MANDARINAL, Antología poética de Álamo.

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ÁLAMO

Vengo a cantarte con humilde acento,

porque en ti yo me inspiro fácilmente,

porque sé que te quiero y es muy cierto,

porque yo aquí nací, soy de tu gente.

Eres la cuna que me vio primero,

la faja de oro de Huasteca ardiente,

te inicias como campo petrolero,

logrando transformar el medio ambiente.

Tu riqueza es virtud porque en tu tierra,

hemos visto cumplirse el evangelio;

si el grano de trigo que se entierra,

muere para dar vida sin remedio.

Y tu campo en que germina todo,

oro verde produjo mucho tiempo,

dándonos el orgullo de algún modo,

de ser felices en cualquier momento.

Y la inquietud del hombre campesino,

que siente con amor ese trabajo,

pensando que este ha sido su destino,

siembra maíz, fríjol, caña y tabaco.

Y al paso de los años se agigantan,

cultivos de naranjos y limones,

no faltando quien siembre ya otras plantas,

también se ven los mangos petacones.

Las mujeres orgullo de tu tierra,

son el amor fecundo de tus hombres,

amor apasionado que se encierra,

que da felicidad aún siendo pobres.

Has sabido burlar el desafío,

eres un pueblo lleno de emociones,

pues las aguas que corren por tu río,

también te hacen sufrir inundaciones.

No sé que tienes Álamo querido,

que el que pisa tu suelo se enamora,

encuentra aquí la paz que no ha tenido,

y si de aquí se va, cuanto te añora.

Siempre te has distinguido por tu gente,

de su saludo más que mexicano,

“quihubo mano” lo tienen ya en la mente,

tratando de encontrar siempre un hermano.

Son tus frutos belleza a nuestra vista,

el verde tus hojas la esperanza,

tus azahares aroma que conquista,

para entregarte a ti nuestra confianza.

Mucho podría decir para alabarte,

y al que hable mal de ti, lo desafío,

con mis versos hoy vengo yo a cantarte,

porque yo aquí nací y te siento mío.

Manuel Ríos Cerecedo

Médico Cirujano y promotor cultural

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