y Holanda o países asiáticos como Japón, Hong Kong y Australia, así como el centro y sur de América también demandan este producto.

2.4.4.2.3 La agroindustria naranjera

2.4.4.2.3 La agroindustria naranjera

En su esencia la agroindustria es un sistema dinámico que implica la combinación de dos procesos productivos, agrícola e industrial, para transformar de manera rentable los productos provenientes del campo232. Dada la considerable extensión de las huertas en Álamo, si no existieran las jugueras que se dedican a absorber el sobrante o una gran parte de fruta fresca, habría una sobreproducción. Independientemente de la capacidad

231 Rivera y Santiago, 2000: p. 23.

232 Ibidem, p. 59.

de absorción de las agroindustrias, falta cuidar mejor de la expedición de la fruta que aún se carga en la mayoría de los casos a granel, en camiones de alto tonelaje para un consumo urbano inmediato. Lo ideal sería que se exportará la mejor naranja, orientándose la de mediana calidad hacia el mercado nacional y que se mandara “la cualquiera” a la juguera.

En Álamo se han instalado tres jugueras importantes. Dos de ellas se establecieron como privadas. La tercera, concluida a finales de 1989, constituyó un motivo de orgullo para la sociedad alamense, ya que el 95% de los socios eran ejidatarios, no tan ricos como ciertos ganaderos. Ellos invirtieron primero en comprar y alquilar las tierras para incrementar la producción de manera extensiva. Luego cuando decidieron combatir la “mosca”, a principios de los años ochenta, empezaron a cuidar los árboles. Y ahora se han modernizado al integrarse a las técnicas de producción y comercio. En diez años, esos agricultores se convirtieron en accionistas empresariales de Cítricos de Álamo S.A. de C.V. (ciasa)233. Esta juguera es todo un símbolo. Si bien la rentabilidad de la empresa no ha sido demostrada en el plano financiero, ha establecido contactos con compradores norteamericanos y europeos

ciasa está vinculada a la Asociación de Citricultores de Álamo, pues los socios están afiliados a ella. Ahí existe la misma voluntad de avanzar. La asociación dispone, tras un acuerdo con el gobierno del Estado, de una avioneta para la fumigación fitosanitaria. En índices económicos, la asociación cobra alrededor de 5 500 pesos por tonelada sacada del municipio después de haber pasado por una de las siete básculas de El Ídolo234 y Álamo; 3 000 pesos, por los costos de fumigación y gastos de asociación; 2 000 se van al Estado para el mantenimiento de carreteras y 500 se destinan a la fundación de un Instituto Citrícola en Veracruz235. Sobre El Ídolo, Ricardo Vera Hernández manifiesta:

233 Marchal, 1992: p. 562.

234 Anexo mercantil donde se realizan todas las transacciones comerciales de naranja.

[…] El Ídolo se hizo una micro plaza. Es una plaza similar a la de México, pero desde luego una micro plaza. En ella se rige la capacidad del precio que va a tener la fruta al día, desde luego tomándose en cuenta el flete, el arrastre que se llevan los carros de aquí a México […] entonces hay dos tipos de venta: cuando es en el árbol y cuando es en la báscula, en la plaza […] en sí, me atrevo a decir que el centro de acopio del Ídolo es uno de los más grandes de aquí de la zona, vamos a decir de la zona de Tuxpan, Tihuatlan, Tepetzintla y Poza Rica.

Tras el colapso económico de ciasa por el endeudamiento con los bancos, la empresa fue vendida a Dartevil. Desde el año 2000 reinició sus labores, ahora como empresa privada bajo el nombre de Jugos Álamo, cuya producción abarca la molienda de naranja, toronja, mandarina, limón, piña y manzana236.

El proceso de la transformación de la naranja en fresco hasta finalizar como jugo se inicia con la compra de la fruta en El Ídolo. Luego deberá de registrarse en planta. Después habrá de pasar a una báscula para su peso; enseguida al área de recibo de fruta o descarga donde el laboratorio hace un muestreo y un análisis de la calidad de la fruta para su almacenamiento en tolvas. Posteriormente pasa por una lavadora y una seleccionadora, en la cual se desecha la fruta en mal estado, o reventada, asi como agentes externos como rama o basura. Enseguida se va al área de extracción, con extractores tipo fmc o Brown. Tras la extracción, el jugo pasa por un conducto y por otro sale lo que es la semilla, el gabazo y la cáscara, que se ocupará para deshidratarla y destinarla al mercado del ganado. Ya en jugo, se homogeneiza y se envía a un evaporador para hacer un lote y envasarse en tambores de 52 galones para introducirse en una cámara de

235 Marchal, 1992: p. 563.

236 José Luis Huescas, Álamo-Temapache, Ver., 15 de septiembre de 2005.

refrigeración mientras se espera la fecha de embarque y exportación237.

Tras su transformación, la naranja en jugo se exporta a refresquerías, se emplea en la elaboración de néctares de bebidas de consumo diario, en cosméticos, en aromatizantes, desengrasantes, entre otros productos.

En resumen, Álamo alberga agroindustrias que se encargan de la transformación de la naranja. Entre ellas destacan: Fruta-Álamo, ubicada en la antigua carretera Álamo-Tihuatlán en el Kilómetro 2; citromax; oranjugos agrigold, a un costado de la primera industria; y la Internacional Química del Cobre238.

Hoy en día el cultivo de la naranja enfrenta problemas que afectan a una gran parte de los citricultores de esta zona. La tecnificación de las huertas citrícolas parece ser algo que necesariamente se tendrá que implementar en Álamo, debido a que el huerto ya no produce los insumos que en años anteriores generaba. Factores climáticos como las sequías, aunados a la crisis nacional y mundial de la naranja, golpean constantemente a este naranjal, que a tropiezos y con esfuerzos ha logrado implementarse la etiqueta del emporio de la naranja estatal y nacional.

Ante esta realidad, la producción de naranja puede llegar a su fin, si no se atienden las problemáticas que atañen a esta actividad. De los citricultores y organismos estatales depende que este naranjal no se seque.

237 José Luis Huescas, Álamo-Temapache, Ver., 15 de septiembre de 2005.

238 Robledo, 2001: p. 146.

CAPÍTULO III

VIDA COTIDIANA

3.1 Urbanización de la ciudad

Con el auge petrolero y la llegada de los chinos y los árabes, se inició una época de prosperidad para el pueblo. Aunado a ello, sobrevino el desarrollo del comercio. Los chinos originalmente tenían misceláneas donde vendían de todo, así como cafés y restaurantes, mientras que los árabes se dedicaban a la venta de ropa y zapatos239.  

La afluencia de trabajadores trajo consigo la instauración de los servicios básicos. Para la educación de los hijos de los pobladores petroleros y de los comerciantes y negociantes, se tuvo que construir escuelas. Desde 1922, las compañías estadounidenses Penn Mex Fuel Company y El Ixtle habían establecido tres primarias en las poblaciones de Álamo, Zapotitlán y la terminal Álvarez240, las cuales pertenecieron al municipio de Temapache. La señora Eugenia Lindsey, quien durante los años setenta trabajaba como maestra de inglés, afirma que ella ingresó a los cuatro años a la escuela, porque en ese entonces “le enseñaban a uno de todo”. Penn Mex Fuel Company había construido un recinto de madera dividido en salones, donde la maestra Teófila Martínez Blanco estaba a cargo de la escuela primaria. Esta escuela también funcionaba como una preparatoria. Cuando la señora Lindsey se marchó a los Estados Unidos, a los 6 años, ya había aprendido en aquella primaria a leer y escribir, además “le habían enseñado Geografía e Historia de México”241.

En la habilitación de los servicios básicos, que impulsó la New Fuel

239 Raúl Clemente Solís, Álamo-Temapache, Ver., 25 de junio del 2005.

240 Blázquez, 1986: p. 2453.

241 Eugenia Lindsey, Álamo-Temapache, Ver., 27 de junio de 2005

Company y la Penn Mex Fuel Company en Álamo, en los años inmediatos al descubrimiento de criaderos, los señores David Lindsey y Carlos López fueron los actores principales. Ellos antecedieron la contigua afluencia, fincada alrededor de 1920, en las compañías petroleras de Álamo. El repunte que alcanzaron los trabajos petroleros en la Faja de Oro se tradujo, entre otras actividades, en la construcción de caminos que conectaron directamente la estación de bombas de Álamo con los pozos aledaños, como la carretera de 8 kilómetros de terracería que enlazó la estación con el pozo número 4 de Potrero del Llano242.

La habilitación de tipo industrial en la estación, oleoductos y pozos continuó. Entre la segunda mitad de la década de 1920 y en el decenio de 1930, con el fin de abastecerse de herramientas y maquinarias provenientes del puerto de Tuxpan, las compañías Charmex Inversiones, World Ford, El Águila y Penn Mex Fuel Company promovieron el establecimiento del tramo de ferrocarril, recorrido inicialmente por una maquinita de vapor que marchaba de Álamo al embarcadero de Chijolar. Se habilitó también un nuevo taller de carpintería en la terminal para construir herramientas. Fue cuando el señor Porfirio Torres Lima se empleó en la reconstrucción del tramo ferroviario que, a partir de entonces, era transitado por una máquina de motor de combustible.

Un notable movimiento inmigratorio incidió en el auge de la estación de Álamo, donde se había formado una calle central que albergaba algunas casas-comercios. Hacia la década de los treinta, los hoteles también empezaron a ser una fuente de ingreso. De esa época el señor Juan Cisneros recuerda el hotel Conchita, ubicado frente al banco de Comercio en la calle Independencia. Menciona que “ese era el hotel que entonces existía y tenía billares en su primera planta; ahí solían hospedarse las gentes importantes en la política de la compañía El Águila que operaba en los terrenos de Potrero del Llano”. Posiblemente se trate del mismo hotel al que se

242 Celerino Alamilla Mercado, Álamo-Temapache, Ver., 23 de junio de 2005.

refiere el señor Porfirio Torres Lima: “en los años de 1936 y 1937, el hotel estaba ubicado donde ahora está el pasaje Álamo. Estaba construido de horcones con otates de barro en la planta baja. La segunda planta estaba hecha de madera. Era el único hotelillo, el hotel del pueblo propiedad de un señor de apellido Herrera; tenía unos ocho cuartos nada más”. Aunque las descripciones no concuerdan, la señora Viviana Hernández habla de los dos primeros hoteles de Álamo. No recuerda cómo se llamaba el primero, pero afirma que se trataba de un galerón de madera, propiedad de la señora Conchita, quien vivía frente al banco de la calle Independencia. El otro era el hotel Mocambo del que la única descripción que tenemos es la que refiere el señor Celerino Alamilla: “El Mocambo estaba ubicado dentro de la hielera de los comerciantes árabes, la familia Faisal”. Otros hoteles importantes fueron El Comercio, propiedad de Dimas Herrera; hotel Popular, propiedad de don Santiago Beltrán, y el hotel Álamo, que era de la familia Faisal243.

