MANDARINAL, Antología poética de Álamo.

Índice del artículo

Prólogo

La poesía de un pueblo, es el canto de su alma; una armonía que suena en la acústica de los corazones que expresan su sentir con ritmo en la palabra por su tierra amada; la poesía del lugar, es también una expresión inherente del amor que se siente por los campos esmeraldas, por la ciudad y por sus habitantes, que los poetas llaman hermanos. Porque para el cantor, no hay raza, no hay credo, no hay condición social, sino solo familia. Estos símbolos que el lírico ocupa al hacer su poesía y que corona con metáforas de alegría, nostalgia o sentimiento; son siempre el trabajo, el cariño por la tierra, el afecto por sus ríos y la campiña. Emblemas que ya sean en verso o en prosa, unifican al pueblo y le dan ese sentido de pertenencia.

La poesía del terruño siempre ha existido, porque el alma del lugareño quiere cantarle a su tierra y con su canto, también quiere hermanarse, es el lenguaje interno del vecino que invita a la comunión, y esa es la razón por lo cual siempre habrá soñadores, que en su lírica exalten lo mejor de su pueblo.

Así la poesía, al igual que la música y la danza, son parte de la esencia de un pueblo, no puede haber identidad ni pertenencia, sin estos baluartes de la cultura, y no obstante que casi siempre están entre la gente dándonos cohesión, es indispensable que se les identifique y difunda, pues ese arte elemental que nos hermana, también puede perderse.

Tenemos huapango y danza huasteca, hoy en esta Antología, podemos darnos cuenta que también tenemos poesía.

Ha sido gracias a muchos hombres y mujeres que en otro tiempo expresaron con sus letras el amor a su tierra, y las que en el marco de los festejos de los 100 Años de Historia de Álamo hemos podido recopilar; gracias a esas aportaciones y a las de aquellos que motivados por el proyecto del centenario elaboraron sus poemas, para recordar nuestros 100 años esperanzadores, que ha sido posible presentar este libro, que bajo el nombre de MANDARINAL, ponemos con mucho cariño y amor en sus manos.

Subir