TEJIENDO TRADICIONES

Índice del artículo

El Altar

Como ya se dijo, el origen de los altares a los muertos, se dio a la par con la celebración de los cortejos funerarios que nuestros antepasados étnicos hacían a sus difuntos. Por esto, esta manifestación de XANTOLO es sagrada, en ella; los arcos tienen significado de mucho cariño y mucho afecto en las comunidades. Los hacen en las casas para venerar a los muertos y esperar a que estos lleguen, como lo hicieron sus antepasados.

Por eso, para el altar; se elige el mejor lugar donde este será colocado, puede ser en una esquina de la sala, en el corredor de la casa o donde consideren de mayor relevancia las personas.

Se coloca una mesa rectangular o cuadrada en alto, porque el difunto ya no está en nuestra dimensión, en cada extremo de la mesa, se pone una vara de aproximadamente 1.50 mts de largo, amarradas con bejuco a modo de que queden firmes y no se jueguen unas con otras, como símbolo de las cuatro eras del ciclo de vida por las que todos los humanos transitamos, estas son: infancia, juventud, madurez, y vejez.

Las varas también representan los cuatro años que según la teogonía prehispánica, debía ser sepultado un En la parte frontal superior del altar, se coloca un arco que es la puerta de entrada al mundo de los muertos, una vez terminada la estructura del altar se da a la tarea de forrar el altar con la palmilla, iniciándose en la parte frontal del altar especialmente del centro del arco, hasta llegar a las partes inferiores de la mesa o también se puede iniciar, por las varas inferiores de la parte frontal de la mesa hasta llegar al arco.

Después se da a la tarea de forrar con la palmilla las partes de los costados del arco y en la parte de adentro del mismo, se coloca la flor de cempoalxóchitl y la mano de león, al término de esta actividad se truenan cohetes como anunciando de que estamos preparados ara recibirles.

Se utiliza la palmilla como símbolo de esperanza de que el año venidero volverán a visitarnos y nosotros a esperarlos como se debe, con amor y cariño.

Los altares de muertos suelen adornarse con una flor mexicana llamada cempoalxochitl, que también se conoce como cempasúchil o simplemente cempoal. Estos nombres se derivan de una palabra náhuatl que significa “flor de los 400 pétalos” su color amarillo representa los rayos del sol y sirve para darle brillantes y luz a las almas en el mundo de los muertos, este era el color de luto entre nuestros antepasados.

Esta flor se coloca en ramitos pequeños desde la parte frontal inferior hasta el centro del arco, después se coloca en las partes de los costados y en la parte de adentro del altar, siempre amarrado con bejuco o con lazos de ixtle.

Las otras flores con que se embellecen las ofrendas a los muertos pueden ser el ocotillo morado o blanco y la flor de terciopelo de color guinda o morada, que significa la sangre derramada en su honor. Al igual que la palmilla, la flor de cempoalxóchitl también se coloca, amarrándose con bejucos o lazo de ixtle desde las partes frontales inferiores, hasta el centro del arco.

Una vez adornado el altar con sus respectivas flores, se limpia la mesa y se coloca un mantel bordado ya sea con flores o frutas de acuerdo al gusto de las personas; el bordado es en punto de cruz, tomaban como referencia a los cuatro puntos cardinales, por eso, el mantel también debe ser bordado ya que significa el trabajo realizado por nuestros antepasados, en el trazo de las ciudades prehispánicas.

Una vez colocado el mantel en la mesa del altar, se coloca en el centro una caja forrada con papel blanco que sirve de desnivel, en donde se coloca la foto de la persona muerta, rodeada de las cosas que más le gustaban, se colocan veladoras encendidas en el altar, cuyo significado es el darle luz a las ofrendas, la mesa se adorna con pétalos de flor de cempasúchil y carpetitas bordadas; la ofrenda se compone de variados y deliciosos platillos típicos de la región preparados especialmente para el muerto y de acuerdo a sus gustos, como el mole con carne de guajolote, café, conservas de calabaza con piloncillo, caguayote, pashkalli, bebidas alcohólicas, agua, cigarros, puros, aguardiente, tortillas, caldo de pollo, tamales de fríjol y de chile, este último platillo tiene su significado como: comunión y consagración; todo se deposita en cazuelas; jarros y ollas de barro, canastas y morrales, teniendo todo esto, se coloca en la mesa del altar naranjas, limas, mandarinas, cañas, plátanos, el pan de muerto.