Sobre la comunicación fluvial y ferroviaria en el Álamo de los años treinta, algunas personas afirman que hasta 1939 había pocos medios de transporte. Según Juan Cisneros, sólo existían tres camiones, propiedad de Marcelino Jácome, Isidro y Juventino Méndez, quien era dueño del camión Oro Verde con el que negociaba el banano. Porfirio Torres Lima sólo se acuerda de los sobrenombres de dos propietarios: “El Chavalo” y “El Mencho”. Seguramente se trata de alguno de los que ha citado Juan Cisneros. Por estos escasos camiones, que eran los necesarios para las actividades bananeras y de transporte de pasajeros, Irma Herrera, hermana del propietario del primer hotel de Álamo, construyó a un lado del hotel la primera gasolinera. Esta gasolinera era un establecimiento con una máquina que bombeaba manualmente.

Gracias al desarrollo de estos primeros servicios públicos, en Álamo inició un proceso de crecimiento demográfico. A principios de 1930, el pueblo registró la mayor población, respecto a las demás categorías del municipio, pues reunió 3 527 habitantes. Le siguieron la congregación

243 Robledo, 2001: p. 85.

petrolera de Potrero del Llano, con 839 habitantes; las de San Miguel, con 783; Almazán, con 697; San Isidro, con 616; y el Raudal, con 624.

El antiguo pueblo de Temapache únicamente contaba con 616. Cabe señalar que incluso congregaciones con más de veinte años de formación, como Potrero del Llano, ya superaban demográficamente a Temapache en 1930. Después de ser el foco fuerte de la política de la zona y el centro de intercambios de mercancías con su celebración de muertos y su Feria de las Manzanas, que atraían a personas de las comunidades cercanas, Temapache cedió el poder político y una incipiente actividad comercial a Álamo.

Las haciendas tradicionales de la región, que eran dueñas de grandes extensiones de tierras y se caracterizan por sus notables actividades agropecuarias y el poderío de sus familias, poco a poco quedaron abandonadas, pues no albergaban una numerosa población. La hacienda más poblada era la de Palo Blanco, propiedad de la familia Núñez, que sólo contaba con cien habitantes. No hay que olvidar que las rancherías y ranchos que, en el censo de 1930 fueron consideradas como categorías diferentes a las haciendas, están sumamente vinculadas a ellas, puesto que en la mayoría de los casos se trató de tierras que los hacendados cedieron a sus trabajadores.

La población total de estas comunidades densas que hemos citado sumó 7 747 habitantes. Sin embargo el registro total de la jurisdicción municipal alcanzó 18 227 habitantes verdaderamente diseminados en dos pueblos, 6 haciendas, 24 ranchos, 35 congregaciones, 59 rancherías y un campamento de exploración en la Congregación de Tierra Amarilla. De manera que la población que continuaba en los numerosos ranchos, rancherías y demás congregaciones que permanecían en el municipio244 superaba a la de Álamo.

La estratificación social del pueblo de Álamo estaba integrada por trabajadores petroleros, pioneros, jóvenes, comerciantes, restaurante

244 Censo Estatal del Estado de Veracruz, 1930.

ros, hoteleros, negociantes, médicos, boticarios, maestros, talabarteros, empleados de las primeras plantaciones bananeras y trabajadores de las antiguas haciendas, que al desaparecer éstas se dedicaron a otras actividades. La antigua llegada de jóvenes petroleros propició, como hemos mencionado, el incremento de las actividades en Álamo. El joven Carlos Amador Paredes fue aprendiz de David Lindsey, luego de que la estación de bombas y los pozos cercanos estuvieron habilitados.

Miguel López, hijo de Carlos López y sobrino político de David Lindsey, llegó al pueblo en 1926. Doce años después, apenas nacionalizada la industria petrolera, ingresó a trabajar como cuidador de pozos; ya consolidado en pemex laboró continuamente en Poza Rica y Naranjos.

También Ambrosio Solís, originario de la Mesa de Metlaltoyuca y compadre de David Lindsey, llegó a Álamo para iniciarse en los trabajos petroleros. Al establecerse se casó con doña María García. Ricardo Llamas Hickman, por ejemplo, quien llegó a Álamo durante las inmigraciones de la década de 1930, luego de estudiar la preparatoria en Monterrey y Medicina en la ciudad de México, se empleó en una farmacia llamada Alicia, cuyo propietario era el acaudalado comerciante Miguel Lozano. Gracias a su compadre, el médico Francisco Ojeda, quien servía en Álamo a las compañías petroleras desde años atrás, Llamas Hickman se vinculó con Miguel Lozano tres años después de su llegada.

En 1940, el doctor Llamas contrajo matrimonio con Eugenia Lindsey López, hija del citado David Lindsey. Sumamente vinculado a la sociedad local y regional, el doctor Llamas fue presidente municipal de Álamo en el periodo 1970-1973, tras recibir el decisivo apoyo de su compadre, el poderoso tuxpeño Enrique Rodríguez Cano, profundo allegado del presidente Luis Echeverría y cuñado del gobernador del Estado de Veracruz245.

La afluencia de los primeros comerciantes en Álamo se debe inicialmente, como se ha enfatizado, a la dinámica de los trabajadores petroleros.

245 Eugenia Lindsey, Álamo-Temapache, Ver., 27 de junio de 2005; Celerino Alamilla Álamo-Temapache, Ver., 25 de junio de 2005; Porfirio Torres Lima, Álamo-Temapache, Ver., 18 de junio de 2005.

Los comerciantes de origen nacional y extranjero, que probablemente ya estaban establecidos en Tuxpan, Poza Rica, Papantla, Gutiérrez Zamora o Tantoyuca se trasladaron a Álamo para fundar los primeros negocios. Miguel López y Celerino Alamilla refieren cómo era el comercio en la década de los veinte: “originalmente eran mexicanos establecidos en el lado derecho de la calle principal; luego, más adelante, tres comercios árabes; en el lado izquierdo de la calle, puro chino”246. Entre los comerciantes nacionales más destacados está el acaudalado Miguel Lozano, proveniente de Cerro Azul, donde radicaban sus hijos. Este señor inició su comercio con una botica y una tienda de abarrotes en las que se vendían medicinas, alimentos, telas, zapatos y otros enseres. La señora Eugenia Lindsey recuerda que en su infancia, entre 1928 y 1930, Miguel Lozano tenía el comercio más grande que había. Al finalizar la década de 1950, era propietario de bodegas y camiones, además mantenía mucha clientela pues era el que daba mejores precios247. Los Faisal, familia comerciante de origen árabe, establecieron

246 Miguel López, Álamo-Temapache, Ver., 6 de julio de 2005.

en 1928 un negocio de ropa y telas en la calle Independencia; por el año de 1935 tenían una refresquería en la congregación La Estación, la cual poco tiempo después trasladaron a Álamo248. Por su parte, los chinos y japoneses que se establecieron en los primeros años del decenio de 1930, Tomas Han, la familia Lee y Juan Su, mantuvieron negocios de comidas y postres en la calle principal, además de vender otras mercancías249. Los lazos de origen agruparon a los comerciantes compatriotas que ubicaron sus negocios separados de los otros para diferenciar su procedencia, no obstante que estaban asentados en la misma calle.

En este periodo de inmigraciones, “gente de lugares cercanos comenzó a llegar; incluso desde Martínez de la Torre vinieron en bestias a Álamo, lo mismo personas de Cazones que de Tuxpan y las serranías cercanas”250.

Otros actores de esta oleada de inmigración nacional fueron la familia Martínez Blanco, instalada antes de 1928. No se han podido especificar sus orígenes ni sus actividades en Álamo. Sólo hay un dato de su segunda generación: precisamente en 1928, la maestra Teófila Martínez Blanco impartía clases en la única escuela del pueblo construida, quizá desde antes de 1922, por la compañía petrolera Penn Mex Fuel Company.

Otro ejemplo es el caso del señor Celerino Alamilla, procedente del Estado de Hidalgo, que llegó a Álamo a trabajar en 1932. En un principio comerció con su hermano el chicle que se recolectaba en los alrededores. Cuando inició el auge bananero y las actividades petroleras aumentaron, él empezó a trabajar en la hacienda La Noria para don Raúl Núñez; de mozo de patio de hacienda saltó a caballerango. Su amistad con don Raúl Núñez creció durante los años de trabajo, a tal grado que cuando contrajo

247 Porfirio Torres Lima, Álamo-Temapache, Ver., 18 de junio de 2005.

248 Celerino Alamilla, Álamo-Temapache, Ver., 25 de junio de 2005.

249 Eugenia Lindsey, Álamo-Temapache, Ver., 27 de junio de 2005; Miguel López, Álamo-Temapache, Ver., 6 de julio de 2005; y Viviana Hernández, Álamo-Temapache, Ver., 1 de julio de 2005.

250 Cisneros y García; Carrillo, Op. Cit, p.104.

matrimonio don Raúl pagó toda la boda. La amistad la heredó el hijo de don Raúl; Arturo Núñez apadrinó a la niña Nidia Alamilla y fortaleció de esta manera el vínculo con Celerino, quien más tarde se destacó como uno de los notables citricultores de Álamo. Prueba de esta profunda amistad es la repartición de terrenos ejidales de las haciendas recién expropiadas. El señor Celerino Alamilla no aceptó los terrenos, pues sentía tristeza al ver cómo desaparecían las antiguas haciendas donde él había sido tratado como un hijo251.

Otro caso es el del médico Francisco Ojeda. Alrededor de 1920 y 1930, él trabajó en Álamo en las compañías petroleras. Ojeda, quien había conocido a su colega Ricardo Llamas en la universidad, se hizo compadre de éste y de su esposa en 1940. Precisamente por estos años había tejido ya notables vínculos en la naciente sociedad de Álamo, como lo prueba su amistad con el citado comerciante Miguel Lozano, con quien acordó invitar a trabajar al señor Ricardo Llamas252.

