TEJIENDO TRADICIONES

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Introducción

La pregunta que todas las culturas se han hecho a través de la historia de la humanidad es ¿qué pasa después de la muerte? Los mexicanos no somos la excepción y junto a ese fenómeno natural, se han creado toda una tradición pagano-religiosa que se remonta a miles de años de antigüedad.

El culto a la muerte es uno de los elementos básicos de la cosmogonía de los antiguos mexicanos. Creían que la muerte era una forma de continuidad de la vida.

Los muertos desaparecen para volver al mundo de las sombras, para fundirse al aire, al fuego y a la tierra; regresa a la esencia que anima el universo.

La muerte es como un espejo que refleja la forma en que hemos vivido y nuestro arrepentimiento, cuando la muerte llega, nos ilumina la vida, si nuestra muerte carece de sentido, tampoco lo tuvo la vida “dime como mueres y te diré como eres” podría rezar el dicho popular.

Quien diga que la muerte es dolor, se equivoca; quien se atreva a tenerle miedo, la desconoce; quien no entienda que su presencia es tan parte de la vida como el respirar, amar, reír o llorar, es un ignorante.

La creencia de que la muerte es el fin inevitable de un proceso natural, puede observarse en todas partes y todos los días, las flores nacen y después mueren. Los animales nacen y después mueren, nosotros nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos.

El desprecio, el miedo y el dolor que sentimos hacia la muerte se unen al culto que le profesamos, la muerte entonces se vuelve jocosa e irónica, la llamamos “calaca”, “huesuda”, “dentona”, la “flaca”, la “parca”. Al hecho de morir le damos definiciones como “petatearse”, “estirar la pata”, “pelarse” morirse son expresiones que permiten jugar y en tono de burla hacer refranes y versos.

El mexicano es “un pueblo muy fiestero”, que ya desde la época prehispánica celebraba y asociaba las calaveras con la muerte, y no ha perdido su gracia ya que continúa a través de burlas, risas y bromas, para ocultar el miedo que la muerte produce.

El día de los muertos, ha dado lugar a diferentes manifestaciones del arte popular mexicano, como son las calaveras de dulce, el pan de muerto, dibujos que se burlan de la muerte, versos en los que se ridiculiza a cualquier personaje vivo y las ofrendas que se preparan con respeto por los familiares para recordar a los que se han ido.

La celebración de todos los Santos y Fieles Difuntos, el 1 y 2 de Noviembre se han mezclado con la conmemoración del “día de muertos” que los indígenas festejaban desde los tiempos prehispánicos. Los antiguos mexicanos: mexicas, mixtecos, texcocanos, zapotecos, tlaxcaltecas, totonacos y otros pueblos originarios de nuestro país, trasladaron la veneración de sus muertos al calendario cristiano.

En la actualidad, a pesar de la influencia de Estados Unidos y su Día de Brujas, en México, este festejo conserva buena parte de sus orígenes prehispánicos y eso es posible observarlo en las celebraciones que se hacen el 1 y 2 de noviembre en poblados como Tláhuac, Xochimilco o Mixquics, cercanos a la ciudad de México, o como en Michoacán, donde las festividades en Janitzio, en el lago de Pátzcuaro han alcanzado tal renombre que visitantes de todo el mundo llegan para participar en dicha celebración. Igualmente importantes son las ceremonias que se hacen en poblados del Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, en Cuetzalan, Puebla y Veracruz.

En Veracruz los grupos étnicos y mestizos, inician con anticipación los preparativos para recibir a sus difuntos. Esto ocurre lo mismo en la región Huasteca, del Totonacapan, que en la zona de Chicontepec, Tantoyuca, Papantla y Zongolica, como en la zona citrícola de Álamo, donde el culto a los antepasados o la veneración a los familiares muertos, es una festividad presente.

En esta región huasteca, estas festividades son conmemoradas con fervor y alegría, esto debido a que la raíz indígena asentada en esta tierra, también fusionó las creencias nativas con las nuevas culturas que llegaron de otros países, adaptándolas a sus usos y costumbres, de forma tal que esta tradición en lo particular, ha sido mantenida y preservada por sus descendientes huastecos.

Esta tradición del día de muertos, actualmente compite fuertemente contra la cultura anglosajona que ha invadido los grandes centros comerciales del país con la tradición del día de brujas, conocida como Halloween, por lo que la preservación de esta costumbre depende del esfuerzo con que podamos contribuir a difundirla y mantenerla vigente.

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