TEJIENDO TRADICIONES

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Estero del Ídolo

El carnaval como sabemos, es una fiesta popular que precede a la cuaresma y que se celebra en diversos países de tradición cristiana. La palabra carnaval procede de la expresión latina “CARNE LEVARE” que significa “QUITAR LA CARNE”, aludiendo a la prohibición de comer carne durante los cuarenta días cuaresmales. Por lo general, se celebra durante tres días, llamados carnestolendas, que preceden al miércoles de ceniza, que marca el comienzo de la cuaresma en el calendario cristiano. El comienzo del primer día de carnaval difiere de un lugar a otro.

En la Huasteca Veracruzana revestido de un gran misticismo, el carnaval se celebra en Febrero o Marzo. Los bailes de disfraces, las máscaras, las comparsas, los banquetes, así como la alegría de la gente caracterizan normalmente estas fiestas, en las cuales personas de diferentes edades se visten y disfrazan con trajes muy llamativos y vistosos, algunos seleccionan personajes populares especialmente de políticos; otros prefieren los personajes de películas de terror, de animales, duendes, fantasmas, el hombre lobo, la muerte, el popular diablito, entre otros. Pero el más conocido es el disfraz de “Los tiznados”, en el que un grupo de participantes del sexo masculino, se cubre solo el rostro y utilizan un pantalón de color negro y el resto del cuerpo se lo tiznan, de ahí el nombre de “Los Tiznados”.

El carnaval del ejido Estero del Ídolo se efectúa con el fin de dar a conocer tan importante tradición y costumbre a toda la gente, especialmente a las nuevas generaciones, ya que a través de estas celebraciones, se res-catan y se evita que se vayan extinguiendo.

Esta tradición tan importante, fue promovida inicialmente por el difunto Octavio Ortiz Álvarez, según datos proporcionados por don Clemente Ríos Chávez, quien toda su vida participo como pareja de baile de don Octavio en la danza tradicional que desarrollan los maliches. Los antecedentes de esta festividad, provienen del estado de Hidalgo y del municipio de Tlachichilco, lugar de donde provenía don Octavio Ortiz Álvarez, trayendo la costumbre que luego promovió con sus amigos en el Ejido Estero del Ídolo, lugar en el que fue un entusiasta organizador y promotor de eventos, como la carrera del Colotero y las peregrinaciones Guadalupanas, por mencionar algunas.

Para la población de este ejido, el carnaval, es una fiesta popular y familiar que además de costumbre y tradición engloba valores de una cultura arraigada, que con el paso del tiempo ha tratado de mantenerse en pie, es por eso que en esta comunidad cada año se realiza el carnaval, contando siempre con el apoyo de toda la gente, especialmente por el organizador o encargado del carnaval, mejor conocido como “El Capitán” que en este año del 2006 fue el señor Pablo Olivares Ortiz, oriundo de este lugar.

En estas fiestas, el capitán se encarga de la contratación de la banda y la comida que se les dará a todos los participantes, así como de mantener el orden entre los disfrazados y la gente.

Desde que se iniciaron los festejos y hasta la fecha, la banda que siempre se ha contratado para tocar en el carnaval de este ejido ha sido la Banda Santa Cruz originaria de Tepetzintla, Veracruz; esta gran banda de música de viento está conformada por once integrantes, diez hombres y una mujer; los instrumentos que utilizan son: trompeta, los trombones, el bombardino, la tuba, la tambora y la tarola. A los grupos de música de viento, también se le conoce popularmente como Tlagüalompas.

Las personas que se disfrazan pasan alrededor de siete u ocho horas bailando por las diferentes calles de la comunidad sin retirarse a sus casas, y se les tiene que dar de comer a los danzantes, así como a los integrantes de la banda musical; por tal motivo el capitán del carnaval se encarga de la organización de la comida en coordinación con algunas familias voluntarias del mismo ejido se destina una casa diferente para otorgarles el alimento diario, es decir, una comida diferente por día.

Desde el encuentro de dos mundos, en el que el almirante genovés Cristóbal Colón llegó al continente americano, comenzó una interacción entre dos culturas, la autóctona y la española. Los conquistadores traían consigo las manifestaciones culturales españolas; tradiciones, costumbres, expresiones de cantos y bailes hispánicos. Una de estas costumbres que se volvió tradición fue el carnaval, del cual se dice que hay un sentido de inversión y se hace patente cuando: los hombres se visten de mujer; el machismo es expulsado de la fiesta y el pobre toma el poder que durante años le ha sido negado, es una fiesta, es una inversión. Los símbolos de la realidad están invertidos, en todos es una constante, el disfraz como una inversión de la realidad. También como parte de los excesos y acorde con el fenómeno de inversión, el carnaval es una crítica al orden establecido, sea social, sexual, o económico.

En la región Huasteca Veracruzana, también conocido como Cuexteca, igualmente se vivió este proceso de transculturación adoptando las costumbres y tradiciones de los conquistadores, que fueron acogidos de manera particular por las culturas regionales conforme a sus usos.

Las prácticas religiosas huastecas giraban en torno a la planta del maíz, a sus condiciones de reproducción y de los trabajos para cultivarla. El maíz es entonces el principio rector, el eje de ordenamiento de la historia, de la cosmogonía y de la vida cotidiana, sin el maíz, “an ithith”, no se concibe la historia, la fiesta, ni la vida. En las creencias huastecas, la humanidad está hecha de maíz, por lo que exigen respeto a su alma.

Durante sus festividades, acostumbran muchas danzas. Una de ellas es malitzin o matlachines (conocidos como malinches), que se interpreta por varias parejas, es una danza religiosa con la que se agradecen los beneficios recibidos, es muy popular en las zonas serranas, donde los huastecos son más fieles a sus tradiciones. Esta ceremonia está dedicada a la tierra. Veneran también al sol, al fuego, a la lluvia, al viento y a la muerte.

Los habitantes de Álamo Temapache, Veracruz; como lo es en todo el país, es producto del mestizaje entre españoles e indígenas, entre otros; por lo que se lleva en la sangre la herencia huasteca; esto ha permitido la preservación de muchas tradiciones, como la del carnaval. Esta celebración podríamos compararla con lo que nuestros antepasados efectuaban y encontraríamos que existe una similitud entre esta práctica religiosa y lo que actualmente se conoce como carnaval y el baile de los malinches, aunque por la influencia del carnaval criollo del puerto de Veracruz, se ha perdido el grado de religiosidad tradicional, y en vez de dar gracias por los frutos que la tierra da, se emulan los excesos, desenfrenos y espectáculos de diversión, perdiéndose el contenido de las creencias indígenas. Eso explica la transposición de agradecer a otras deidades como al diablo, el cual, en estos actos, es considerado como el dueño de todos los bienes terrenales, representándolo con ídolos y máscaras de madera.

Para la mayoría, el carnaval solo significa una fiesta más para manifestar su alegría antes del miércoles de ceniza, fecha en que la iglesia marca el inicio de la cuaresma. Para otros el carnaval sirve para danzar y festejar sin tener un objetivo u conocimiento de lo que realizan; para muchos es solo un espectáculo; sin embargo, en el fondo, el contenido cultural de algunas manifestaciones autenticas de nuestros antepasados, está presente en muchas de estas expresiones, que urge identificarlas y difundirlas, no solo para mantenerlas vivas, sino también para dejar en claro, que modelo de tradición estamos siguiendo en Álamo, si la criolla y extranjerizante como la del Puerto o la indígena mestiza tradicional.

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