Con respecto a estas corrientes inmigratorias que anteceden la década de 1940, hay un grupo del que se desconoce sus orígenes y actividades y que, por las entrevistas, se sabe que estuvieron establecidos en el pueblo de Álamo. Entre ellos está Manuel Ríos, quien vivía allí ya en 1928 y más tarde entabló una amistad con los médicos Ojeda, y Llamas y el comerciante Miguel Lozano. Estos lazos los heredó su hijo, el médico Manuel Ríos, quien quiso mucho al doctor Llamas e intervino para que la Casa de Cultura de Álamo llevara su nombre. En este grupo destaca la familia Cisneros Vázquez. El señor Tacho Cisneros ya radicaba en Álamo cuando, en 1926, Miguel López llegó a vivir al pueblo. Es posible que Cisneros se haya empleado como petrolero. Como por 1927, su hijo Raúl Cisneros trabajaba “en el corte de plátano que la empresa Weinberger comerciaba en el mercado mexicano y estadounidense253. Es el mismo caso de Ernesto Salas y Julián Clemente, establecidos en 1928. Aunque no hay datos que

251 Celerino Alamilla, Álamo-Temapache, Ver., 25 de junio de 2005

252 Eugenia Lindsey, Álamo-Temapache, Ver., 27 de junio de 2005.

especifiquen sus actividades, es posible que hayan sido en ese tiempo jóvenes aprendices de especializados petroleros, pues la señora Lindsey recuerda que cuando ella era una niña, ellos eran jóvenes habitantes de Álamo y conocidos de su padre”254.

En el pueblo, aparte del comercio y del desarrollo que poco a poco iba surgiendo, también era importante la distracción por lo que los cines como El Regis, que estaba donde está el Súper Alán255, y el cine Obrero eran un centro de atracción. El cine Obrero sólo funcionó una temporada hasta que las compañías de petróleos se trasladaron a Poza Rica. En la actualidad, de este cine solamente quedan las ruinas.

El mercado también fue imprescindible en el desarrollo de Álamo porque ahí se abastecía la población. Este mercado, que hoy ya está establecido, al principio estaba conformado por puestos ambulantes que se encontraban sobre la calle principal. “Ahí donde está ahorita el mercado se pretendía hacer un parque, porque todo esto estaba baldío no había iglesia no había nada, todo eso era una placeta enorme”256.

El mercado era una galera de teja y sólo había unos cuantos comerciantes adentro. Después llegamos gente que veníamos a trabajar y nos pusimos en la orilla a esperar. Ya después nos llamó el presidente municipal, que en ese entonces era el señor Alfredo Ruiseñor Rocha, y nos dijo que si queríamos que tumbaran la galera para hacer otra mejor y le dijimos que sí. La construcción de todos los locales corrió por nuestra cuenta y se hizo la galera. Posteriormente, cuando era presidente municipal el doctor Ricardo Llamas, pedimos un pedazo para la ampliación del mercado porque la gente ya otra vez estaba invadiendo las calles; nos dieron el permiso para construir. Ya

253 Eugenia Lindsey, Álamo-Temapache, Ver., 27 de junio de 2005; Miguel López, Álamo-Temapache, Ver., 6 de julio de 2005.

254 Eugenia Lindsey, Álamo-Temapache, Ver., 27 de junio de 2005.

255 Vicencio Joen Meneces, Álamo-Temapache, Ver., 9 de julio del 2005.

256 Enrique Saavedra, Álamo-Temapache, Ver., 28 de junio del 2005.

después el señor Paulino Vázquez Monroy construyó otra parte del mercado pero ya esto fue, más o menos, como en 1985 y fue también cuando el ayuntamiento puso el drenaje257.

El mercado establecido tiene unos cincuenta, sesenta años. Su creación obedeció a la necesidad de productos básicos, como por ejemplo tomate, chiles, cebollas, verduras y frutas. Paralelamente, surgió también el mercado dominical que se estableció en el centro y ocupa las calles principales de la ciudad. Con el crecimiento del pueblo han surgido otro tipo de necesidades y el comercio en Álamo ha ido creciendo, puesto que es el centro rector comercial de gran parte de la Huasteca veracruzana. Como expresa don Héctor Aguilar: “Álamo es un centro comercial. Aquí toda la gente de Ixhuatlán de Madero, Llano de Enmedio venían y siguen viniendo a comprar, por lo que Álamo sigue siendo el centro a donde viene

257 Antonio Rosales Moreno, Álamo-Temapache, Ver., 28 de junio de 2005.

a surtirse la gente de muchas comunidades vecinas y de otros municipios cercanos”258. Aparte del comercio mencionado, destacan las ferreterías y los comercios de materiales para la construcción. En este ramo, hay empresas que cuentan con una gran reputación porque ya tienen más de cuarenta años de existencia y comenzaron siendo unos negocios pequeños. Uno de los más importantes es La Casa Pita.

Nosotros llegamos aquí a mediados de mayo de 1951; vendíamos loza, cristalería, algo de ferretería, peltre. Nos establecimos frente a lo que hoy es la iglesia. En ese mismo año mi padre compró lo que es la antigua Casa Pita, ahí en Independencia. En ese lugar se inició el negocio y se llamó primero La Heroica Veracruz. Después, cuando mi madre quedó viuda y se hace cargo del negocio, le cambia el nombre por el de Casa Pita. Ya entonces era una ferretería, papelería y cristalería. Nosotros nos surtíamos en México, Tampico, Puebla, Guadalajara.259

Este negocio es uno de los más antiguos en la ciudad y es el que abastece de material de ferretería y trastes de peltre a la región. Como afirma el señor Jonás Pita, inició en los años cincuenta y hasta la fecha sigue funcionando en el mismo lugar, en la calle Independencia. Actualmente, se ha abierto otra sucursal que se encuentra en el centro de la ciudad.

Posterior a este negocio, unos dos o tres años más tarde, surgió otro comercio importante denominado La Estrellita del Sur. Al principio sólo era una ferretería; luego empezó a distribuir materiales para construcción y, últimamente, artículos domésticos. “La Estrellita del Sur, la cual abrió sus puertas en 1953 impulsada por Tiburcio Cabrera Pérez, hoy se encuentra ubicada en la calle 16 de Septiembre número 10 y su actual propietario es el señor Francisco Cabrera Tapia”260. Las cantinas y las boticas261 no podían faltar. Después, se establecieron las farmacias; las primeras fueron la farmacia La Palma y la farmacia Loredo262. Hoy existe una cadena

258 Héctor Aguilar Decuir, Álamo-Temapache, Ver., 2 de julio de 2005.

259 Jonás Pita Cobos, Álamo-Temapache, Ver., 28 de junio de 2005.

de farmacias del Sagrado Corazón, que se encuentra en el centro de la ciudad, así como las farmacias Benavides y las de Similares.

En un principio Álamo “era un lugar pintoresco con una sola calle; las casas típicas tipo oeste [...] tenían corredores, donde la gente que llegaba al pueblo, que venían de las comunidades o de los ranchos a comprar sus víveres al pueblo, amarraban sus caballos”263.

La calle Independencia es y ha sido la arteria principal de la ciudad. Pronto comenzaron a trazarse otras calles e “Independencia fue pavimentada por el ingeniero Jaime J. Merinos en la época del presidente municipal Amando Pérez Gómez”264. En la calle Independencia se encuentra distribuida la mayoría del comercio de la ciudad: el tianguis dominical, al que vienen comerciantes de Tuxpan, Tampico, Cerro Azul, y otros locales que trabajan toda la semana donde la gente se surte de ropa y zapatos, las farmacias, las tiendas de abarrotes y los bancos.

260 Robledo, 2001: p. 147.

261 Una especie de farmacia donde llegaban las personas para que se les preparara el medicamento.

262 Antonio Pérez Mercado, Álamo-Temapache, Ver., 25 de junio de 2005.

263 Antonio Pérez Mercado, Álamo-Temapache, Ver., 25 de junio de 2005.

octubre de 1946 con capital en su mayoría tuxpeño y como tres o cuatro accionistas de la ciudad de Álamo. Este banco, posteriormente, fue adquirido por Banca Serfín y luego se convirtió en Santander Serfín. Después llegó el banco Mercantil de Tampico”265. Ahora ya han llegado el Bital, hoy hsbc, el Bancomer y el Banamex.

El crecimiento de la población impulsó una oleada de esplendor para los comerciantes que establecieron almácenes y tiendas grandes como Súper Alan que llegó en los ochenta; Almácenes Apolo, que en la actualidad es Arteli y otros establecimientos como La Barata, Su Bodega y Elektra. Estos establecimientos son los más recientes. Pero hay que destacar otros negocios como El Nuevo Encanto, propiedad de don Pedro Vera. Esta tienda de telas, camisas y pantalones está ubicada frente al mercado, sobre la calle Independencia. El propietario afirma: “después empecé a meter mercería, ropa hecha, vestidos de novia, quince años, primera comunión y bautizo; este negocio lo abrí como en 1951”266. “Independencia llegaba hasta donde está ahora Comex, ahí donde está el semáforo. De ahí al centro, eso era Álamo nada más. Ya con el tiempo fue creciendo y la calle se fue extendiendo hasta donde está Arteli. Después se hizo la prolongación que llega a la carretera federal”. Los límites de Álamo eran “hasta donde está Nabor Mejía, hasta donde está el banco; por acá, llegaba hasta donde está la escuela Salvador Díaz Mirón y, por acá, llegaba hasta donde está petroleros”267.

En cuanto al desarrollo de las vías de comunicación, hay que decir que desde el principio fue difícil su introducción. Ante la falta de vías terrestres, las vias fluviales fueron de vital importancia porque permitían a los pobladores -que se dedicaban al cultivo de maíz, fríjol, frutas y corte de maderas transportar su mercancía. Este tipo de comunicación se realizaba por medio de los esteros y de los ríos, donde se comercializaba lo que se

264 Lulú Vázquez León, Álamo-Temapache, Ver., 20 de septiembre de 2005.

265 Lulú Vázquez León, Álamo-Temapache, Ver., 20 de septiembre de 2005.

266 Pedro Vera, Álamo-Temapache, Ver., 19 de septiembre de 2005.

267 Enrique Saavedra, Álamo-Temapache, Ver., 28 de junio de 2005.

transportaba en chalanes, canoas268 y lanchones, que eran los transportes de pasaje y de carga269. El chalán270 fue un medio importante para cruzar el río Tuxpan, uno de los ríos de mayor importancia en Álamo. Por este afluente se trasladaba parte de la producción platanera, en las décadas de los veinte y los treinta.

Las vías carreteras se reducían, en un principio, a veredas. Más tarde, se construyeron las carreteras Álamo-Tihuatlán y Potrero del Llano-Cerro Azul271. Según el señor Pedro Vera, los primeros caminos fueron construidos por las compañías petroleras que se encontraban establecidas en el pueblo. En la década de los cuarenta, dichas compañías tuvieron la necesidad de transportar material y maquinaria, que con las bestias y las inclemencias del tiempo era casi imposible.

