TEJIENDO TRADICIONES

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Introducción

Álamo es un pueblo de tradiciones, con una enorme riqueza multicultural, su historia, nos cuenta de culturas ancestrales que sobre esta prodigiosa tierra plantaron sus reales.

Huaxtepan, nuestro espacio geográfico con su pasado esplendoroso, cuya abundante riqueza fue conquistado por los Aztecas a causa de su comercio, el de los tianguis de Tziuhcoac y Temachpa que duraban hasta veinte días. Cuaxteca, para conquistarla Hernán Cortés utilizo cuarenta mil guerreros indios, hazaña descrita en su cuarta carta y sobre la conquista militar, vino la espiritual bajo la orden de los Agustinos en 1540 y las costumbres ancestrales de los Huastecos, se fueron mezclando con la de los colonizadores Españoles, naciendo un sincretismo del que somos producto.

Los Indios muertos recibían ofrendas para marchar a Mictla, el lugar de los muertos, en donde debían purificarse antes de pasar a uno de los trece cielos o a uno de los nueve infiernos; después de su tránsito, al llegar a ese lugar, se les permitía regresar una vez al año a visitar a sus familiares, era el mes de los muertos, la fiesta a los antepasados; a quienes los españoles solo permitieron regresar, como muertos convertidos, al llamarlos a su modo, “fieles difuntos” y así; en el calendario romano, los muertos de los indios retornaron en la misma fecha que “todos los santos”, y con tal conversión, el santorum se volvió xantolo.

Los de las nuevas Indias no sabían de Satanás, conocían el mal y lo representaba con máscaras que fueron adoptadas al carnaval con ritos chamanes y santería, que se fueron acompañando con música y se adecuaron a las regiones.

En todo este proceso, vino la luz que iluminó al mundo y miles de velitas se prendieron en las calzadas de los indígenas, para alumbrar de nuevo la esperanza y fe en el trayecto de esta historia, donde como un niño perdido, hemos poco a poco encontrado la luz de ese conocimiento, que nos dice quienes fuimos, que somos y en que nos convertiremos.

Conocimiento que nos da identidad y que crea símbolos de pertenencia, en una carrera, en donde la productividad se lleva a cuestas de un Colotero con rasgos nativos ancestrales, colmado de soles. Es la misma canasta, donde cargamos tradiciones, costumbres, creencias y cien años de Historia.

Muchas felicidades a todos los que se consideren: Alamenses.

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