MANDARINAL, Antología poética de Álamo.

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ÁLAMO

Álamo vergel florido

de aromas primaverales,

lindo lugar que yo admiro

de verde jade vestido,

con mágicos naranjales.

Manto blanco sus azahares,

encajes de filigrana,

glaciar es tu floración

cual techos de porcelana.

Linda y próspera ciudad,

potencial citricultor,

de la Huasteca eres flor

del norte de Veracruz

eres esperanza y luz

del hombre trabajador.

Tus campos alfombra verde,

bello manto que sorprende,

olfativas de mil flores

y aroma de hierba verde.

Emporio citricultor,

son tus tierras tropicales

cual olas de verde mar

tus inmensos naranjales.

Álamo rincón huasteco,

donde pasó el hacedor,

dejando profunda huella

es un lugar con estrella,

nido del agricultor.

Nada, nada te faltó,

porque Dios todo te dio,

con su infinita destreza

y su magia derramó

la madre naturaleza.

Álamo, ciudad hermana,

lugar de citricultores

tus mujeres son las flores

que tus calles engalanan,

paraíso tropical,

en el país tienes fama.

El Pantepec serpenteante

que enmarca tu fértil tierra

y sus aguas regalarte

tributarios de la sierra.

Tus álamos verde mar,

tu nombre proporcionaron;

la vieja palma y el sauce

siempre los acompañaron,

Las riberas de tu río

sus orillas adornaron.

Álamo de ensoñación,

de lindos amaneceres

inspiración y canción,

cuna de hermosas mujeres.

Oasis verde esmeralda

tu cañada y lomerío,

que abraza tu hermoso río

convirtiendo tu labranza

en un verde de esperanza

y una floración preciosa

que embriaga con su fragancia.

Esas aguas de tu río,

en eterno movimiento

es riqueza y es sustento,

es humedad ribereña

que las plantes van nutriendo

La naranja es tu estandarte,

ciudad norveracruzana

eres bastión y baluarte

que ya cruzó las fronteras

y debemos valorarte,

fértil tierra mexicana.

Ávalo del viejo barrio

fue centuriano vigia,

imposible de olvidar

árbol de historia y recuerdos

que cosas habría contado

si hubiese podido hablar.

El Ídolo en movimiento,

fuente de vida y sustento,

de Álamo es el complemento.

un oasis naranjero

y es vida del colotero.

Recordar cosas de ayer,

de caballos el tropel,

de tu vieja maquinita

quedó sepultado el riel

todo pasó a ser historia

y sus triunfos y sus glorias,

como un recuerdo bendito

quedó escrito en un papel.

Álamo, creación divina;

tierra de naranja y mango,

tabacales del ayer

donde florece la espiga

con húmedo amanecer

que el hacedor te bendiga

con su infinita bondad,

que tus campos fructifiquen

por toda una eternidad.

Mardonio Rodríguez Díaz

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