Alrededor de la década de los setenta, se impulsó de manera formal

268 Celerino Alamilla Mercado, Chapopote Núñez, Ver., 23 de junio de 2005.

269 Gomezjara, 1998, p. 156.

270 Era una especie de balsa que utilizaban para atravesar el río cuando se iba de Álamo a Chapopote, el cual tenía la capacidad de trasladar seis automóviles.

la construcción de una de las vías de comunicación más importante para el pueblo de Álamo que enlazó la parte norte del Estado de Veracruz con el sur del Estado de Tamaulipas: la carretera Tihuatlán-Álamo y el tramo Álamo-El Alazán. Al abrirse esta vía de comunicación, se construyó el puente José López Portillo, inaugurado en 1980272, que une a la población

Otra de las vías de comunicación importantes para Álamo fue el ferrocarril. En la época del auge petrolero, las compañías construyeron los ferrocarriles locales de Potrero del Llano a Tangüijo y de Cobos y Barra de Tuxpan a Fuberto, en Papantla273. Con el fin de facilitar el transporte de materiales para la construcción de los faros de perforación en Álamo, fue necesario abrir brechas para la vía que iba de Álamo a Chijolar. Esta vía se inició a principios de 1912 y fue concluida en 1913; sobre ella rodó por primera vez una locomotora de vapor. Dicha vía separaba al pueblo de

271 Meade, 1962: pp. 268-269.

272 Francisco Rodríguez Chávez, Álamo-Temapache, Ver., 26 de junio de 2005.

de Chapopote y Álamo. Dicho puente fue construido, según refiere don Francisco Rodríguez, con el apoyo incondicional del gobernador del Estado, el señor Rafael Hernández Ochoa, y por iniciativa de un grupo de personas interesadas en el progreso de la ciudad, como el presidente municipal, el señor Félix Estrada García.

Álamo del Campo de la compañía pemex. Este medio de transporte posteriormente también trasladaba a la gente y la dejaba en Chijolar, donde en lancha se iba a Tuxpan. Como recuerda el señor Simón Juárez, en Álamo había una maquinita que transportaba materiales para las compañías petroleras y que pasaba por la calle, hoy conocida como Ferrocarril, la cual está ubicada detrás de la iglesia.274

En lo que respecta a los servicios de comunicación hay que destacar la instalación del sistema de correos, de telégrafos y teléfono. También la instalación del agua potable fue un servicio básico para la comunidad, pues la trasformó en muchos sentidos.

El sistema de correos se estableció en Álamo en marzo de 1925, en un local que hoy forma las calles de Independencia y Colón. El primer administrador fue el señor Sóstenes Rosas Zebadúa y el primer cartero el señor Guadalupe Zamora275. Este medio de comunicación estuvo en varias partes de la ciudad, como en el antiguo Palacio Municipal, donde

permaneció hasta 1998, cuando el edificio fue remodelado para instalar ahí la Casa de Cultura. El servicio del correo en la actualidad ha sufrido muchas modificaciones y, aunque ha sido sustituido en gran parte por la tecnología del Internet, sigue teniendo gran importancia para la ciudad. Actualmente se encuentra en la calle Carranza, frente a la Casa de Cultura.

Para que el servicio telegráfico llegara a la población alamense, fue necesaria la formación de un patronato. En este patronato el presidente era Jorge H. Heded; el secretario, Dimas Herrera; el tesorero, Ricardo Llamas; y los vocales, Librado Lucio, Anselmo Vázquez y Calixto Padilla, cuyas gestiones no desmayaron hasta lograr el funcionamiento de la oficina telegráfica276. La oficina de telégrafos empezó a funcionar en el año de 1942, cuando se envió un mensaje al presidente de la República, que en aquel entonces era el general Manuel Ávila Camacho. El sistema telegráfico fue instalado, en un principio, en la esquina de la calle Bucareli y Aldana. En la actualidad este servicio tiene sus oficinas en la calle de Independencia, casi frente al Cine Obrero.

La instalación del teléfono fue gestionada por don Evaristo R. García,   Municipal, en coordinación con la Junta de Mejoramiento Moral, Cívico y Material encabezada por Noé Ríos Dueñas, Raúl Luna Núñez, Rómulo cuenta con un servicio de calidad que se ha extendido en gran parte del municipio, pues las comunidades pertenecientes al municipio de Temapache cuentan con casetas telefónicas.

El sistema de agua potable, aunque es muy importante para la población, no existía en Álamo hasta que se inició la explotación del petróleo. En ese entonces, Álamo aún era un pueblo chico, como expresa don Epigmenio Zaleta, que en la parte de atrás, donde actualmente se ubica el Palacio Municipal, contaba con una estación de bombas, propiedad de las

275 Robledo, 2001: p. 74.

276 Manuscrito del Párroco Bernabé Sánchez Simbrón, Perspectivas de Álamo, diciembre 1974, p. 51.

Bache, Refugio Pérez y Jorge H. Heded. También fue decisiva la participación de pemex y de la iniciativa privada, que apoyaron económicamente. De esta forma, este medio de comunicación fue inaugurado en abril de 1959277, cuando solamente se instalaron 26 teléfonos. En la actualidad, la ciudad

compañías petroleras. Muchos iban ahí a traer agua en cubetas, en latas con las bestias. El agua era gratis, no les cobraban nada por tomar agua de esa estación278. Así era como las compañías y, posteriormente, pemex distribuían el agua en el pueblo de Álamo. Alrededor de 1975 se instalaron las tuberías. Cuando se integró la comisión se gestionó la introducción del agua potable.

Un fenómeno que ha afectado el desarrollo urbano de Álamo han sido las inundaciones. Por estar ubicada a orillas del río Pantepec, la ciudad cada año se encuentra a merced del crecimiento de esta corriente. Los habitantes, desde su establecimiento en este lugar, han tomado las medidas necesarias para afrontar estas crecidas. De hecho se puede notar que en la ciudad la gran mayoría de las casas tienen una segunda planta, además de que las banquetas son más altas de lo normal; esto ayuda a librar la corriente del río y evita que el caudal alcance los hogares.

Antes, las viviendas eran de materiales perecederos (otates y madera),

277 Robledo, 2001: p. 77.

278 Epigmenio Zaleta Escalante, Álamo-Temapache, Ver., 5 de julio de 2005.

que difícilmente resistían las aguas de las múltiples lluvias y las aguas que la gente de Álamo llama “aguas del monte”. Estas aguas, contenidas en cerros cercanos a la ciudad, por las constantes precipitaciones, ocasionan que el río se desborde y cause inundaciones en gran parte de la ciudad, produciendo graves daños a los habitantes279.

Las inundaciones más recordadas son la de 1950 y la de 1955, que trajeron consigo perdidas humanas y materiales. El agua alcanzó una altura considerable y entró a la ciudad por lo que hoy se conoce como la calle

Álvaro Obregón. Los servicios públicos, como el de transporte y la energía eléctrica, desaparecieron por un tiempo. La constancia y la fortaleza del pueblo alamense para enfrentarse a esas adversidades, les ha permitido seguir con sus actividades cotidianas y contribuir al desarrollo municipal.

Como informa Rodolfo Robledo Reyna, en su libro Historia de Álamo, la primera inundación sucedió en el año de 1927 y todavía algunos viejos habitantes la recuerdan. Este autor también refiere la tragedia de 1930, donde recalca que otra inundación arrasó rancherías y varias familias se

279 José Guadalupe Salas, Álamo-Temapache, Ver., 16 de septiembre de 2005.

vieron en la necesidad de emigrar a otros pueblos280. Hubo otras inundaciones provocadas en los años ochenta y noventa por los huracanes David y Diana. Las aguas del monte inundaron las colonias 25 de Abril y Derechos Humanos281. Sin duda, la inundación que más estragos ha dejado es la de octubre de 1999, llamada por muchos la Tragedia del Siglo. En esta inundación el cauce del río alcanzó en las partes más bajas hasta cinco metros y en las partes altas que atraviesan la ciudad tres metros de altura.

Tras la inundación ocurrida en 1955, se empezó a poblar las primeras colonias en la ciudad como la “25 de Abril y la Gabino González, que en un principio eran colonias agrícolas”. La mayoría de las colonias se fundaron a partir de los sesenta y se formaron por paracaidistas que invadían los terrenos y después con el tiempo regularizaban sus papeles. “Otras personas compraban los predios y después se lotificaron. Lo cierto es que por lo regular, al formarse las colonias, se presentaron algunas dificultades y hubo necesidad de entablar demandas para solucionar las compras de algunos lotes”282. En la actualidad la ciudad de Álamo cuenta con 45 colonias las cuales se enlistan en el siguiente cuadro:

280 Robledo, 2001: pp. 79.

281 César Puertas Téllez, Álamo-Temapache, Ver., 20 de septiembre de 2005.

282 Antonio Pérez Mercado, Álamo-Temapache, Ver., 25 de junio de 2005.

3.2 El desarrollo educativo

3.2 El desarrollo educativo

3.2.1 Referencia histórica de la educación en Veracruz

Veracruz, en distintos momentos de su historia, se ha destacado por su interés en la contribución al buen funcionamiento y progreso del ámbito educativo, a través de una multitud de innovaciones pedagógicas. Un periodo fundamental para la educación en Veracruz es el que va concretamente de los años de 1867 a 1915.

Antes de esta época, nuestro Estado no contaba con un sistema educativo uniforme que se hiciera cargo de organizar de manera efectiva la labor educativa. A partir de 1867 con la nueva Ley Orgánica de Instrucción Pública se impulsó, ya sin interrupción, el sistema educativo mexicano.

En esa nueva ley se inspiraron los demás estados de la República para legislar283. El pedagogo suizo Enrique Conrado Rebsamen afirmaba que Veracruz no llegó a tener un verdadero sistema de educación pública sino hasta el último tercio del siglo XIX, durante la República Restaurada, cuando se inició el periodo de reforma educativa. La aplicación de dicha reforma implicó todo un proceso de cambios que se fueron dando paulatinamente.

Una fecha muy importante para la historia de la educación veracruzana fue el año de 1873, cuando se elaboró la Ley Orgánica de Instrucción Pública número 123, conocida también como Ley de Landero y Coss. Bajo la premisa de esta ley, se consideró a la educación como obligatoria y gratuita para los niños desde los siete años de edad. También se dividió a los estudios en: 1) primaria elemental de cuatro años y primaria superior de seis años, 2) la instrucción secundaria, y 3) la instrucción superior de facultades profesionales y estudios especiales284.

