TEJIENDO TRADICIONES

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EL DIA DEL NIÑO PERDIDO

El día 7 de diciembre se celebra en la ciudad de Álamo, el día del niño perdido, una tradición evidentemente religiosa cuyos orígenes se remota a la presencia de los primeros evangelizadores de las Nuevas Indias, la cual ha perdurado hasta nuestros días y que según algunos estudiosos es eminentemente huasteca, no obstante que en algunos otros lugares se acostumbra poner velitas en ese día. Se ha indicado que esta tradición nace en Tuxpan, pero conforme a lo indicado por el libro de don Ernesto Franco Cobos, (Tuxpan Ilumina al Mundo) la tradición se dio simultáneamente en varios lugares:

“Al parecer, el encendido de las velitas se dio simultáneamente en esta región, gracias a las orientaciones que proporcionaban los clérigos de la villa de Tuxpan, Temapache, Álamo, Papantla, Tamiahua, Amatlán y otros lugares circunvecinos”.

Indica que como método evangelizador los sacerdotes encargados de sus respectivas parroquias promovían en las fiestas decembrinas, el encendido de velitas en la calle. Señala la presencia en el año de 1757 del Fray Junípero Serra, a quien se le atribuye la construcción de la Iglesia de Temapache, un verdadero monumento histórico; por lo que si su apreciación es exacta, debió haberse iniciado esta tradición en Temapache antes que en Álamo, porque en esta ciudad este evento se remontaría a la existencia formal de la Iglesia Católica en el lugar, cuya presencia pastoral data del año 1942 con Monseñor José Cabezas Martínez y de manera permanente a partir del año 1954 con el cura D. Francisco A. Jiménez..

Continua diciendo Don Ernesto Franco Cobos que; “las poblaciones que han tomado para sí esta costumbre de encender velitas en las calles, y elaborar los carritos alegóricos de cartón, participando año con año, con motivo de esta tradición son: Velas, carritos y lámparas caseras: Tuxpan y Álamo. Encendido de Velitas: Temapache, Alazán-Potrero, Cerro Azul, Naranjos, Tantoyuca, Tihuatlan, Panuco, Poza Rica, Papantla, Gutiérrez Zamora y Martínez de la Torre”.

Efectivamente esta costumbre se mantiene en Álamo y tiene sus comienzos con la advenimiento de la fe católica, pero fue muy promovido por algunos tuxpeños, entre ellos quienes fueron propietarios del Banco de Tuxpan, la familia Dechams, que obsequiaban en la sucursal de Álamo velitas para el día 7 de diciembre, una promotora de esta tradición lo fue y los sigue siendo, Irma Lulú Vázquez León quien estuvo como gerente de esa institución.  

La tradición se basa en un pasaje bíblico tomado del evangelio de Lucas capitulo 2 versículo 41 al 42, que indica que cuando Jesús tenia 12 años viajaron a Jerusalén, a las fiestas de Pascuas y que al acabar la fiesta se quedo sin que ellos lo supieran, y pensando que estaba en la compañía, anduvieron un día de camino, y lo buscaron entre los parientes y como no lo encontraron volvieron a Jerusalén, en donde lo encontraron tres días después en l templo; sentado entre los doctores de la ley, a donde les hablaba y preguntaba y estos se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas.  

Este pasaje de la tradición Católica es el sustento de esta costumbre de encender velitas, que en Álamo se practica año con año, de manera muy especial; es una actividad donde los pobladores participan muy entusiastamente y que se ha consolidado como una verdadera tradición por el significado religioso y el simbolismo de la luz, lo que lo mantendrá vigente hacia las futuras generaciones.

Los nacimientos en Álamo al igual que la tradición del “Día del niño perdido”, es una costumbre religiosa; que data de los inicios de la iglesia católica en Álamo.

Actualmente se esta retomando esta costumbre, que ya se estaba perdiendo.

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