MANDARINAL, Antología poética de Álamo.

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MI ARBOLITO QUERIDO

Arbolito querido

eres mi dulce amor,

mi huasteco escondido,

tierra de mucho amor.

¡Oh mi Álamo querido!

hermosas son tus flores,

hermosos tus colores

del amanecer fúlgido.

Cuando el sol se levanta

se entonan tus cantares

y los pájaros cantan

en todos los hogares.

Cantan los ruiseñores,

tu nombre asombrado,

a tus hombres valientes

el fruto cosechado.

Álamo hermoso

de suelo encantado,

es siempre asechado

tu nombre glorioso.

Yo siempre he creído

que sabes a naranja,

ese jugo querido

que nos llega al alma.

Levanta el cocotero

tu humilde canasta,

de frutos hechos oro

que Dios nos abalanza.

De jugo estás lleno,

naranja es tu sabor,

llegas al mundo entero

y es nuestro gran honor.

Los niños alamenses

te rendimos honores

y a tus plantas dejamos

de amor humildes flores.

Además de cítrico,

plátano eres también;

además del tabaco

que cosechabas a cien.

Plátano es tu fruto

que siembras orgulloso

y también es tu gusto

plantarlo muy dichoso.

La tierra del tabaco

fuiste alguna vez

y llenaste el banco

de dinero también.

El oro negro tienes,

que corre por tus venas,

por eso te mantienes

en zonas petroleras.

Cuando no estoy contigo

afliges mi corazón;

pero miro al cielo

y recuerdo tu danzón.

Mi Álamo tan gentil

mi camino de hierro

Tú, mi gran ferrocarril

que en mi corazón llevo.

Mi placita querida,

parquecito amado

es tu zona florida

que a todos ha gustado.

Si estoy lejos de ti

me ilumina tu brillo,

y me recuerdas así

a tú López Portillo.

Por eso mi Álamo

y por muchas cosas más,

por siempre yo te amo

cada día más y más.

Cien años has vivido,

no te alcanza la vejez,

por eso no me olvido

de tu hermosa brillantez

Hoy yo quiero ofrecerte

mi más cálido fervor

te doy este presente,

como muestra de mi amor.

Blanca Estefany Morales Navarro

Estudiante de secundaria

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