Bajo el mandato de Apolinar Castillo (1880-1883), se estableció la escuela Modelo en Orizaba, que dirigía el maestro alemán Enrique Laubscher. Tras la fundación de ésta, surgió el sistema de normales en México. Aunque fueron varios los proyectos educativos que este gobernador trató de realizar, no todos se cristalizaron, sino hasta el régimen del general Juan de la Luz Enríquez (1884-1892). Una de las primeras medidas de su administración consistió en ordenar a los jefes políticos de los 18 cantones del Estado que seleccionaran, entre los directores de los planteles educativos, a quienes debían asistir a la escuela Modelo de Orizaba para aprender nuevos métodos de enseñanza. De ese ensayo educativo conocido como Academia Normal de Orizaba salieron los profesores que se convirtieron en difusores de los novedosos conocimientos pedagógicos285.

El 25 de diciembre de 1885, Juan de la Luz Enríquez también dispuso,

283 Hermida, 1989: p.161.

284 Gobierno del Estado de Veracruz, 1824-1911, 1992: pp. 188-189.

285 García, 2003: p. 29.

por decreto, el establecimiento de la escuela cantonal donde la enseñanza era de nivel primaria elemental y superior, la cual tenía entre sus propósitos educar de acuerdo con las doctrinas pedagógicas de Pestalozzi, Froebel y Calkins. En agosto de 1886, Enríquez decretó la creación de la escuela Normal Veracruzana, con residencia en la ciudad de Xalapa. La fundación de esta escuela cumplía con lo dispuesto en el artículo 100 de la Ley de Instrucción de 1873286. Para este gobernador la enseñanza primaria popular era fundamental. Por tal motivo, la formación de maestros era de vital importancia porque este nivel se encontraba en una condición deficiente.

Por su parte, el gobernador Antonio A. Dehesa apoyó, sobre todo, la enseñanza superior, es decir, los colegios preparatorios y la escuela normal. Dehesa siguió ideas vanguardistas y compró diversos materiales didácticos en París para dotar a las escuelas primarias y a la normal con el fin de mejorar el sistema de enseñanza acorde con los principios científicos. En 1902 destinó nueve mil pesos para la ampliación y adecuación de las escuelas cantonales y de la normal287.

Hacia 1911, con la caída del presidente Díaz y la renuncia de Dehesa, se inició un nuevo periodo educativo que se adaptó a las circunstancias políticas y los proyectos educativos de los gobernadores en turno.

En 1915, el panorama educativo veracruzano demandaba más escuelas y maestros para salir de la ignorancia. Atento a tales requerimientos, Cándido Aguilar, entonces gobernador del Estado, dispuso la realización de un Congreso Pedagógico Veracruzano. Este congreso dio como fruto la Ley de Educación Popular del Estado Libre y Soberano de Veracruz-Llave. Los objetivos fundamentales eran cambiar de educación pública a educación popular; poner a cargo de los municipios y del Estado la educación; considerar dentro de la educación popular el término gratuito y laico y los niveles de párvulos, primaria, secundaria y normal; desligar

286 Ibidem, p. 31.

287 Idem.

la educación secundaria de los estudios preparatorios y crear el Consejo de Educación Popular y la Dirección General de Enseñanza Primaria. El carácter revolucionario de la ley de 1915 manifestó su propósito de promover el mejoramiento de la escuela rural al establecer requisitos para ser profesor de ese tipo de escuelas288.

A partir de 1915 se crearon otras leyes educativas; la de 1916 se llamó Ley de Educación Popular. En 1918, se dispuso un cambio en los planes de estudio. Ahí se estableció que para ser profesores se requerían tres años de primaria elemental y cinco de primaria superior, una vez que se había concluido la educación secundaria. La Ley General de la Enseñanza en 1920, aplicada a las disposiciones de la Constitución de 1917, el Congreso Pedagógico y las leyes emanadas de él revitalizaron los principios educativos del positivismo liberal e institucionalizaron las demandas del pueblo proyectando la educación popular en los niveles preescolar, primario, medio y normal. Sin embargo, las corrientes ideológicas de contenido socialista dieron rumbos nuevos a la educación en el Estado, con repercusiones de carácter nacional.289

La educación de 1920 a 1936 pretendía sostener e incrementar la educación pública, sobre todo la rural. Adalberto Tejeda se centró en transformar, desde sus raíces, la escuela tradicional para que con firme sustentación ideológica y con base en nuevas corrientes pedagógicas se convirtiera en la verdadera escuela rural donde se prepararía a la sociedad campesina. Para hacer realidad este tipo de educación se establecieron escuelas normales rudimentarias, escuelas secundarias normales, cursos teórico-prácticos de pedagogía, misiones culturales, escuelas regionales y escuelas normales campesinas290.

3.2.2 Álamo y su historia educativa

288 Normal veracruzana, 1983: pp. 424-427.

289 Normal veracruzana, 1983: pp. 430-431.

290 Ibidem, pp. 437.

3.2 El desarrollo educativo

3.2 El desarrollo educativo

3.2.1 Referencia histórica de la educación en Veracruz

Veracruz, en distintos momentos de su historia, se ha destacado por su interés en la contribución al buen funcionamiento y progreso del ámbito educativo, a través de una multitud de innovaciones pedagógicas. Un periodo fundamental para la educación en Veracruz es el que va concretamente de los años de 1867 a 1915.

Antes de esta época, nuestro Estado no contaba con un sistema educativo uniforme que se hiciera cargo de organizar de manera efectiva la labor educativa. A partir de 1867 con la nueva Ley Orgánica de Instrucción Pública se impulsó, ya sin interrupción, el sistema educativo mexicano.

En esa nueva ley se inspiraron los demás estados de la República para legislar283. El pedagogo suizo Enrique Conrado Rebsamen afirmaba que Veracruz no llegó a tener un verdadero sistema de educación pública sino hasta el último tercio del siglo XIX, durante la República Restaurada, cuando se inició el periodo de reforma educativa. La aplicación de dicha reforma implicó todo un proceso de cambios que se fueron dando paulatinamente.

Una fecha muy importante para la historia de la educación veracruzana fue el año de 1873, cuando se elaboró la Ley Orgánica de Instrucción Pública número 123, conocida también como Ley de Landero y Coss. Bajo la premisa de esta ley, se consideró a la educación como obligatoria y gratuita para los niños desde los siete años de edad. También se dividió a los estudios en: 1) primaria elemental de cuatro años y primaria superior de seis años, 2) la instrucción secundaria, y 3) la instrucción superior de facultades profesionales y estudios especiales284.

Bajo el mandato de Apolinar Castillo (1880-1883), se estableció la escuela Modelo en Orizaba, que dirigía el maestro alemán Enrique Laubscher. Tras la fundación de ésta, surgió el sistema de normales en México. Aunque fueron varios los proyectos educativos que este gobernador trató de realizar, no todos se cristalizaron, sino hasta el régimen del general Juan de la Luz Enríquez (1884-1892). Una de las primeras medidas de su administración consistió en ordenar a los jefes políticos de los 18 cantones del Estado que seleccionaran, entre los directores de los planteles educativos, a quienes debían asistir a la escuela Modelo de Orizaba para aprender nuevos métodos de enseñanza. De ese ensayo educativo conocido como Academia Normal de Orizaba salieron los profesores que se convirtieron en difusores de los novedosos conocimientos pedagógicos285.

El 25 de diciembre de 1885, Juan de la Luz Enríquez también dispuso,

283 Hermida, 1989: p.161.

284 Gobierno del Estado de Veracruz, 1824-1911, 1992: pp. 188-189.

285 García, 2003: p. 29.

por decreto, el establecimiento de la escuela cantonal donde la enseñanza era de nivel primaria elemental y superior, la cual tenía entre sus propósitos educar de acuerdo con las doctrinas pedagógicas de Pestalozzi, Froebel y Calkins. En agosto de 1886, Enríquez decretó la creación de la escuela Normal Veracruzana, con residencia en la ciudad de Xalapa. La fundación de esta escuela cumplía con lo dispuesto en el artículo 100 de la Ley de Instrucción de 1873286. Para este gobernador la enseñanza primaria popular era fundamental. Por tal motivo, la formación de maestros era de vital importancia porque este nivel se encontraba en una condición deficiente.

Por su parte, el gobernador Antonio A. Dehesa apoyó, sobre todo, la enseñanza superior, es decir, los colegios preparatorios y la escuela normal. Dehesa siguió ideas vanguardistas y compró diversos materiales didácticos en París para dotar a las escuelas primarias y a la normal con el fin de mejorar el sistema de enseñanza acorde con los principios científicos. En 1902 destinó nueve mil pesos para la ampliación y adecuación de las escuelas cantonales y de la normal287.

Hacia 1911, con la caída del presidente Díaz y la renuncia de Dehesa, se inició un nuevo periodo educativo que se adaptó a las circunstancias políticas y los proyectos educativos de los gobernadores en turno.

En 1915, el panorama educativo veracruzano demandaba más escuelas y maestros para salir de la ignorancia. Atento a tales requerimientos, Cándido Aguilar, entonces gobernador del Estado, dispuso la realización de un Congreso Pedagógico Veracruzano. Este congreso dio como fruto la Ley de Educación Popular del Estado Libre y Soberano de Veracruz-Llave. Los objetivos fundamentales eran cambiar de educación pública a educación popular; poner a cargo de los municipios y del Estado la educación; considerar dentro de la educación popular el término gratuito y laico y los niveles de párvulos, primaria, secundaria y normal; desligar

286 Ibidem, p. 31.

287 Idem.

la educación secundaria de los estudios preparatorios y crear el Consejo de Educación Popular y la Dirección General de Enseñanza Primaria. El carácter revolucionario de la ley de 1915 manifestó su propósito de promover el mejoramiento de la escuela rural al establecer requisitos para ser profesor de ese tipo de escuelas288.

A partir de 1915 se crearon otras leyes educativas; la de 1916 se llamó Ley de Educación Popular. En 1918, se dispuso un cambio en los planes de estudio. Ahí se estableció que para ser profesores se requerían tres años de primaria elemental y cinco de primaria superior, una vez que se había concluido la educación secundaria. La Ley General de la Enseñanza en 1920, aplicada a las disposiciones de la Constitución de 1917, el Congreso Pedagógico y las leyes emanadas de él revitalizaron los principios educativos del positivismo liberal e institucionalizaron las demandas del pueblo proyectando la educación popular en los niveles preescolar, primario, medio y normal. Sin embargo, las corrientes ideológicas de contenido socialista dieron rumbos nuevos a la educación en el Estado, con repercusiones de carácter nacional.289

La educación de 1920 a 1936 pretendía sostener e incrementar la educación pública, sobre todo la rural. Adalberto Tejeda se centró en transformar, desde sus raíces, la escuela tradicional para que con firme sustentación ideológica y con base en nuevas corrientes pedagógicas se convirtiera en la verdadera escuela rural donde se prepararía a la sociedad campesina. Para hacer realidad este tipo de educación se establecieron escuelas normales rudimentarias, escuelas secundarias normales, cursos teórico-prácticos de pedagogía, misiones culturales, escuelas regionales y escuelas normales campesinas290.