Las mazorcas de maíz con hojas, se colocan amarradas con el lazo de ixtle en las partes frontales, en los costados y dentro del altar; en la parte de adentro del altar, se colocan carpetitas de papel china picado de diferentes formas y colores típicos de la tradición.

También se ponen, en la parte frontal del altar las 12 estrellas o soles de palmilla de coyol tejidas, estas estrellas tienen su influencia de la región huasteca y totonaca, colocadas a lo largo y ancho del arco frontal, representan los meses del año que el muerto tardará en volver a visitar a sus parientes y amigos; el incienso sirve para ahuyentar a los malos espíritus.

Las velas encendidas que algunas veces se clavan en el tallo de una penca de plátano, iluminan el camino del difunto para que no se pierda al regresar a su antiguo hogar, también se coloca en el altar ropa, morrales, petates, metates, yucas en trozo, para que el muerto se familiarice nuevamente con su antiguo ambiente familiar. En la parte de abajo, se colocan dos machetes para que ahuyente a los malos espíritus, también se desmenuza flor de cempasúchil y se hace un camino desde el altar hasta la parte de afuera de la casa, para que el muerto encuentre el camino hacia el altar.

La gente cree, que las almas de los difuntos a los que se les rinde homenaje se comen la esencia de estos alimentos y, aseguran que saben y huelen diferente después de que las ánimas las consumen. Una vez que los fieles difuntos han quedado satisfechos, llega el turno de saciar el apetito de los familiares, que degustan de los ricos platillos preparados con dedicación, gusto y amor para sus familiares.

En algunos lugares se acostumbra levantar un altar al ánima sola, que no tiene familiares, ni amigos que se acuerden de ella, pero la ofrenda se coloca en la puerta de entrada o fuera de la casa, pues a esta extraña alma no le está permitida entrar a la casa.

En cuanto a los muertos de la familia, el altar es la manera de guiar a las almas a sus hogares en donde se les espera, para ellos, se les coloca frente a la casa una cruz adornada con juncia y flores, para que ahí se persignen y pidan perdón a Dios, así como permiso para entrar a la casa de sus parientes.

La intención mística de la persona que elabora el arco, es muy importante, ya que en ese momento solo piensa en sus familiares difuntos y que un día, él o ella tampoco estarán aquí. Así, a través de ese culto, se va preparando para cuando le llegue la muerte, enfrentándola con valor, certeza y dignidad. Y sobre todo, el crear el arco, le da certidumbre de que la muerte no es el final, sino el comienzo de una etapa más de la existencia, de un ciclo, donde ella también bajo un arco será recibida. Las visitas

Es creencia de la gente de esta región, de que en toda persona que llega de visita en el día de muertos, se encuentra el alma de alguien que ya falleció. Cuando el visitante acude a un hogar, se le trata de la mejor manera posible. Como parte del ritual, se le muestra el altar antes de comer, el visitante tiene que echar copal

en el sahumerio, con el que esparce el humo alrededor del altar. Igualmente, cuando toman un tamal, tienen que tirar un pedacito al suelo. Es una creencia ancestral de que primero hay que darle de comer a la tierra, lo mismo se hace si se toma alguna bebida.

En náhuatl se le llama TLAQUICHINES, el dar gracias al respectivo Dios del maíz y al Dios del agua, a la vez que se da de comer a las almas. A los dueños de la casa, no les importa que la comida o la bebida caigan en el piso de parte del invitado, el sujetarse a la costumbre es una demostración de agradecimiento.

Subir