3.2.2 Álamo y su historia educativa

288 Normal veracruzana, 1983: pp. 424-427.

289 Normal veracruzana, 1983: pp. 430-431.

290 Ibidem, pp. 437.

Álamo, desde su fundación en 1906, se ha preocupado por hacer de su entorno un lugar de oportunidades para sus habitantes, en todos los aspectos. Desde que la primera escuela se estableció en el municipio, en 1922, no se ha cesado de buscar mejores alternativas.

Para relatar la historia educativa de Álamo es imprescindible recordar la labor de los centros educativos más significativos. La primera escuela, fundada en 1922, se llamó Salvador Díaz Mirón. Su primer director fue el profesor Porfirio R. Moreno; a su muerte, en 1929, delegó ese cargo al profesor Ángel Saqui del Ángel. Al inicio esta escuela tenía el nivel de primaria elemental (rural), pues sólo contaba con cuatro años. En el año de 1933, con la llegada del profesor Severiano W. Toledo, se convirtió en escuela primaria superior con 6 años, lo que implicaba una educación completa291. Las instalaciones de esta escuela eran rudimentarias, por lo que la inundación de 1930 afectó en gran manera al inmueble y se tuvo que construir otro más apropiado.

Casi a la par del establecimiento de la escuela Salvador Díaz Mirón, comenzó a funcionar otra escuela de carácter particular. Esta institución fue creada para los hijos de los trabajadores de las compañías petroleras extranjeras. La directora de ese centro educativo era la maestra Teófila Martínez Blanco.

Un tiempo después, alrededor de 1929, abrió sus puertas una escuela para niñas. Con la creación de esta escuela Álamo se sumó a la tarea de proporcionar a las mujeres una educación de calidad. Asimismo, se rompió con el paradigma que dominaba la creación de centros educativos en 1885, cuando se organizaron las escuelas cantonales, más tarde municipales, casi exclusivamente para los varones. Desafortunadamente, con la inundación de 1930, esta escuela no se logró restaurar y desapareció.

Otra escuela particular fue la de la Penn Mex Fuel Company. Fundada en los años treinta, en la calle Ferrocarril, actualmente Artículo 123,era

291 Robledo, 2000: pp. 98.

exclusiva para hijos de trabajadores. En 1938, con la expropiación petrolera, esta escuela se convirtió en la escuela primaria Artículo 123. Entre los primeros profesores, destacan Eusebia Banda Sevilla y Mariana Peña, entre otros.

Entre 1946 y 1954 en la colonia González, el señor Anselmo Mercado Ramírez construyó una escuelita particular, la cual era subsidiada por los padres de familia. Algunos maestros fueron Matilde Hernández de López, Enrique Hernández Aguilar, Consuelo Anguiano, Gloria Hernández y otros292.

En 1950, los petroleros de la Delegación 3 de la sección 30 empezaron a construir nuevas instalaciones para la primaria Artículo 123, pero ocurrió un accidente de trabajo que causó la muerte de una persona, por lo que se recurrió a gente capacitada. Esta obra se inauguró en 1952; el primer profesor era Juan Ramírez Ramírez.

Otra escuela que se estableció alrededor de 1955 fue la secundaria 18 de Marzo. Al inició utilizaba un salón de la escuela Artículo 123. Después, cuando se requirió de un espacio más amplio, el patronato pidió a los petroleros mexicanos que les donaran las antiguas aulas que habían pertenecido al centro educativo Artículo 123. Más tarde, en ese lugar, construyeron un edificio de dos plantas con seis salones.

En 1956 el Colegio Progreso abrió sus puertas. Ésta era una escuela de iniciativa privada, fundada por el obispo don Luis Cabrera y el ingeniero de pemex, Jaime J. Merino. Con la ayuda de los padres de familia esta institución ha crecido. En la actualidad funciona como jardín de niños y primaria y, desde sus inicios, es la única escuela religiosa.

También en el ejido El Ídolo se fundó una escuela Secundaria Agropecuaria, cuyo primer director fue el profesor Servando Vázquez (1967-1969). Esta escuela, que fue consolidada por el profesor Rodolfo Osorno Córdova, hoy se conoce como escuela Secundaria General Diurna Moisés Sáenz Garza.

292 Antonio Pérez Mercado, Álamo-Temapache, Ver., 23 de julio de 2005.

En 1970 se fundó la escuela secundaria Federal Diurna, también conocida como la 18 de Marzo. Esta escuela secundaria nocturna por cooperación, al federalizarse, se convirtió en Secundaria Federal para Trabajadores 18 de Marzo.

Paulatinamente las escuelas han ido creciendo, con el aumento de la población en Álamo, que se refleja en la creación de nuevas colonias. Eso, principalmente, ha contribuido a la construcción de otras instituciones, como la López Mateos en la colonia Gabino González, la José Mancisidor en la colonia Derechos Humanos, la Miguel Hidalgo en la colonia Aviación, la Flores Magón en la colonia Heroica, entre otras. También en los ejidos se cuenta con una escuela primaria.

En lo que corresponde a la educación media superior, encontramos al C.B.T.A 57 (nombre adquirido en 1982) que fue fundado el 1º de octubre de 1975 durante la administración de Luis Echeverría Álvarez, presidente de la República. Cuando se creó este centro tenía las siglas C.E.T.A, las cuales significaban Centro de Educación Tecnológica Agropecuaria.

Entre 1977 y 1980 un grupo de profesionistas, encabezados por el licenciado Neftalí Estrada Azuara y el profesor Amado del Ángel, fundó la escuela de bachilleres Benito Juárez. Durante los primeros años, las clases se impartieron, tanto en el turno matutino como en el vespertino, en una casa rentada por Marisela Mejía. Más tarde, ante la necesidad de tener un espacio propio, el licenciado Neftalí donó un terreno para la construcción de esta escuela. Con los fondos recaudados en un maratón radiofónico, organizado también por el licenciado Neftalí, y con el apoyo del gobernador del Estado, Agustín Acosta Lagunes, se reunieron los recursos necesarios para esta obra.

Entre otras escuelas, cabe mencionar a la escuela Comercial Álamo fundada en 1948. También hay que destacar a los más de 26 telebachilleratos, al Colegio de Bachilleres del Estado de Veracruz (cobaev 05), así como a otras preparatorias privadas y públicas. De igual forma es importante mencionar a la Universidad Huasteca, que se creó en años recientes. Esta universidad, que es de carácter privado, es una oportunidad para que los

óvenes ya no tengan que trasladarse a la capital del Estado, o a alguna otra ciudad, para realizar sus estudios de licenciatura.

3.3 Hijos pródigos

3.3 Hijos pródigos

Como se ha observado en capítulos anteriores, la población de Álamo está constituida por un mosaico de diferentes partes de México y de otros países. Asimismo, los eventos particulares y colectivos de ese mosaico son, en el proceso histórico de la ciudad de Álamo, parte de su identidad. En este marco se ubican personajes importantes, que incidieron en el desarrollo de Álamo de tal forma que su figura quedó impronta en la memoria de los alamenses y son recordados como aquellos que transformaron y lideraron circunstancias que propiciaron cambios benéficos para la ciudad.

Uno de los primeros personajes es Guillermo Vélez, cuya participación fue decisiva en los inicios de la composición regional de Álamo por su iniciativa en el traslado de los poderes municipales de Temapache a Álamo en 1927. Previo a este acontecimiento, el señor Vélez ya contaba con antecedentes que lo colocan como una persona fortificada en sus ideales y decisiones políticas.

Su contribución, al igual que la de gobernadores revolucionarios como Cándido Aguilar y Adalberto Tejeda, fue crear alianzas con comités agrarios que dieron cabida a una mayor relación a nivel local. De su firme convicción revolucionaria, se puede destacar la fuerte amistad que tuvo con líderes campesinos de Álamo como Amando Pérez, Anselmo Vázquez y Pedro Cardenete Junior. De su ideal socialista, que procuró durante mucho tiempo, hay que mencionar su ateísmo293.

Con el establecimiento definitivo de algunos extranjeros, con la consolidación de personajes políticos y con la colaboración social que incentivó la industria petrolera, surgieron nuevas figuras al servicio de la sociedad alamense. Los doctores Ricardo Llama Hickman, Jaime Julia Barsell y Juan

Puertas fueron otras figuras destacadas, pues los accidentes que ocurrían en los campos agrícolas y petroleros demandaban sus conocimientos.

Paralelamente, el sector campesino creció con los comités particulares que luchaban por conseguir más ejidos para la producción comunal. Esto permitió la consolidación de líderes locales que hicieron posible esta coyuntura. Destaca la labor de Dimas Aguirre, Amando Pérez y Antonio Monroy, quienes en 1955 lograron congregar un total de 86 voluntarios para ampliar el Comité Ejecutivo Agrario de Álamo.

En la industria petrolera, es necesario recordar al señor Noé Ríos Dueñas como uno de los principales colaboradores sociales. Él, como miembro y líder masón, se ocupó de parte de la infraestructura de la ciudad; como ejemplo tenemos la construcción del monumento a Juárez294.

El sector agrícola de los ejidos es el que en la actualidad alimenta a Álamo y, al mismo tiempo, lo mantiene como centro rector de comunicaciones y comercio. Para que esto sucediera hubo una larga serie de circunstancias. Previamente se dotó de ejidos a una gran cantidad de habitantes del municipio de Temapache, con lo cual se consolidó un cinturón productor de tabaco, maíz y fríjol alrededor de la ciudad de Álamo, durante la década de 1970. Esto fue posible gracias a la colaboración de personajes importantes como Antonio Bustillos Cárcamo y César del Ángel.

En el mismo ramo encontramos líderes campesinos, cuya trayectoria política obedece a la tradición agraria que imperó durante la década de 1940. Uno de esos líderes es el señor Paulino Vázquez Monroy, quien en 1974 develó la placa en donde se le otorgaba oficialmente la categoría de ciudad a Álamo.

Por otro lado, tenemos al C. Rodolfo Robledo Reyna, ex profesor de dibujo técnico industrial y de educación física de la escuela Secundaria

293 Guillermo Vélez Hernández, Álamo-Temapache, Ver., 22 de septiembre de 2002.

294 Patricio Lee, Álamo-Temapache, Ver., 24 de junio de 2005.

18 de Marzo, quien además de haber impulsado deportes como el básquetbol, se dio a la tarea de experimentar en otros ámbitos, como los de la fotografía y la literatura, donde destaca su intención de ofrecer un punto de vista acerca de la historia de Álamo y reúne una serie de fotografías que él mismo se dedicó a recopilar. En la actualidad, él forma parte de la

En el ámbito educativo, también algunos personajes han trascendido. El profesor Rómulo Bache Azuara fue un profundo defensor del lema: “La mejor manera de erradicar el analfabetismo es no creándolo”. Bache Azuara es recordado por muchas personas como el mejor en su ramo por su extraordinaria visión como consejero. Por esas cualidades fue director de la escuela Salvador Díaz Mirón y participó en la fundación de la escuela 18 de Marzo. La señora Magdalena Villalobos, esposa del ex presidente municipal de Álamo-Temapache, Paulino Vázquez, recuerda al profesor Bache Azuara como un “padre único”.

Asociación de Cronistas del Estado de Veracruz que surgió en 1994, la cual dirige el cronista de Misantla, el licenciado Ángel Miguel.

En la ciudad de Álamo hicieron acto de presencia personajes célebres a nivel estatal y nacional. De ellos recordamos el tránsito libre que tuvieron los presidentes de México, Lázaro Cárdenas, Luis Echeverría Álvarez y José López Portillo en lo que hoy es la calle Independencia. Del mismo modo, hubo apariciones fugaces del hidalguense Manuel Parra, mejor conocido como Mano Negra, quien fue durante mucho tiempo dueño de la hacienda de Almolonga en Naolinco y cuyo poder regional abarcó va

rios municipios como Alto Lucero, Actopan, Chiconquiaco y Misantla. Los señores Amado Manuel Carpio y Roberto Guzmán aseguran haberlo visto andar como cualquier transeúnte, sin reacciones violentas o gesticulaciones desagradables.

3.4 La diversidad religiosa

3.4 La diversidad religiosa

A principios del siglo XX, en la Huasteca se modificó la vida religiosa de los habitantes. Por una parte la iglesia católica vio disminuida su feligresía, debido al anticlericalismo del gobierno y al abandono de la zona; por otro lado las iglesias protestantes hicieron acto de presencia con el crecimiento demográfico de las ciudades como Álamo. La intolerancia religiosa y el anticlericalismo, que dominó durante el gobierno de Plutarco Elías Calles,

afectó gravemente a la iglesia católica. En la entidad asumió el poder el general Adalberto Tejeda que acató órdenes nacionales y clausuró infinidad de espacios religiosos.

Establecido el modus vivendis entre la iglesia y el Estado, el catolicismo en México y Veracruz no recuperó del todo el terreno perdido. Para una mejor administración religiosa del territorio nacional, la iglesia católica fundo nuevas diócesis para regir la dinámica de los feligreses.

En 1963, fue creada la diócesis de Tuxpan por Luis Raimondi, delegado apostólico en México, aunque la bula fue aprobada por Juan XXIII en 1962. Esta diócesis integró a los municipios de las siguientes diócesis: Papantla (Tuxpan, Amatlán, Citlaltépec, Chinampa de Gorostiza, Chontla, Ixcatepec, Ozuluama, Tamalín, Tamiahua, Tantoco, Tantima, Teayo, Temapache, Tepetzintla, Tihuatlán), Huejutla (Benito Juárez, Chalma, Chicontepec, Ilamatlán, Ixhuatlán de Madero, Platón Sánchez, Tantoyuca, Tempoal, Zontecomatlán), Tulancingo (Huayacocotla, Texcatepec, Tlachichilco, Zacualpan), Tampico (Pánuco, Pueblo Viejo, Tampico Alto)295. El primer obispo de la diócesis de Tuxpan fue Ignacio Leonor Arroyo296, quien el 25 de marzo de 1963 recibió la ordenación episcopal de manos del monseñor Manuel Pío López, arzobispo de Xalapa297; inmediatamente se trasladó a Tuxpan donde fungió como obispo de la zona.

La diócesis de Tuxpan es reciente, en gran medida, por lo difícil que resultaba llegar a la región. Esta dificultad ha sido un obstáculo desde los inicios de la construcción de los territorios eclesiásticos El propio Francisco Suárez Peredo, primer obispo de Veracruz, tuvo la ocurrencia como

295 Barradas, 1990: p. 405.

296 Oriundo de Perote, Veracruz, nació el 17 de julio de 1907. Él fue el cuarto de diez hermanos. Sus padres fueron Juan Lehonor Sánchez y Ausencia Arroyo Cruzado. Recibió la tonsura, con la que quedó incorporado a los clérigos, en la capilla de la ex hacienda de Coapa, D. F. El 7 de octubre de 1928 recibió el subdiaconato; el 29 de diciembre de 1929 fue ordenado sacerdote. Su ministerio lo llevó a cabo en Córdoba (15 años) y en Xalapa (14 años).

297 Barradas, Op. Cit., pp. 411-412.

lo señala Celestino Barradas, de fungir como párroco de la parroquia de Tuxpan, mientras otro sacerdote se animaba a ocupar ese oficio298.

En la región de la Huasteca y, por ende, en Álamo la evangelización se debe a Florentino R. López a finales de la segunda y tercera década del siglo XX. Durante este periodo celebraba de manera clandestina misas, bautizos y casamientos. Ya terminada la guerra cristera, en la década de los años cuarenta, la iglesia católica se consolidó en la zona, debido a la presencia de José Cabezas Martínez, quien fue enviado por el obispo de Papantla, Luis Cabrera y Cruz. Él tenía la obligación de atender religiosamente a los pueblos de Cerro Azul, Temapache y Álamo. Fue hasta a finales de 1945 cuando Cabezas Martínez visitó Álamo, inicialmente los domingos, después de dar misa en Cerro Azul.

PosteriormenteCabezas Martínez fue acrecentando su presencia con la celebración de las horas santas. En un principio las misas se oficiaban en casas particulares, pero a medida que la feligresía volvió a tomar forma, se creó la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores, que se construyó entre los años 1948 y 1952.

La señorita Irma Lulú Vásquez León, directora de la Casa de Cultura de Álamo, afirma que la parroquia asumió el nombre de Nuestra Señora de los Dolores porque Álamo año con año sufre de los “dolores” de las inundaciones provocadas por el río Pantepec, en menor o mayor escala. La escultura de La Piedad, imagen patronal de la parroquia, fue donada por el señor Raúl Núñez Herrera, quien la trajo desde Barcelona, España. Este señor también construyó las cúpulas del techo y donó las bancas, las arañas y un altar de mármol que por la falta de mantenimiento y las inundaciones se han perdido299.

Posteriormente, llegó a la localidad el padre Francisco A. Jiménez, quien se estableció de manera permanente y logró que la parroquia se convirtiera en vicaria de la iglesia de Santiago Apóstol, ubicada en Temapache. Después de este sacerdote, la llegada y presencia de otros sacerdotes en el pueblo se convirtió en algo habitual y normal.

La aparición de nuevas religiones en México fue evidente con el liberalismo. La obra de Juárez, la Constitución de 1857, abrió las pautas para el movimiento protestante. Si bien, las leyes de Reforma no promovían el protestantismo ni la sustitución de la religión católica por la protestante, sí otorgaban una mayor libertad300.

Con el tiempo los trabajadores mexicanos se acercaron a los protestantes y la feligresía de estas iglesias fue acrecentándose. Así surgió una

299 Irma Lulú Vázquez León, Álamo-Temapache, Ver., 20 de septiembre de 2005.

300 Durante el Porfiriato también se vio favorecido el desarrollo del protestantismo, pues los dueños de las empresas ferrocarrileras, petroleras o mineras eran en su mayoría extranjeros protestantes, al igual que sus empleados más cercanos.

fase de proselitismo de las iglesias protestantes en la región de la Huasteca, principalmente de las iglesias metodista y presbiteriana.

Dicha movilidad se vio paralizada por la Revolución Mexicana y por la ola de violencia de diversos grupos sobre los misioneros que, en su mayoría, eran extranjeros.

En el contexto religional, la escasa presencia de la iglesia católica, no sólo en Álamo sino en toda la Huasteca, favoreció el establecimiento de diversas iglesias protestantes. Una de ella fue la iglesia Metodista Bethel301 que fue la primera iglesia protestante de Álamo; encabezada por el Señor Ezequiel Ríos Anzaldua302, alrededor de ella se formó

la primera congregación protestante de la zona norte de Veracruz. El señor Ríos y su familia llegaron con la oleada migratoria que desencadenó el auge petrolero. A su llegada, el señor Ríos empezó a difundir sus creencias. El número de feligreses aumentó desde la fundación de esta iglesia, en gran medida, porque la iglesia católica era perseguida y la cabecera municipal tenía muy poco de haberse traslado de Temapache a Álamo, y además de que los párrocos aún se encontraban en Temapache.

La iglesia Adventista del Séptimo Día comenzó a crecer en la década de los cuarenta. En esos años, la industria petrolera estaba en decaden

301 Tolentino, 2005: p. 68.

302 Nacido en General Bravo, Nuevo León, el 25 de septiembre de 1890.

cia. No obstante, la gente de la región trataba de establecerse en Álamo porque era una comunidad próspera por su actividad ganadera y comercial. Bajo estas circunstancias históricas, la iglesia se fue consolidando y desarrollando, gracias a la labor altruista de los miembros fundadores, como el señor Facundo, la señora Elodia Pelcaste y Miguel Pérez. Este grupo se dio a la tarea de evangelizar a la comunidad del Cerrito, una localidad que pertenece al ejido de La Concepción, donde se realizaba el servicio religioso en la casa de la señora Elodia Pelcaste. En la década de los sesenta, con el trabajo realizado, la membresía se incrementó y se consolidaron los servicios religiosos, además de que hubo misiones en los ejidos, que después se convirtieron en congregaciones adventistas. En los últimos veinte años, las iglesias locales congregaron a 140 miembros; por consiguiente, la iglesia madre303expandió su doctrina a un mayor número de adeptos.

Las Asambleas de Dios se establecieron aproximadamente por los años cuarenta, con la llegada del pastor Félix Salas, que realizó algunas visitas desde Monte de Oca. Para este pastor la evangelización era difícil, pues la comunidad era en extremo pequeña y dispersa. No obstante, en 1960 Félix Salas inició sus actividades, recorrió la región y consolidó una pequeña misión en el ejido Aquiles Serdán, además abrió un pequeño centro de oración en la calle Garizurieta. En ese domicilio se realizaron algunos servicios religiosos para la comunidad que se congregó ahí304.

La iglesia Bautista arribó a la Huasteca alrededor de 1945, gracias a la labor de misioneros procedentes de los Estados Unidos. Esta congregación religiosa llegó a Álamo en 1978. Sus actividades comenzaron el 30 de agosto en casa de la familia Jackson. La iglesia Bautista se construyó el 1º de octubre de 1983, cuando se organizó formalmente. Las señoritas Bety y Lois impulsaron la actividad de esta iglesia. Los primeros miembros

303 Tolentino, 2005: p. 88.

304 Tolentino, 2005. p. 94.

fueron Inés Hernández, María Tejada, Elia Olvera, Justino Juárez, Jorge Hernández, Paula Mérida, Jorge Flores y otros integrantes de la iglesia El Buen Pastor305.

La iglesia Pentecostés Filadelfia de Álamo se fundó en el año de 1948, cuando se vigorizaba el reparto agrario y se impulsaba el cultivo de los cítricos. Algunos misioneros llegaron desde Tuxpan a visitar Álamo y formaron una pequeña misión en la calle Obregón, específicamente en la casa de don Faustino Durán. Con el crecimiento de la iglesia, los fieles se organizaron para comprar el terreno, localizado en la calle Enríquez, donde todavía se encuentra el templo306.

La iglesia de Dios se estableció en el ejido Pueblo Nuevo en el año de 1966 con la llegada de los señores Alberto Cárdenas Trejo y su esposa Teodora Canales307. A los tres meses de su llegada, el matrimonio empezó a celebrar cultos religiosos en casa de doña Senorina e inmediatamente se puso en contacto con los pastores Remigio Masa y el presbítero Josué Rodríguez. En noviembre de 1968, procedente de Ahuilmol, municipio de Chicontepec, Veracruz, llegó el pastor Luis Olvera Hernández para consolidar el ministerio pastoral. En ese año se congregaban Salomón Calderón y su esposa Catalina Cárdenas, Ciro Montiel y Martina Calixto. Todos ellos provenían de Landero y Coss. A partir de 1969, inició el trabajo evangelizador y visitaron diversos ejidos como Mohuite, hoy Emiliano Zapata. A la pequeña misión se integró el matrimonio de don Rosaliano Cruz y Tomasa Cabrera, que anteriormente había asistido a la iglesia de Filadelfia miepi. En este mismo año se adquirió el terreno donde actualmente se encuentra el templo. En marzo de 1970 se inició la construcción

305 Ibidem, p.104.

306 Tolentino, 2005: p. 83.

307 Matrimonio proveniente de Landero y Coss, municipio de Tlachichilco, Veracruz. Esta pareja se trasladó a Álamo con el propósito de mejorar sus condiciones económicas, estableciéndose en el ejido de Pueblo Nuevo en casa de doña Senorina, prima de don Alberto Cárdenas.

del templo y, en diciembre del mismo año, ya se contaba con la fachada de la iglesia, además de un techo de madera y palmas apoyadas en las paredes. De manera que el 24 de diciembre se celebró el primer culto religioso en ese lugar308.

La iglesia de Dios del Séptimo Día309 arraigó en Poza Rica, El Higo, Pánuco, Reventadero, Chijoles y Tempoal en la década de los setenta. Las actividades religiosas de esta congregación se consolidaron en 1990. Desde 1986 se predicó la doctrina en el ejido La Esperanza y en 1987 se estableció, en el ejido Estero de El Ídolo, en el domicilio del pastor Faustino Hernández Cruz. En enero de 1990 llegó a la colonia Niños Héroes, pero por los estragos de las constantes inundaciones en 1993 se estableció en la calle Carolino Anaya de la colonia Francisco I. Madero

La iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días llegó a

308 Tolentino, 2005: p. 98.

309 Op. Cit., p. 109.

Álamo gracias a los hermanos Pérez en el año de 1986. Aumentó poco a poco su feligresía debido a la labor de los élderes310. Su trabajo se refleja mucho más que el de otras asociaciones religiosas porque han fundado más de 20 congregaciones en diversos ejidos del municipio. Actualmente la membresía global de esta iglesia en Álamo equivale a más de 400 miembros, entre los que se cuentan a profesionistas, obreros, campesinos311.

Si bien en la ciudad de Álamo existen otras denominaciones religiosas, éstas no han sido consideradas aquí porque el número de feligreses que las constituyen es mínimo, o pertenecen a grupos de denominaciones ya anotadas, o su creación obedece a la fragmentación de otras iglesias. Tampoco se consideró a aquellas religiones que no realizan campañas proselitistas, pues practican un culto familiar o reducido a unos cuantos.

3.5 El deporte

3.5 El deporte

Desde mediados del siglo XX las compañías petroleras que en su mayoría eran americanas propiciaron el desarrollo del deporte en Álamo. Gracias a que éstas traían cocineros y lavanderos que practicaban principalmente el béisbol, considerado “el rey de los deportes”, se comenzó a fomentar la práctica de éste.

Algunos de los personajes que integraron la primera generación de beisbolistas en Álamo fueron: Gustavo Guzmán, Inocencio Zárate, Miguel López, Raúl Cisneros, Silvestre López, José Ortiz y Joaquín Patiño312.

Uno de los primeros equipos de béisbol fue el de la Delegación Número 3, sección 30 de Álamo, en la que jugaron un sinnúmero de personajes conocidos en la zona; pronto empezaron a venir petroleros de Tuxpan

310 Predicadores de iglesia.

311 Op. Cit., p. 111.

312 Honecimo Cisneros Vázquez, Álamo-Temapache, Ver., 13 de septiembre de 2005.

y de Tampico. Los principales patrocinadores de estos equipos fueron las mismas compañías extranjeras y después pemex, en especial el señor Jesús Alelí.

Cabe destacar que todos los jugadores que llegaron a Álamo pertenecieron siempre al equipo de la Delegación Número 3 de petroleros de Álamo. Con todo el auge del deporte, en particular del béisbol, llegaron otros petroleros fuereños y locales, como Ramsés Chena y algunos petroleros de la localidad como Gabriel El Tanta Cortés.

Muchos de los jugadores profesionales o amateurs participaron en la liga petrolera y, actualmente, en la liga regional y municipal de Poza Rica. Uno de los escenarios más importantes, del béisbol característico del pueblo alamense es el campo José Chao Herrera, el cual fue nombrado así en honor a un jefe de campo de Petróleos Mexicanos, quien junto a un grupo de petroleros de la Delegación Número 3 colaboró para que se realizara este campo deportivo, que ha sido escenario de diversos eventos.

ANEXOS

Actualmente, en la ciudad este deporte se encuentra todavía vigente, pues en este momento no sólo los hombres son los que lo practican, sino que tanto las mujeres y los niños son partícipes constantes.

El segundo deporte que llegó a la ciudad de Álamo fue el básquetbol, impulsado por los entonces jóvenes “Rodolfo Robledo, Roberto Patiño, Roberto Cruz y el profesor Mariano Barragán, en el año 1952313”. Con el tiempo ellos lograron conformar un equipo que alcanzó gran fuerza a nivel regional y, sobre todo, estatal.

Algunos otros deportes importantes que tienen gran relevancia y trascendencia en Álamo son, por ejemplo, el fútbol que se impulsó en 1960. Pronto surgió una liga interna y algunos jugadores destacaron en ámbitos locales, regionales y nacionales. En resumen el pueblo alamense se ha preocupado por impulsar y difundir el deporte.

El señor Jorge Vera Hernández nació el 27 de julio de 1960 en Álamo-Temapache, Veracruz. Hijo de Reynaldo Vera Vera y Reyna Hernández Vera, contrajo matrimonio con la señorita María Teresa Góngora; fruto de

su unión son sus cuatro hijos: Jorge Iván, Jorge Antonio, Katia Iveth y Karla María Teresa.

Jorge Vera Hernández es Licenciado en Ingeniería Civil, además de un ganadero y agricultor importante en la zona. Su deseo de incursionar en la política obedeció a su inconformidad con la injusticia, la corrupción y el abuso de poder de las anteriores autoridades, que sólo buscaron el beneficio personal o de sus grupos y no el de la población y del municipio.

El anhelo de ver a Álamo crecer, desarrollarse con valores y en forma integral, de progresar con políticas de trabajo, de servicio, de participación ciudadana y con visión futura, de compromisos que hasta entonces no existían, fueron sus ideologías para convertirse en candidato a la presidencia municipal. Bajo el eslogan “Álamo va a cambiar ¡Es tiempo ya!” ganó las elecciones en el 2003.

Como máxima autoridad del municipio, su preocupación por el bienestar social se refleja en el Plan de Desarrollo Municipal “Proyecto VISPA”, resultado de una práctica compartida en la que es labor de todos la construcción de una tierra de oportunidades y de un futuro promisorio para los habitantes de Álamo-Temapache. En éste se exponen todos los

programas, obras y acciones que el gobierno municipal lleva a cabo en su administración. Su aspiración es ver un Álamo-Temapache diferente, tranquilo, de orden, de justicia y con una promoción en los ámbitos nacional e internacional como un municipio atractivo por su producción agrícola, por sus bellezas naturales e historia, que ofrece las condiciones necesarias para el desarrollo de las infraestructura y el fomento de cadenas productivas; con un gobierno de resultados que satisfaga las expectativas de la sociedad y generé una confianza recíproca entre las autoridades y los habitantes mediante una cultura de participación constante en todas las acciones. Se tiene plena confianza en que, con la participación de la sociedad, el compromiso y capacidad de los servidores públicos, se garantiza un modelo de desarrollo que ofrece mayores oportunidades y una mejor calidad de vida para cada habitante de la ciudad.

Respecto a la celebración del centenario de la ciudad opinó que:

[…] es un privilegio y un honor participar en estas festividades y doy gracias a Dios a que mi tiempo y en la administración pública del pueblo que me vio nacer, coincida con sus 100 años de historia. Es por ello que estamos poniendo todo nuestro entusiasmo y disponibilidad para que esta fecha sea recordada por siempre y la disfruten todos, tanto los de aquí como nuestros visitantes.

Con estas festividades se pretende reconocer las acciones que los antepasados han realizado para las futuras generaciones, los recuerdos de vivencias de todas las poblaciones, el rescate y desarrollo de las tradiciones muy propias de Álamo, la convivencia de nuestra gente, su unidad y solidaridad.

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